09 octubre 2011

Redes sociales y Nueva York

Interesante experiencia la de utilizar Foursquare en Nueva York: la empresa fue fundada por Dennis Crowley y Naveen Selvadurai en esta ciudad en marzo de 2009, inició aquí su proceso de difusión, mantiene aquí su sede, y celebra su Foursquare Day el 16 de abril con la anuencia del alcalde de la ciudad.

¿Resultado? Todos los sitios de la ciudad, desde los más populares y grandilocuentes hasta los más modestos o discretos, tienen ficha en el catálogo de la aplicación. Todos tienen su Mayor, hay promociones (Specials) por todas partes, pegatinas en muchas tiendas, y resulta perfectamente normal hacer check-in en un sitio y encontrarte con la etiqueta de Swarm porque hay en él en ese momento más de cincuenta usuarios registrados (hoy, sin ir más lejos, dos veces).

También resulta interesante ver otras redes: los taxistas y conductores utilizan Waze habitualmente: en una ciudad donde el tráfico es una cosa seria, poder recurrir a la aplicación para planificar los tiempos en desplazamientos y el estado de la circulación en cada vía es una ventaja muy interesante. Si abres la aplicación, puedes ver en los mapas una cantidad importante de conductores utilizándola. Hace poco conocí en Madrid al co-fundador y presidente de Waze, Uri Levine, que me comentaba que la aplicación era, en realidad, una red social para conductores, y que la utilidad real se alcanzaba cuando la masa crítica era suficiente como para tener la ciudad ya perfectamente cartografiada y que la gente la utilizase para calcular sus desplazamientos habituales. Me ha bastando llegar al aeropuerto para ver cómo el conductor que nos acercaba al hotel ponía en marcha Waze nada más sentarse al volante y comentaba que su uso era completamente habitual en la ciudad.

O simplemente comprobar la enorme frecuencia en la que establecimientos de cualquier tipo publicitan sus páginas de Facebook o Twitter mediante pegatinas o carteles en sus escaparates. Las redes sociales, aquí en Nueva York, tienen un nivel de madurez muy superior al de ninguna otra ciudad en la que haya estado recientemente, lo que incide claramente en una propuesta de valor superior para sus usuarios.

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08 octubre 2011

Facebook y la nueva métrica de viralidad

Me ha llamado la atención ver en las nuevas métricas que Facebook ha incorporado a los Insights de sus páginas una llamada “Talking About This”, definida como

The number of unique people who have created a story from your Page Post. Stories include liking, commenting on or sharing your post, answering a Question or RSVPing to an event. Figures are for the first 28 days after a post’s publication date only.

y otra con el título “Virality”, que tiene como definición

The number of unique people who have created a story from your Page Post as a percentage of the number of unique people who’ve seen it. 

que me parece una definición perfectamente correcta del término “viralidad” tal y como se entiende en Facebook, y que es precisamente el principal valor que me pareció que la página de Facebook aportaba a la difusión de los contenidos del blog. A las pocas semanas de estrenar mi página de Facebook hace ahora aproximadamente un año y medio, Facebook ya se había convertido en la segunda fuente de tráfico hacia el blog, precisamente debido a ese efecto de difusión viral.

El estudio de la viralidad, qué factores llevan a los usuarios a llevar a cabo un comportamiento activo ante un contenido y contribuir a su difusión, me parece uno de los temas en los que puede resultar muy interesante ahondar. Cuestiones como el humor, la militancia o simpatía por determinadas causas, la invitación directa a la acción, etc. pueden incidir en que un contenido induzca más viralidad que otro, y que acabe teniendo un extra de difusión y visibilidad considerable. Y la nueva métrica planteada por Facebook me resulta muy lógica y útil en este sentido.

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07 octubre 2011

Hablando sobre Steve Jobs en Diario de la Noche

 

Estuve en Diario de la Noche ( Telemadrid), donde Ana Samboal me entrevistó acerca de las facetas que caracterizaron a Steve Jobs y su modelo de gestión en Apple.

El programa completo está disponible en este enlace.

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?El gran reinventor?, artículo sobre Steve Jobs en El Mundo

Pablo Romero me pidió un artículo sobre Steve Jobs para El Mundo, que titulé “El gran reinventor” intentando destacar la vocación de Jobs para reinventar conceptos, tanto de productos como de servicios, centrándolos de manera absolutamente obsesiva en el usuario. Una frase del artículo:

 

Steve Jobs era, en realidad, el gran reinventor. Sus creaciones no eran inventos en sí mismos, sino reinvenciones de conceptos. La pauta común a todas ellas era la de ser ideas reinterpretadas a la luz de una obsesión: el usuario. Usted y yo. Todos.

 

Además, hice algunas declaraciones a EFE sobre el mismo tema y en el mismo sentido, y las he visto por el momento recogidas en este artículo de Expansión titulado “Emprendedores españoles hablan de Steve Jobs como revolucionario“.

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06 octubre 2011

Adiós, Steve

Steve Jobs, 1955 – 2011

 

We are deeply saddened to announce that Steve Jobs passed away today.

Steve's brilliance, passion and energy were the source of countless innovations that enrich and improve all of our lives. The world is immeasurably better because of Steve.

His greatest love was for his wife, Laurene, and his family. Our hearts go out to them and to all who were touched by his extraordinary gifts.

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15 de octubre

 

El movimiento se ha hecho global. Hay razones, muchas razones. Ya sabes lo que tienes que hacer.

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05 octubre 2011

El (repetitivo y triste) error de los libreros

La apertura de Liber, la Feria Internacional del Libro, que tuvo lugar ayer en IFEMA escenificó claramente hasta qué punto están los libreros dispuestos a repetir los errores de otros gremios de la producción cultural.

En la foto, Antoni Comas, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que se dedicó a subrayar los tópicos de un sector al que el progreso le ha pasado claramente de largo. Atención a las perlas: ”estamos en guerra contra la piratería, no librando una batalla”, “si no queremos que nos rompan la columna vertebral, habrá que entrar en guerra con la piratería”, ”el libro digital se va implantando muy despacio y hasta que la demanda no demuestre su interés de un modo definitivo, la facturación seguirá siendo muy pequeña”, o reproches al retraso de la tramitación de la llamada ley Sinde.

Se equivoca, señor Comas. Es usted muy dueño de declarar la guerra a lo que quiera, y si la declara “a la piratería” debería estar usted, imagino, en las costas de Somalia o de Togo, que es donde dicen las noticias que la hay. Pero si lo que pretende es declarar la guerra a quienes intentamos consumir libros y no los encontramos porque ustedes no nos los ofrecen, me temo que lo que está haciendo es insultar a sus clientes, en una maniobra que va frontalmente en contra del más elemental instinto de conservación.

Señor Comas, la “piratería” en los libros no existe. No hay “piratería”, hay mercados desabastecidos. Mientras sigan ustedes metidos en un razonamiento tautológico que les lleva a “no hacemos libros digitales porque no hay demanda para ellos”, seguirán cometiendo un error de libro (nunca mejor dicho). La realidad es otra: la demanda existe, existe además por parte de los que seguramente somos los mayores consumidores de libros. En Estados Unidos, la librería más importante ya vende más ejemplares en formato electrónico que en tapa dura. Y como ustedes no la quieren satisfacer, no nos queda otra que buscar los libros en la versión digital en donde buenamente podemos. Muchos de los que nos descargamos libros digitales y a los que usted insulta y califica de “piratas” (a pesar de que la ley dice que no lo somos en absoluto y de que podríamos – y deberíamos – denunciarlo a usted por difamación) estaríamos perfectamente dispuestos a pagar un precio razonable por un libro digital. Un precio que tuviese en cuenta los ahorros en los que se incurre al no tener que imprimir, ni almacenar, ni distribuir ese libro, no un par de eurillos menos para cumplir el expediente. A cambio de un precio y una experiencia de compra razonable, la gran mayoría de los clientes estamos dispuestos a pagar, entre otras cosas porque preferimos que aquellos que crean la cultura se vean remunerados por ello. Pero con su actitud de mantener un mercado patéticamente desabastecido porque según ustedes “no hay demanda” (cuando la demanda no la contabilizan porque nos está obligando a irnos a canales que escapan a su control), está usted creando el problema, y acostumbrando a toda una generación de lectores a que el sitio para encontrar los libros no es una librería, sino una búsqueda en Google con el título del libro y el formato deseado.

Siempre habrá un porcentaje de clientes que acudan a un mercado paralelo, y ese mercado paralelo siempre existirá, se ponga usted como se ponga y declare la guerra a lo que la quiera declarar. Invocar la ley Sinde para intentar evitarlo es, sencillamente, una estupidez, como bien demostró recientemente David Bravo en su conferencia en San Sebastián generando la creación de veinte páginas de descargas en menos de una hora. ¿Quiere cerrar páginas usando la absurda ley Sinde? No se preocupe, que se abrirán más. Muchas más. Es una lucha sin sentido, que no le va a llevar a ningún sitio más que a enconar las posturas y a convertirlo en el enemigo de sus clientes. Más le vale que, siguiendo el dictado del sentido común, el reglamento de la ley Sinde no se apruebe nunca y termine sus días siendo derogada, porque con la ley Sinde no va a llegar usted a ningún puerto al que de verdad quiera llegar. Se lo garantizo.

Su tan deseada ley Sinde, señor Comas, no va a ser puesta en funcionamiento antes de las elecciones, por razones evidentes: es tan profunda y merecidamente impopular, que supondría un desgaste que nadie quiere asumir. Tras las elecciones, el partido que según todos los pronósticos gobernará este país se encuentra con que el iluminado que desde sus filas defendió la postura de aprobar la ley Sinde está expuesto a un nivel de contestación popular próximo al de la alarma social, y con que las juventudes del partido han demandado públicamente  en su reciente congreso en Zaragoza la eliminación de dicha ley. Culminar su tramitación en contra de la opinión de la mayoría de la sociedad, de un amplio sector relevante del partido y de las juventudes que se supone son el futuro del mismo sería, sencillamente, una estupidez política.

En lugar de perseguir e insultar a sus clientes, ocúpese usted de hacer su trabajo: ponga en el mercado una buena oferta, y haga que esté disponible en todos los formatos posibles, sin obstáculos absurdos como el DRM que castigan a los clientes que pagan, con precios que puedan ser entendidos como razonables, y con una experiencia de compra agradable, que tenga en cuenta factores como la recomendación, que destile la información recogida en las redes sociales, que no busque perpetuar intermediarios innecesarios, y que no nos haga sentir como clientes de segunda. Si la experiencia que ustedes ofrezcan es suficientemente buena, el mercado paralelo irá disminuyendo su actividad, y quedará al final como un recurso que utilizarán aquellos que, en realidad, nunca fueron ni serán clientes suyos, porque nunca se habrían gastado ni se gastarán dinero en sus libros. Hay personas así, afróntelo. Pero la gran mayoría de los clientes lo que queremos es pagar cantidades razonables por obras a las que queremos acceder en buenas condiciones, cómodamente y con un buen surtido disponible. Esos a los que usted está “declarando la guerra”.

En la música han tenido que pasar varios años para empezar a ver algunos atisbos de sentido común, tras un desgaste horrible que, por supuesto, no ha generado nada positivo. Declare usted la guerra a lo que quiera, genere usted los titulares absurdos y grandilocuentes que quiera, pero se está equivocando. Con mayúsculas, E-QUI-VO-CAN-DO. Ese camino no le va a llevar, ni a usted ni a su industria, a ningún sitio.

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