11 febrero 2009

Telefonica y los globos sonda

telefonica-p2pEn el momento en que se aproxima el torticero pacto entre REDTEL (ONO, Orange, Telefonica y Vodafone) y las sociedades de gestión de derechos de autor encabezadas por la SGAE para convertir España en uno de esos países en los que las libertades básicas no están garantizadas, uno de los proveedores de acceso implicados, precisamente el operador incumbente, aparece con la infame publicidad que veis a la izquierda de estas líneas. Infame porque es mentira - descargar ficheros no es ilegal, como claramente dijo ayer en ABC el Fiscal de la Comunidad de Madrid, - porque es interesada, y porque mezcla de manera torticera la llamada “piratería” - obtención de un beneficio económico explotando de manera no autorizada la propiedad intelectual de terceros - con el ejercicio de una acción tan sencilla en Internet como hacer clic en un vínculo para descargar un contenido.

Telefonica se alinea así con quienes pretenden distorsionar el funcionamiento normal de la red, el que responde a la esencia misma de su protocolo: un bit es un bit, es igual a otro bit, y su circulación es libre por la red: se puede perseguir al origen del contenido si éste está obteniendo un beneficio económico del mismo, se puede perseguir al destino del contenido si éste lo adquiere o lo vende sin permiso del derechohabiente, pero no se puede perseguir la circulación, porque sencillamente no tiene sentido ni resulta técnicamente posible. Telefonica entra en el “club de los infames”, se une a las entidades que no protegen los derechos de sus clientes sino únicamente los de determinados lobbies de poder, y se posiciona claramente en contra de la libertad y los principios básicos de la red. Su pertenencia fundacional a REDTEL, bajo sospecha precisamente por las conversaciones con dichos lobbies y con el ministerio de cultura del desacreditado Molina (Molina, pírate), hacen inútiles las torpes disculpas que, al ver la magnitud del gesto, han sido emitidas desde la operadora. ¿Que no eres juez ni parte? Pues entonces retira esta publicidad y pide disculpas a los usuarios a los que has insultado. Así de sencillo.

Los usuarios queremos saber. Todos los meses, parte de mi sueldo ingresa las arcas de Telefonica a cambio de unos servicios. Y dado que España es (aunque no mucho) un mercado libre, elegiré para que me preste esos servicios a un proveedor que no me insulte. Telefonica, aclárate. Los globos sonda tienen su precio.

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¿Podrá soportar España 4.000.000 de bajas de clientes de banda ancha?

Corta tu ADSLCerca de cuatro millones de ciudadanos no pueden acceder a la banda ancha en España en función de su sitio de residencia; a este indicador negativo para el desarrollo de la Sociedad de la Información en España, se le podrían sumar bajas masivas de clientes del ADSL más lento y caro de Europa.

Las entidades representativas de la comunidad internauta, los profesionales y los consumidores informáticos en España estiman en cuatro millones la cifra de clientes de banda ancha, ADSL y cable que podrían darse de baja si finalmente se confirma el acuerdo que REDTEL está negociando con las sociedades de gestión de los derechos de autor abanderadas por la SGAE para que en España se den tres avisos antes de desconectar o ralentizar la conexión a Internet por usar redes P2P (¿quién es REDTEL?)

A la disminución de ingresos se sumarían las posibles indemnizaciones que podrían derivarse por incumplimiento de contrato de las operadoras y las sanciones aplicables en base a los artículos 8 ("Restricciones a la prestación de servicios y procedimiento de cooperación intracomunitario") y 11 ("Deber de colaboración de los prestadores de servicios de intermediación") de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, modificado por la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información.

Mientras las operadoras de telecomunicaciones tratan de sortear la crisis, las sociedades de gestión de los derechos de autor, intentan conseguir prebendas para las empresas productoras de contenidos tratando de convencer a todo el mundo de que el intercambio de archivos entre particulares por Internet es un acto delictivo y que supone fuertes pérdidas al sector de entretenimiento.

Sin embargo tanto la fiscalía como las sentencias dictadas establecen que el intercambio de archivos con copyright restrictivo por redes P2P no es un delito y no es punible de ninguna forma cuando se trata de archivos públicos o bajo licencias copyleft (la mayoría de los casos)

Las propias entidades de gestión de derechos de autor han reconocido en el "Informe de la industria de contenidos en España", publicado por ASIMELEC, que no hay una bajada de ingresos en el sector y que solo la música tiene un retroceso en la venta a través del canal tradicional (aunque no se informa del aumento de ingresos por, entre otros, actuaciones en directo, descargas y publicidad)

Lo cierto es que las negociaciones que se están llevando a cabo bajo el auspicio del Ministerio de Cultura, pueden suponer que algunas de las empresas más solventes y con mayor capacidad tecnológica de España empiecen a perder clientes a marchas forzadas. Lo que repercutirá en su cuenta de resultados y en su capacidad de mantener el empleo.

Pero lo más grave es que un acuerdo de esta naturaleza atenta contra la libre competencia, frena en seco el acceso a la Sociedad de la Información en España menoscabando los derechos civiles de los ciudadanos y alejando aún más el derecho constitucional de acceso a la cultura y al conocimiento.

Firmado: Enrique Dans y unas 1800 firmas más (por el momento). Pon la tuya publicando el texto en tu blog.

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10 febrero 2009

Cuando los blogs corporativos funcionan como deben

El Business Week de hoy destaca una historia interesante: cómo Microsoft logró corregir un problema en Windows 7 gracias al feedback proporcionado por los usuarios en un blog de la compañía.

Microsoft ha estado dando vueltas a la necesidad de cambiar el espantoso User Account Control (UAC), de Vista, del que ya hablamos hace mucho tiempo, por algo un poco menos intrusivo. Pero cuando un investigador de temas de seguridad, Long Zheng, reportó en su blog un problema que había descubierto en el rediseñado UAC de Windows 7 que podría convertirse en un agujero importante, fue contestado por uno de los muchísimos blogs de la empresa, Engineering Windows 7, con una larga respuesta de Jon DeVaan, Senior VP de Microsoft, en la que se daba la visión de la compañía: que el supuesto fallo no lo era, que no había riesgo real, y que se iba a dejar como estaba. Sin embargo, al ver la inmediata respuesta de un montón de comentarios exponiendo porqué sí había riesgo real y de qué manera podía realmente acabar siendo un problema, la compañía decidió publicar una entrada de continuación, “UAC feedback and follow-up“, escrita por el mismo Jon DeVaan y por Steven Sinofsky, Jefe de Desarrollo de Windows, en la que citan los comentarios a la entrada anterior, les dan crédito y admiten que, en gran medida, tenían razón, lo que conllevará un cambio de diseño en la dirección propuesta por éstos.

El uso de los blogs por parte de Microsoft es un caso que he mencionado muchas veces: es, sin duda, una de las mejores compañías en este sentido. Varios miles de blogs internos y externos escritos con una política que únicamente hace referencia al sentido común, y que suponen miles de orejas abiertas al feedback, a todo aquello que pueda mejorar el producto. En este caso, el hecho de que a la compañía no le resulte para nada incómodo rectificar y dar la razón a los argumentos originales revela una de las principales utilidades de un blog corporativo: proporcionar un lugar a donde dirigir esta retroalimentación externa, y poder utilizarlo a modo de auténtico focus group, como bien comentaba hace tiempo este artículo del WSJ que suelo citar en mis clases.

El resultado, al final, son productos mejores, que se benefician de un circuito de retroalimentación mucho más vivo y ágil que el habitual. Una muy buena manera de extraer rentabilidad a los blogs corporativos, criticados anteriormente por carecer de credibilidad: usándolos para entrar de verdad en la conversación.

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En los encuentros de El Economista

Ayer estuve una horita entre clase y clase respondiendo a preguntas sobre Google y algunos otros temas en los encuentros digitales de El Economista.

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09 febrero 2009

Estado y presencia, dos variables clave en las tendencias de la web

estado-presenciaLa definición es tan sencilla como “status”, qué estás haciendo, y “presence”, dónde estás. Y la creciente competencia para convertirse en la opción que los usuarios escojan para comunicar a otros estas dos variables está convirtiendo el tema en algo muy interesante.

Twitter fue, seguramente, el primer competidor que logró configurarse como popular en la comunicación de nuestro estado, el primero que definió el microblogging como tal. A Twitter siguieron muchos y con variados sabores, pero ninguno logró igualar su popularidad por sí solo. Bien es verdad que la incorporación del estado en un modo similar al microblogging en redes como Facebook posee connotaciones parecidas y supone una alternativa para los usuarios de dichas redes, pero la versatilidad - que no necesariamente calidad - de la API de Twitter ha logrado que se consolide como uno de los servicios más populares, casi como una plataforma sobre la que actúan infinidad de clientes y servicios tanto en integración hacia atrás (actualizar Twitter desde otro servicio) como hacia delante (usar el estado de Twitter para actualizar otros servicios).

Con el tiempo, la vocación por la estandarización en torno al RSS de Twitter y del resto de servicios parecidos ha definido un panorama en el que más que hablar de “portabilidad de datos”, casi hablamos de “promiscuidad de datos”, todos se intercambian con todos. En este momento, yo utilizo GTalk para actualizar Ping.fm, que actualiza a la vez Twitter, Facebook, Plurk, MySpace, LinkedIn, Identi.ca, Jaiku, Yahoo 360 y YouAre, además de un FriendFeed que define ese concepto llamado lifestreaming, y que recibe por tanto las entradas de lo que escribo en el blog, lo que leo y almaceno en Bloglines, los viajes que planifico en Dopplr, lo que guardo en Delicious, las fotos que subo a Flickr, la música que escucho en Last.fm, las noticias que voto en Menéame, las presentaciones que subo a SlideShare o los vídeos que subo a YouTube. Decididamente, esto del status parece que no es tan simple como responder únicamente a “¿qué estás haciendo?”, puede ir un poquito más allá a la hora de entrar en detalles.

En cuanto a la presencia, o el “¿dónde estás?”, hemos pasado de aplicaciones de las que he sido usuario, como Navento o Ipoki, a ese Twitterrific que inserta las coordenadas desde el iPhone, y finalmente al lanzamiento hace pocos días de Latitude, que ha revolucionado este panorama y que lo hará mucho más en cuanto empecemos a ver aplicaciones que utilicen su API.

Sin duda, un panorama movido: las soluciones que utilizaba hace dos meses no son las mismas que utilizaba hace quince dias, ni las mismas que utilizo hoy (recordemos que en ese sentido, aunque no haga falta decirlo, no represento ni pretendo representar a un usuario “normal”, sino a uno que da clase de todas estas cosas y que, por tanto, se apunta hasta a un bombardeo :-) Dos cuestiones apuntan como especialmente importantes: el compromiso o elección entre ser servicio y ser plataforma (representado en gran medida por el uso que se hace de la API), y el nivel de control por parte del usuario. Dos variables que cada usuario manejará según lo estime oportuno, abriendo o cerrando el grifo de sus datos, mediante esquemas que no serán necesariamente sencillos. Pero sin duda, información que muchos decidirán compartir con determinadas personas y con servicios en la web, y que definirán muchos de los aspectos de la web del futuro.

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08 febrero 2009

Hablando de microblogging en Cinco Días

En el Cinco Días del pasado viernes, un artículo, “El fenómeno Twitter engancha a las compañías” (aquí en pdf), resultado entre otras cosas de una conversación larga en mi despacho con Marimar Jiménez y Santiago Millán.

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Las ?terribles amenazas? de Latitude

latitudeCuando el pasado 4 de Febrero recibí información sobre Google Latitude, me faltó tiempo para empezar a instalarlo. Llevo bastante tiempo probando diferentes tecnologías de geolocalización, me resultan muy atractivas, y la integración que ésta planteaba con tecnologías ya familiares me parecía que la dotaba de una gran sencillez. Sin embargo, fue cuestión de ver los primeros telediarios y los primeros artículos de prensa para reconocer el mismo tono de siempre: Google Latitude, esa terrible amenaza a la privacidad, esas evocaciones al Gran Hermano que todo lo vigila, a los jefes que controlarán a sus empleados…

A poco tiempo que lleves analizando tecnologías, lo reconoces automáticamente: personas hablando de algo que les han contado, que no han probado, que no han siquiera explorado un poquito. El informe negativo de Privacy International se basa en algo tan cuestionable como la posibilidad de que una tercera persona consiga acceso al terminal de otra, y pueda instalar y activar en él el programa, algo para lo que necesitaría, además, disponer de su contraseña de Google Accounts.¿Existe la amenaza? Por supuesto, toda tecnología las tiene. Pero ¿es creíble, realista o de verdad “amenazante”? Desde mi punto de vista, en absoluto.

Bastan cinco minutos tras la instalación del programa para darse cuenta de que, en términos de privacidad, esta aplicación tiene los deberes hechos, algo lógico cuando este tipo de “cuentos de viejas” aparecen con cada paso que da la tecnología: en primer lugar, la necesidad de aprobar individualmente a cada persona que pretende seguir nuestra posición. En segundo, la posibilidad evidente de apagar el programa. Y en tercero, la pestaña de Privacidad, que ofrece las opciones de detectar la ubicación a partir de la señal del GPS o de la información de la célula, de establecer una ubicación manualmente, o de ocultar la ubicación. El programa, mirado desde cualquier estándar, resulta tan respetuoso como uno quiera: uno puede, por supuesto, dar acceso a todo aquel que se lo pida y compartir su ubicación con todos ellos de manera constante; o puede optar por aceptar únicamente a su círculo más íntimo, y mantener desconectado el programa salvo en determinadas situaciones.

El miedo a lo desconocido es una caracteristica natural en los seres vivos. La inercia, la resistencia a cambiar el estado de reposo o movimiento, también lo es. Pero ¿no empezamos ya a ver como enormemente cansinas este tipo de reacciones? Independientemente de que el programa venga o no de Google y de que esta empresa encarne para algunos una terrible amenaza, las menciones a los “terribles peligros” que plantea no resisten un análisis con una mínima seriedad, y se repiten puntualmente cada vez que aparece una nueva tecnología. Todo es malo malísimo, todo es una amenaza, todo está lleno de peligros. ¿Se puede pedir a la sociedad que tenga una actitud favorable al progreso tecnológico cuando desde los medios se les alimenta con sensacionalismo y falta de rigor?

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