20 abril 2012

Transparencia y consecuencia, mi columna de esta semana en Expansión

Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “Transparencia y consecuencia” (pdf), y habla de la presentación del borrador de la importantísima ley de transparencia, de sus agujeros y lagunas, y de cómo la buena idea de abrir una página para llevar a cabo un proceso de revisión del mismo por parte de la ciudadanía trae ahora consigo una lógica consecuencia: ahora, las sugerencias y aportaciones, más de tres mil seiscientas, deben ser tenidas en consideración si se quiere que el proceso tenga realmente sentido y no quede como una simple declaración de intenciones. Tocamos el tema anteriormente en esta otra entrada titulada “La enorme importancia de la transparencia“.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Transparencia y consecuencia

Existen muchas razones para pensar que el recientemente presentado borrador de la ley de transparencia supone un momento crucial para la credibilidad de la política española.

Por un lado, por su radical importancia: España no podía permitirse ser el único país del continente de más de un millón de habitantes que no tenía una ley de transparencia y acceso a la información pública. Por otro, por la decisión tomada por el Ejecutivo de presentar el borrador a consulta ciudadana en una página web, decisión indudablemente positiva, pero que se vería gravemente desvirtuada si, tras ella, no se realizase una incorporación seria de las propuestas más significativas recibidas. Preguntar a la ciudadanía para, posteriormente, ignorar las más de tres mil seiscientas aportaciones emitidas por ésta no sería consecuente.

Además, el borrador manifestaba carencias significativas. En un país asolado por escándalos de corrupción, el borrador propuesto tenía agujeros, excepciones y lagunas que desnaturalizaban claramente sus posibilidades. Así se puso de manifiesto en la reacción ciudadana que llevó a la recogida de más de ochenta y cinco mil firmas en  Avaaz.org, evidencia clara del sentir generalizado. Problemas como el no reconocimiento el derecho de acceso a la información como  derecho fundamental, del principio de publicidad de toda información pública, de la necesaria proactividad en su publicación o la configuración adecuada de las excepciones para evitar su uso abusivo, entre otras carencias, deben ser necesariamente corregidos para dotar de sentido a una ley fundamental para la mejora de nuestra calidad democrática.

Según los mensajes recibidos desde la Cumbre de Gobierno Abierto celebrada recientemente en Brasilia, el texto del borrador será revisado para incluir muchas de estas propuestas. Resulta fundamental, y consecuente con el hecho de haber pedido opinión a la ciudadanía, que se aproveche el momento para dotar a nuestro país de una ley de transparencia fuerte y exhaustiva, que elimine el secretismo y contribuya a poner coto a la corrupción.



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19 abril 2012

La red de todos frente al modelo de negocio de unos pocos

Record labels have a very strong voice when it comes to arguing for their particular business model, which is in fact out of date. The result is that laws have been created which make out as if the only problem on the internet is teenagers stealing music. The world is bigger than that. The internet is bigger than the music industry. The economic impact of the internet is bigger than the music industry.”

Sir Tim Berners-Lee, 18 de abril de 2012

 

(“Las compañías discográficas tienen una gran influencia cuando buscan proteger su modelo de negocio, un modelo a día de hoy desactualizado. El resultado es que han conseguido crear leyes que hacen parecer que el único problema de internet son los quinceañeros que se bajan música. El mundo es mucho más grande que eso. Internet es mucho más grande que la industria de la música. El impacto económico de internet es mucho mayor que la industria de la música”)

 

“Berners-Lee: Don’t let record labels upset web openness“, ArsTechnica.



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18 abril 2012

Hablando sobre transgresión y campañas publicitarias, en El Confidencial

Iván Gil, de El Confidencial, me llamó ayer para hablar acerca de una campaña publicitaria que por lo visto estaba funcionando muy bien en Facebook – o al menos, consiguiendo muchos Likes – al proponer un esquema en el que una modelo se iba desprendiendo de prendas de ropa a medida que la campaña obtenía más respaldo. Hablamos del tema en genérico – yo no conocía la campaña – y tocamos cuestiones como la eficacia de las campañas publicitarias transgresoras, la viralidad bien entendida y mal entendida, el branding, el cortoplacismo en comunicación, la regulación de los protocolos aceptables en la red frente a los de la publicidad en medios convencionales, o el efecto Streisand.

Lo publicó ayer bajo el título “‘Strip for likes’: ‘Si pinchas en ‘me gusta’, me desnudo’“.



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Haciendo las cosas bien: Twitter y las patentes

Fantástica iniciativa de Twitter: en un entorno como el de la gestión de patentes, en el que las empresas tecnológicas parecen dirigirse cada vez más hacia una peligrosísima, carísima y muy poco práctica espiral armamentística, la empresa del pajarito azul ha publicado su Innovators Patent Agreement (IPA) al que se acogerán todas las patentes que obtenga, y que básicamente permite su uso razonable de manera defensiva, pero impide su uso como arma ofensiva para impedir la innovación por parte de terceros.

Como toda empresa tecnológica con investigación y desarrollo propios, Twitter registra patentes de diversos tipos. Mediante el IPA que han publicado hoy (disponible con licencia Creative Commons de Atribución en Github), la compañía otorga una sub-licencia a los ingenieros autores del desarrollo, con el fin de que puedan utilizarla para contrarrestar un posible uso ofensivo de la propia Twitter. Es decir: Twitter no solo afirma que va a usar sus patentes bien, sino que llega hasta el punto de asegurar que si en algún momento del futuro cambiase de opinión y pretendiese utilizarlas mal, sus ingenieros (los autores de las patentes, estén todavía en la compañía o no) podrían utilizar su sub-licencia para otorgarla a la empresa a la que Twitter pretendiese atacar, con el fin de evitar que esas patentes se utilizasen para dañar la innovación. En realidad, lo que Twitter hace es protegerse incluso de sí misma (nunca se sabe cómo cambian las compañías cuando cambian sus equipos directivos o sus estrategias) y protegerse incluso de quienes, eventualmente, pudiesen adquirir esas patentes con el fin de darles un mal uso, porque la sub-licencia mencionada se desplaza con la patente. La idea es que las patentes puedan ser utilizadas como escudo en lugar de como arma.

Las interpretaciones que más me han gustado al respecto están en sitios como Techdirt, GigaOM, Parislemon o ArsTechnica. Como postura, me parece impecable: ante un sistema de patentes ineficaz y que permite clarísimos usos abusivos, Twitter crea un acuerdo que desnaturaliza los peligros inherentes al sistema, y con el cual se obliga a sí misma a respetar unas reglas de juego mucho más razonables. Obviamente, el sistema no es perfecto: aún podría llegar a haber un escenario en el que una compañía propietaria de una patente sujeta al IPA (que podría seguir siendo Twitter o ser cualquier otra compañía en caso de haber habido una transacción) quisiese utilizarla como arma ofensiva a modo de patent troll, y consiguiese convencer al ingeniero que la desarrolló mediante una contraprestación económica, pero en cualquier caso, el sistema se hace más complejo y desincentiva claramente ese tipo de usos.

La idea de Twitter, sobre todo, es servir como ejemplo: que otras empresas puedan unirse a este acuerdo y acepten licenciar sus patentes de esta manera, con el fin de crear un entorno de desarrollo tecnológico más sano y razonable. Sin duda, una iniciativa interesante. Y para Twitter, unos beneficios de imagen enormemente merecidos.



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17 abril 2012

Midiendo audiencias mediante la web social

Me ha llamado la atención ver la madurez, a través de una noticia en Mashable titulada “Twenty TV shows with the most social media buzz this week“ que utiliza datos de Trendrr, de los sistemas de medición de audiencia basados en la actividad en la web social.

El tema me lleva a pensar en la importancia que está alcanzando un medio como la web social a la hora de evaluar la actividad de quienes, como en este caso, consumen un medio como la televisión, en principio unidireccional y carente de canal de retorno, y que tradicionalmente ha habido que medir mediante el recurso a complicados e ineficaces sistemas de muestreo.

El audímetro, cuya significación estadística disminuye a medida que se incrementa la base de canales sobre la que tiene que medir (y que se vuelve muy reducida a medida que bajamos hacia canales temáticos, que tienen que ser estimados con una muestra sumamente baja), mide la presencia declarada de una persona ante el aparato de televisión, pero en absoluto el nivel de interés o las percepciones generadas por el contenido emitido.

La participación en la web social, en cambio, ofrece una información mucho más completa: una muestra que puede ser, en países con una penetración elevada, mucho más representativa – no exenta, lógicamente, de sesgos intrínsecos – y una riqueza muy superior en cuanto a las reacciones, que pueden ser analizadas e interpretadas semánticamente para deducir connotaciones positivas, neutras o negativas. El auge de aplicaciones para compartir contenidos televisivos (Miso, GetGlue, etc.) ofrece un campo sumamente interesante para la adquisición de datos, además, lógicamente, de las propias redes sociales generalistas en las que un número progresivamente mayor de usuarios comparten lo que están viendo. Cada vez más, los trending topics de Twitter se convierten en un indicador muy utilizado para medir la actividad del consumo televisivo, en un indicador de popularidad, o en un canal para comentar las incidencias de contenidos tan variados como una serie, un partido de fútbol o un debate político, a medida que aumenta consistentemente el porcentaje de espectadores que recurren a la doble pantalla: una para consumir el contenido, otra – ordenador, tablet o smartphone – para darle una dimensión social.

A medida que la oferta de contenidos se vuelve más compleja y se sofistica mediante tendencias como el consumo diferido, el consumo online, las descargas o la oferta de nuevos medios que emiten a través de la red – Hulu, por ejemplo, está añadiendo cada vez más contenido original – los procesos de medición se vuelven más complejos, y el feedback, sobre todo el más cualitativo, se dirige hacia un medio dotado de mucha mayor riqueza y en el que muchas de las cosas que hacemos o expresamos queda recogido en algún fichero log o puede ser analizado. Al tiempo, el trabajo de gestión de comunidad vinculado a la producción de un contenido televisivo se vuelve cada vez más estratégico: en España, programas como El Barco, La Pecera de Eva, Gran Hermano u Operación Triunfo, con un fuerte enfoque hacia el fomento de la actividad en la red asociada con el programa, o el caso del Twitter de El Hormiguero, líder de audiencia absoluto en su franja horaria, con más de ochocientos cincuenta mil followers y con una actividad febrilmente bidireccional, resulta un claro exponente de la capacidad de la web social o incluso de su valor para aspectos como la relación con anunciantes si se apuesta decididamente por ella. Una tendencia que no puede hacer más que seguir subiendo.



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16 abril 2012

Internet, libertad y amenazas: entrevista con Sergey Brin en The Guardian

Imprescindible la entrevista de Sergey Brin de ayer en un The Guardian cuya sección de tecnología lleva ya bastante tiempo convirtiéndose en indispensable.

En ella, el cofundador de Google deja claras sus preocupaciones por lo que considera el momento más comprometido en la historia de la web, en el que sus principios fundacionales de apertura y libre acceso se encuentran más en peligro. Los enemigos son claros y concretos: gobiernos que intentan ejercer un control desmesurado sobre sus ciudadanos, la industria del entretenimiento con su defensa por todos los medios de la propiedad intelectual, y empresas como Apple o Facebook que construyen jardines vallados inaccesibles y restrictivos.

¿Autocrítica? No la busques en esta entrevista, pero es que me da exactamente lo mismo. No es el momento para ella. En este caso, el enemigo de mi enemigo es mi amigo, y estoy cien por cien con Sergey Brin y con su diagnóstico del problema. Necesitamos urgentemente personas y empresas que se conviertan en protagonistas de una lucha cada día más necesaria, que amenaza con destruir la propuesta de valor de una de las herramientas más importantes que como especie hemos conseguido construir y dotar de significado.

Que en la situación actual los controles democráticos fallen estrepitosamente y los gobiernos se conviertan en enemigos de sus ciudadanos, intentando utilizar la red para perpetuarse en el poder y para controlar lo que nunca debió poder ser controlado mediante excusas como la seguridad, la propiedad intelectual o la pornografía infantil resulta de todo punto inaceptable, y requiere grandes dosis de información y, sobre todo, de activismo, para intentar oponerse a ello. Que los gobiernos de medio mundo avancen hacia sistemas de control similares a los que han construido países como China o Irán es de las situaciones más preocupantes que podemos afrontar como sociedad. Que un gobierno pueda reclamar a proveedores de servicios en la web cualquier información sobre sus usuarios, sin necesidad de motivar dicha petición adecuadamente, sin que este se pueda negar a proporcionarla o incluso impidiendo que ponga sobre aviso a esos usuarios cuya información se ve comprometida es una prueba clara de la gravedad de lo que estamos viviendo. Nada justifica algo así.

También para no perdérselo, en el mismo suplemento de The Guardian adecuadamente titulado “Battle for the internet“, el artículo de Ai Weiwei, “China’s censorship can never defeat the internet“, en un tono más optimista. Pero no te engañes: para que ese optimismo esté mínimamente justificado, va a hacer falta mucha información, mucha toma de postura, mucho activismo. Y de nuevo, recomiendo vivamente la lectura de “Consent of the networked“, de Rebecca MacKinnon, del que ya hablé en una entrada anterior, que pronto estará disponible en castellano, y para el que la editorial me ha pedido que prepare un epílogo.

Más que nunca, infórmate. Es tu responsabilidad. Y créeme, es una gran responsabilidad.



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15 abril 2012

RIM, el adiós y la perspectiva

Me he sentido bastante identificado con este réquiem por RIM escrito por Fredric Paul en ReadWriteWeb, en el que comenta cómo fue su relación con los terminales de la marca que utilizó entre 2006 y 2010, y enumera las cosas buenas que echa de menos ahora en sus terminales.

Mi relación con los terminales de RIM fue significativamente más prolongada, entre abril de 2005 y octubre de 2011, y con un nivel diferente, en el que a la relación de analista que evaluaba sus terminales se añadieron en ocasiones acciones de formación a su red, participación en eventos, o incluso una interesantísima entrevista a su fundador. Fueron años en los que continué evaluando terminales de otras marcas y utilizándolos en determinados períodos de tiempo, pero en los que la mayoría del tiempo mantuve una BlackBerry como mi terminal principal.

Pero, como en el caso del artículo que cito, esa relación terminó. Cuando abandoné BlackBerry a finales del año pasado, hacía ya bastante tiempo que llevaba habitualmente otros terminales en el bolsillo que le iban robando progresivamente cada vez más funcionalidad, veía con envidia otros terminales en manos de amigos míos, y llegaba incluso a sentir cierta sensación de obsolescencia tecnológica, algo que llevaba especialmente mal considerando a qué me dedico. Me faltaba únicamente el empujón que supuso la caída de los servicios durante varios días. Desde que tomé la decisión, he utilizado terminales Android de varias marcas con resultados, por lo general, razonablemente buenos.

Pero como ocurre en el caso del autor del artículo que me ha inspirado, hay todavía cosas para las que no he encontrado equivalente. La primera, por supuesto, el teclado. Se puede considerar que ya tengo una familiaridad muy buena con los teclados táctiles… y siguen sin ser en absoluto comparables a los físicos en general, y a los de RIM en particular. Ni en comodidad, ni en versatilidad, ni mucho menos en velocidad. Escribo mucho menos, más incómodo, y me da una notable pereza teclear. Que cuestiones relacionadas con el diseño de los terminales releguen el teclado a un uso casi residual me parece una mala idea, aunque pueda llegar a entenderlo: el teclado es difícil de integrar en un buen diseño de terminal. Pero la funcionalidad diferencial que aporta me sigue pareciendo muy interesante, y sigo lamentando prescindir de él. Y sí, como en el caso del autor del artículo, también sigo echando de menos la ruedita lateral de los primeros BlackBerries que se manejaba con el pulgar (y que llegaba en ocasiones a dejarlo dolorido).

La pantalla: en efecto, la pantalla de RIM era muy mala en cuanto a tamaño y resolución, pero reaccionaba fantásticamente bien a la luz ambiente, y se podía leer siempre. En otros terminales no suele ser así, a pesar de que esto parece, al menos a la luz de mis escasos conocimientos en el tema, un tipo de tecnología relativamente básica. Pero con mis terminales Android me he encontrado incómodo y frunciendo los ojos en bastantes ocasiones para conseguir ver la pantalla.

BlackBerry Messenger: como al autor del artículo, me parece infinitamente mejor que WhatsApp y que la mayoría de sus alternativas, sensación que he tenido hasta que me encontré con Spotbros. Que sí, que tengo relación con el equipo de emprendedores detrás de la iniciativa y no la oculto en absoluto, pero una de las cosas que más me animan de ella es que, habiendo tenido como tuve una buena experiencia con BBM, Spotbros me sigue pareciendo sensiblemente superior en funcionalidad y en planteamiento.

¿Batería? No noto en absoluto una diferencia tan abismal como la que comenta Fredric. En todos mis BlackBerries desde el Pearl tuve que resignarme a llevar una batería extra en el bolsillo, cosa que he tenido que seguir haciendo en mis terminales Android. Y que sigue siendo una de las razones por las que no me planteo iPhone.

¿Planteamiento “e-mail céntrico”? Pudo ser una buena razón en su momento, pero decididamente ya no lo es. Mi abandono progresivo del correo electrónico como alternativa de comunicación es ya tan fuerte, que la idea de usar un terminal fundamentalmente para su gestión ya no me resulta atractiva. Con la funcionalidad de gestión de Gmail que me da Android me resulta más que suficiente, porque el manejo del correo electrónico ya no supone para nada el grueso del tiempo de uso del dispositivo.

¿Aplicaciones? Para mí, al contrario que ocurre con el autor del artículo, resultan fundamentales, y un claro criterio de decisión. Lo fue a la hora de abandonar RIM, y me temo que los planteamientos adoptados por la marca desde entonces lo refuerzan. No veo que dar entrada a las aplicaciones desarrolladas para Android pueda resultar en una estrategia sostenible, y en cualquier caso, parece que ni siquiera eso va a salvar la cara de la compañía.

Y la parte final del artículo, mucho más importante de lo que parece: las prestaciones de administración corporativa. En mi caso no son diferenciales porque nunca las disfruté, pero para RIM, eran – y pretenden que sigan siendo – algo completamente estratégico. ¿Van a seguir siéndolo? Para mí, la respuesta es claramente no. Si una empresa pretende centrarse en el desarrollo de dichas funciones que se enfocan al administrador corporativo y al departamento de IT, me temo que va a encontrarse con que, cada día más, esos departamentos tienen una importancia menor. Cada vez mandan menos. La idea de un departamento de IT que condiciona la vida corporativa, las aplicaciones y terminales que pueden utilizarse, y las posibilidades de la innovación que viene de fuera es cada vez más propia de corporaciones del pasado, con un enfoque para mí incorrecto. De sitios en los que no me resultaría para nada atractivo trabajar. Cada vez más empresas optan por sacrificar determinados niveles de seguridad y estandarización por políticas mucho más centradas en la libertad y la flexibilidad del usuario, por políticas como BYOD (Bring Your Own Device) y similares, y por metodologías basadas en servicios externos y en la nube. Y a pesar de entender perfectamente todos los factores implicados y su peso, me parece un camino inexorable y, sobre todo, sin retorno. Si se pretende que sea la concentración en ese aspecto la que se convierta en la supuesta tabla de salvación de RIM… me temo que la cosa va a estar muy complicada.

Considero el balance de mis años usando dispositivos RIM sumamente positivo: fue mucho tiempo con un dispositivo fiable, sólido, y que se adaptaba de maravilla a mis necesidades, sobre todo en lo referente a los viajes (no he vuelto a encontrar tarifas de roaming como las de RIM, y desde que cambié, opto consistentemente por adquirir tarjetas SIM de compañías locales). Ahora, no volvería a RIM ni loco, y me cuesta muchísimo ver que tal eventualidad pueda llegar a producirse, independientemente de los movimientos y decisiones que emprenda la compañía. Mi impresión es, simplemente, que se quedó atrás. Lo cual, curiosamente, no quita que haya cuestiones que eche de menos, y experiencias de uso que aún no haya conseguido con otros dispositivos. En fin, seguiremos intentándolo…



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