06 mayo 2009

USA, Biden, la Lista 301 y el revisionismo del copyright

Aparecen en la prensa de hoy algunos artículos (El País, El Mundo) al hilo del llamado “Informe 301“, un documento que la administración de los Estados Unidos publica todos los años acerca de las condiciones de protección de la propiedad intelectual en los países con los que lleva a cabo intercambios comerciales. Este año, la lista ha sido noticia por incorporar a uno de los más importantes socios comerciales de los Estados Unidos, su vecino del norte, Canadá, en la lista de máxima prioridad. Concretamente, los países incluidos en ese primer nivel de vigilancia o priority watch list son una docena: Argelia, Argentina, Canadá, Chile, China, India, Indonesia, Israel, Pakistán, Rusia, Tailandia y Venezuela. En un segundo nivel, o lower-level watch list,  se sitúan nada menos que treinta y tres países: Arabia Saudí, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Brunei, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Egipto, España, Filipinas, Finlandia, Grecia, Guatemala, Hungría, Italia, Jamaica, Kuwait, Líbano, Malasia, México, Noruega, Perú, Polonia, República Checa, República Dominicana, Rumanía, Tajikistán, Turquía, Turkmenistán, Ucrania, Uzbekistán y Vietnam.

La publicación del informe es uno de los métodos utilizados por la administración norteamericana con el fin de hacer presión en su cruzada por lo que denominan “la protección de los intereses de la propiedad intelectual norteamericana en el mundo”: no hablamos ya de proteger la cultura, ni a los autores, ni ningún otro tipo de fin romántico. Hablamos de los intereses comerciales de los Estados Unidos y de la protección de una parte enormemente significativa de su balanza de exportaciones. La publicación de la lista, con claro carácter intimidatorio, se encuadra en los mismos términos que la próxima visita del vicepresidente Joe Biden a Europa, momento que determina la agenda del gobierno español para llevar a cabo gestos que contenten al “amigo americano”.

Nunca he sido antiamericano. Es un país en el que he vivido y estudiado, y que admiro en una amplia variedad de temas. De hecho, puedo entender perfectamente una actitud como la que muestran en términos de protección de la propiedad intelectual, porque no es ni más ni menos que una defensa de una industria estratégica en la que son claramente líderes mundiales. Pero en lugar de tomar una actitud servil o seguidista en este sentido, creo que es preciso tener un poco de orgullo nacional y de criterio propio. Primero, porque aunque cada país es muy dueño de presionar con lo que quiera, la presión que ejerce una lista como el Report 301 dista mucho de ser la que se está queriendo transmitir en los medios españoles: no es “una reprimenda”, ni una “lista negra”: de 203 países existentes en el mundo, esta es una lista que incluye a más del 20% de ellos, ni más ni menos que alrededor de la mitad de las personas del planeta. Y en la cual España no aparece en la “lista de máxima prioridad”, sino en un segundo grupo denominado como “de bajo nivel”. Pongamos las cosas en su sitio: ¿amenazas? ¿Sanciones comerciales? Cuando vea a Estados Unidos, en su situación de déficit actual de más de diez trillones de dólares, sancionar a Canadá, que está en la parte alta de la lista, o a China, con quien mantiene un importantísimo balance comercial, puede que empiece a creerme algún tipo de amenaza. Pero de entrada, figurar en el Report 301 me impresiona entre poco y nada. Que venga Joe Biden me impresiona menos todavía, y desde luego, no me provoca temblores de ningún tipo: no viene a España “alarmado por la piratería rampante”, sino como visita en el contexto de un amplio circuito europeo.

¿Es peligroso llevar la contraria a Estados Unidos en temas de propiedad intelectual? No solo no es peligroso, sino que empieza a ser hasta recomendable. En el fondo, todos sabemos y entendemos que la propiedad intelectual tal y como está definida no es ya un concepto sostenible: pretender establecer la métrica de las copias vendidas en un mundo en el que la copia carece de valor y puede hacerla cualquiera resulta simplemente absurdo. Lo que no resulta absurdo, en cambio, es que los Estados Unidos encabecen la defensa de un modelo en el que son líderes destacados. No defienden la cultura, defienden su negocio.

¿Qué hay que hacer? Promover una plataforma de países que planteen el revisionismo a la propiedad intelectual. Nadie, en ningún momento, ha planteado que los autores no deban cobrar por su trabajo: lo que se plantea es el uso de métricas absurdas y sin sentido. El Convenio de Berna debe ser replanteado completamente, porque se basa en supuestos que, simplemente, el progreso de la tecnología ha convertido en patéticamente obsoletos. Y como en toda revolución, el modelo que sustituya al anterior no ha sido inventado todavía. Si todos supiésemos cuál es, no sería una revolución.

Entendible es, por tanto, que los Estados Unidos intenten defender su chiringuito. Como entendible debería ser que países como España y muchos otros, en los que la propiedad intelectual mantiene una situación enormemente deficitaria en la balanza comercial con los Estados Unidos, empiecen a sostener al respecto una posición revisionista. Lo que muchos consideran cultura española, además de estar en muchos casos en manos de multinacionales extranjeras, se podría beneficiar enormemente de una postura mucho más abierta en cuanto a la propiedad intelectual: ojalá el problema de la cultura española viniese de la cantidad de veces que es descargada por ciudadanos de otros países. Pero no, el problema es otro, y es el que de verdad no se quiere atajar y el que nos lleva a tener de ministra de cultura nada menos que a quien tristemente tenemos.

Dejémonos de dramas, de reprimendas y de listas negras, y ataquemos el tema por donde se merece: el Report 301 está provocando un intenso malestar y fuertes reacciones en todo el mundo, y es el momento de lanzar iniciativas revisionistas que no se limiten simplemente a mirar al hermano americano y decirle eso de “sí, cariño”. La gran industria de los Estados Unidos está en crisis porque se ha quedado obsoleta, y eso quiere decir, ni más ni menos, que los Estados Unidos tienen un problema. Pero no, España, por mucho que nos guste creernos el ombligo del mundo cuando nos vemos en los periódicos, no ha provocado ese problema ni forma una parte significativa de él. Somos un minúsculo cliente al que quiere seguir vendiendo, sin más. Un cliente que debería tener más interés en revisar los conceptos de propiedad intelectual que en mantenerlos como están. Pongámonos en marcha: hay mucho trabajo que hacer.

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05 mayo 2009

Entre hoy y mañana nos jugamos que Internet siga siendo Internet

telecoms_packageEntre hoy y mañana, el Parlamento Europeo puede definir que Internet siga siendo Internet, una red libre regida por su protocolo, o se convierta en el coto privado de unos pocos que pueden decidir a su antojo qué circula y qué no circula por ella. Entre hoy, discusión parlamentaria, y mañana, votaciones, veremos qué grupos parlamentarios apoyan realmente que Internet siga siendo lo que hemos conocido hasta ahora: el primer medio verdaderamente bidireccional y libre en manos de los ciudadanos.

Lo que se vota en el Parlamento Europeo es el llamado “telecoms package“, el resultado de la presión de tres de los lobbies más fuertes del mundo: el político, el de las telecomunicaciones y el de los derechos de autor. El paquete de medidas otorga a las empresas de telecomunicaciones un poder omnímodo para convertirse en los auténticos policías de la red: pueden examinar tus comunicaciones, decidir si lo que recibes o envías puede pasar por la red o debe ser bloqueado, impedir el acceso a determinados sitios en función de cualquier tipo de criterio y sin pasar por un órgano judicial, o vender acceso preferencial a determinados sitios como si fueran canales de televisión. La peor de las pesadillas, el entorno en el que Estados Unidos se negó a entrar, la desnaturalización y desactivación más completas de la red, convertidas en realidad. Gracias a eso, las empresas de telecomunicaciones obtienen la increíble prebenda de dejar de ser simples utilities, de poder gestionar la red como si fueran adjudicatarios de licencias de canales de televisión, acabando con el sueño de Internet como una red libre en la que todos podemos llegar a todos en igualdad de condiciones. Además, obtiene acceso a los contenidos de las empresas que explotan la propiedad intelectual, el lobby de los derechos de autor, que pasan a estar en un entorno en el que pueden desconectar de la red a quienes consideren “infractores” de unas leyes redefinidas a su antojo o bloquear aquellos sitios que puedan resultar potencialmente peligrosos para su modelo de negocio. Finalmente, el lobby político obtiene el entorno soñado: donde antes se enfrentaba a una enorme masa de gente con capacidad de opinar y de exponer sus opiniones a otros, ahora únicamente tendrá que hablar con las empresas de telecomunicaciones para que dejen fuera de sus ofertas preferenciales a aquellos que les resulten incómodos. Una internet “bajo control”.

Tienes mucha más información en la red. El “telecoms package” es la mayor aberración que hemos podido ver nunca pasar por un parlamento, la iniciativa liberticida más importante que hemos vivido jamás en relación con la red. Si los representantes de tu partido votan a favor de este paquete de medidas, elimínalos como opción política: habrán demostrado su verdadera naturaleza y su servicio a los lobbies de poder en lugar de al ciudadano. Aquí tienes quiénes son y lo que han votado: no lo olvides.

Puedes enviar peticiones a los eurodiputados a través de todo tipo de canales, y por supuesto, procura hablar de esto todo lo que puedas y contribuir a crear el estado de alarma que la cuestión justifica. Si Internet significa algo para ti, si quieres que Internet siga siendo Internet, este tema es una verdadera aberración, lo más importante que se ha discutido en un parlamento con respecto a la red, y precisa de una acción firme, inequívoca y decidida.

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Entrevista en VEO Expansión


Entrevista en VEO Expansión, en el programa “El rincón del consumidor”, hablando sobre descargas, canon, modelos de negocio y la patente necesidad de una redefinición de los derechos de propiedad intelectual (para lectores habituales, argumentos ya más que conocidos).

04 mayo 2009

¿Pagarías por YouTube?

youtube_dollarsTodas las magnitudes en YouTube producen una sensación de vértigo, de mareo, casi de irrealidad: ¿cómo llevarías a la rentabilidad a una página que sirve setenta y cinco mil millones de vídeos a más de 375 millones de visitantes únicos en 2009, y que te cuesta en torno a dos millones de dólares al día mantener? Se calcula que YouTube provoca a Google unas pérdidas diarias de $1.65 millones: por lo que se ve, el negocio tradicional de la compañía, la publicidad contextual, resulta claramente insuficiente a la hora de producir ingresos para hacer frente a los costes de ancho de banda. Sin embargo, eso no ha hecho pestañear a Google a la hora de plantearse su apoyo a la iniciativa: para una empresa que aspira a “organizar la información mundial para que resulte universalmente accesible y útil”, plantearse renunciar a los contenidos en formato vídeo resulta de todo punto imposible. El vídeo es un segmento en el que el liderazgo de Google es indiscutible, y en el que, seguramente, falta mucho por inventar.

La pregunta del título viene al hilo de unas declaraciones de Eric Schmidt: ante la pregunta de si se planteaban fórmulas como modelos de pago o de suscripción de cara a la evolución del modelo de YouTube, éste respondió:

With respect to how it will get monetized, our first priority, as you pointed out, is on the advertising side. We do expect over time to see micro payments and other forms of subscription models coming as well. But our initial focus is on advertising. We will be announcing additional things in that area literally very, very soon.”

“Con respecto a como pensamos monetizarlo, nuestra primera prioridad está, como has señalado, en la publicidad. Con el tiempo, también esperamos ver aparecer modelos de micropago y otras formas de suscripción, pero nuestra prioridad inicial está en la publicidad. Pronto, muy pronto, anunciaremos novedades en este área.”

Es decir, que de entrada no, pero que la puerta no está en absoluto cerrada. Y la pregunta inmediata, claro, es: ¿en qué tipo de términos te plantearías pagar por contenidos en YouTube? El planteamiento de esta pregunta en Slashdot es tan interesante como las respuestas de algunos de los comentarios. ¿En ningún caso y de ninguna de las maneras? ¿A cambio de evitar publicidad? ¿Cantidades pequeñas por acceso instantáneo a determinados contenidos? ¿Licencias de tipo permanente para un contenido dado? ¿Suscripciones para ciertas áreas de contenidos premium? ¿Suscripciones a contenidos que te avisan cuando son actualizados o cuando sale un episodio nuevo? Sin duda, parte del valor de YouTube corresponde al hecho de ser una plataforma sobre la que establecer mercados, mercados que por su dimensión cuantitativa, resultaría muy difícil probar en ningún otro sitio. YouTube es, en cierto modo, como China: el significado de “la larga cola” cambia cuando un simple 0.1% de un mercado representa varios cientos de miles de personas. ¿Qué opinas? ¿Te resulta directamente blasfema y ofensiva la idea de pagar en un sitio como YouTube? ¿Te haría darte la vuelta y buscar de forma inmediata otras alternativas? ¿Por qué tipo de cosas estarías dispuesto a pagar en YouTube? ¿Cuánto? ¿Bajo qué condiciones?

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03 mayo 2009

La muerte del periódico

tough-times-newspaperEs domingo, ¿has salido ya a comprar el periódico? Si lo has hecho ya o estabas pensando hacerlo, que sepas que formas parte de una especie en extinción. No porque no haya sido dicho ya en infinidad de ocasiones en los últimos años, que la cosa tiene ya hasta su blog y su Twitter, sino porque el fenómeno se está acelerando hasta tal punto, que lo que originalmente fue una predicción a más de treinta años, ha pasado ya a ser un plazo de tan solo un dígito.

Para algunos, puede que incluso de menos de un dígito: cuestión de decimales. Promotora de Informaciones S.A., también conocida como PRISA, hizo llegar sus cuentas del primer trimestre de 2009 a la CNMV, y lo hizo entre las 22:00 y las 23:00 de la noche del jueves 30 de Abril, víspera del puente de Mayo, intentando minimizar lo más posible el impacto informativo de los resultados presentados. Pero ¿qué resultados son esos que hace falta esconder con tanta premura? Pues ni más ni menos que una caída en ingresos del 30%, de la publicidad en un 36%, y una contracción del EBITDA de un 75%. Entre el primer trimestre del año pasado y éste, el beneficio pasó de los 25.18 millones de euros de entonces a los 2.93 de ahora, una caída del 88.4%. Que se dice pronto. Algunos se refieren ya a PRISA como “ese cadáver mediático andante“, mientras que otros ya directamente les cortan el teléfono por falta de pago. Con ese nivel de beneficios y una tendencia en caída libre, los únicos negocios que sostienen - y mal - a un grupo en estado terminal son los libros de texto de Santillana en el mercado latinoamericano y las regulares pero descendentes cuotas de los abonados de Digital +, precisamente los negocios de los que se tienen a toda prisa que deshacer para intentar hacer frente a una deuda descomunal que nadie quiere refinanciar. El negocio de PRISA, sencillamente, ya no es viable. Con esos ingresos, resulta completamente imposible mantener sus costes. El negocio de la prensa en papel ha cambiado para siempre: solo sobrevivirán aquellos capaces de adaptar su negocio a Internet y vivir en un entorno de total contracción de ingresos y costes, medios nacidos ya directamente en el mundo online o que sean capaces de adaptarse completamente a éste. Los ingresos por publicidad online de PRISA en el primer trimestre del año fueron de unos tres millones de euros, tan solo un 1.5% del total, y eso tras forzar mucho la máquina y presionar a agencias y anunciantes de maneras que no voy a detallar. A eso no se le llama adaptarse, a eso se le llama ser meramente testimonial. La única alternativa que le queda a PRISA es la que menos queremos: que aparezca un caballero blanco llamado Estado y, al mejor estilo de Sarkozy en Francia, enjugue temporalmente sus penas con el dinero de todos. Y ni eso resulta probable.

Las declaraciones de Warren Buffet que vi ayer en BuzzMachine no tienen desperdicio, y menos aún pronunciadas por una persona que tiene inversiones en algunos medios de comunicación y que suele representar bastante bien el pensamiento de muchos de los más importantes fondos de inversión internacionales: “no invertiría en periódicos a ningún precio”:

“The current environment is accentuating problem in newspapers -but it's not the basic cause. Charlie and I read five a day. We'll never give them up. We would not buy them at any price. They have the possibility of going to unending losses. They were essential to the public 20 years ago. Their pricing power was essential with customer. They lost the essential nature. The erosion has accelerated dramatically. They were only essential to advertiser as long as essential to reader. No one liked buying ads in the paper - it's just that they worked. I don't see anything on the horizon that causes that erosion to end.”

Es lo que hay. Han pasado décadas desde que los periódicos vieron aparecer Internet, y el nivel de adaptación ha sido mínimo. Un periódico de hoy es prácticamente idéntico a uno de 1995, cuando la red empezaba a despertar en su popularidad, y salvo detalles meramente anecdóticos, a uno de 1800. Para un joven de hoy, comprar un pedazo de un árbol muerto sobre el que se han estampado las noticias que sucedieron ayer y sobre el que no se puede hacer clic ni participar de ninguna manera es algo completamente carente de sentido. Y cada día más, ese declive generacional que podría haber dado tiempo a los periódicos a adaptar su modelo de negocio ya no ocurre únicamente con los jóvenes. Yo hace tiempo que dejé de comprar periódicos, y en mi empresa hace años que se pasó de poner dos periódicos - uno económico y uno general - en la mesa de cada directivo, a simplemente dejar un juego de cuatro o cinco en cada local para que quien quiera los coja prestados y para que se entretengan los visitantes si les toca esperar.

Para PRISA, el plazo es, según algunos, de tan solo 15 días. Quince días para conseguir lo que sería un auténtico milagro contra-natura, una refinanciación que supondría el moderno equivalente del timo del tocomocho. Una crisis en caída libre, no solo del modelo de negocio, sino también del modelo de confianza: los lectores no quieren ya noticias filtradas por una línea editorial determinada, con una agenda política establecida y una participación prácticamente nula. ¿Es peligroso para la democracia que los periódicos de papel desaparezcan? ¿Es recomendable traspasar el modelo de lectura de noticias a una pantalla que, según algunos, promueve una lectura menos reflexiva? Son preguntas sin respuesta que quedan en el aire. La crisis de los periódicos no es ni buena ni mala. Ni todo lo contrario. Simplemente es.

Pero, ¿no ibas a bajar a comprar el periódico? Baja, por favor… y guárdalo por si acaso. Puede que acabe teniendo un valor arqueológico interesante.

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02 mayo 2009

Podcasteando?

Sonia Blanco grabó unos cuantos podcasts aprovechando que coincidimos en un evento en Asturias organizado por Juan Otero en sus casas rurales de Campón de Antrialgo. El mío está en esta entrada, a partir del minuto treinta, y es una conversación laaaarga en la que hablamos de derechos de autor, de la ministra González-Sinde, del intento de control de Internet para convertirlo en un medio diferente, de las puertas del campo y de todas esas cosas sobre las que habitualmente comentamos en esta página.

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01 mayo 2009

Menéame patas arriba

meneamepatasarribaVarias personas me han pedido que escribiese sobre lo sucedido ayer en Menéame, pintándolo como una “revuelta de usuarios”, una “toma de La Bastilla digital” o algo así. Ayer, cuando empecé a recibir las peticiones, no quise escribir nada. Primero, por un tema puramente personal: las comunidades son entes complejos, explorar lo sucedido no suele ser tarea sencilla, y yo estaba ayer bastante cansado. Y segundo, porque no me parecía que, en realidad, estuviese pasando nada importante o mínimamente trascendente.

Hoy, tras un vistazo a las estadísticas de Menéame (tengo acceso a las estadísticas completas porque utilizo muy a menudo el caso Menéame en clase, y Ricardo, académico como yo, tiene el detalle de darme clave para ello), lo corroboro: el día de ayer fue simplemente “un día más” en términos de tráfico, tanto en páginas vistas como en visitas o en permanencia en la página. Nada fuera de lo normal, ni siquiera máximo local. En muy poco tiempo, ni nos acordaremos de ésto.

¿Qué pasó? Para enterarse, se puede leer el relato de cualquiera de las partes implicadas: el de quien empezó el alboroto, el del blog de Menéame, el de El Mundo o el que muy bien plasma JRMora en sus viñetas. ¿Mi interpretación? Que lo sucedido es simplemente una prueba de hasta qué punto una red social como Menéame - ya sé, la definición correcta es “filtro social”, pero en este caso actúa como entramado de relaciones entre sus miembros, y por tanto red - sirve para propagar informaciones y memes de manera prácticamente incontrolable. En un momento dado durante la tarde de ayer, la totalidad de las noticias destacadas por número de votos tenían que ver con la supuesta “rebelión”. Menéame en particular y la red en general son, en este sentido, como un campo enorme de hierba seca: una cerrilla, y no solo las llamas se propagan a toda velocidad, sino que además, echan mucho, muchísimo humo.

¿Qué es lo importante de lo sucedido ayer en Menéame? Más allá de especulaciones y conspiranoias sobre inexistentes “mafias organizadas”, lo que realmente se puede extraer de todo esto es la enorme fragilidad de los sitios sociales: un sitio social está formado por las aportaciones de sus participantes, y sin éstas, no es nada. Enfada a los participantes, y lo puedes perder todo. Sin embargo, creo que lo sucedido ayer está lejos de ser un enfado generalizado, y representa más un segmento pequeño pero ruidoso, acompañado por un montón de “dedos demasiado rápidos”. Como en todo sitio social, el algoritmo 1:9:90 lo domina todo: por cada persona que sube noticias, nueve las comentan y votan, y 90 únicamente miran. En un caso como éste, que toca al funcionamiento de toda la comunidad, ese uno inicial es un participante muy activo y de aportes muy positivos en Menéame, lo que lleva a la solidaridad a los nueve participativos, y a una gran parte de los noventa de miranda. En la práctica, el ruido es mucho más que las nueces: si preguntásemos individualmente a muchos de los que ayer se sumaron a la presunta revuelta, nos encontraríamos con un panorama muy diferente. Las normas, en un sitio como Menéame, no se ponen por casualidad. Suelen llegar a serlo por un proceso iterativo, y tener una importante razón de ser. En este caso, la norma de no publicar recopilaciones de listas de usuarios es lógica: hacerlo provoca incomodidad en los que aparecen en ellas, y pueden ser utilizadas para motivos perversos.

Lo mejor que se puede extraer de todo esto es una lección sobre la gestión de crisis en este tipo de entornos. Menéame se recuperará perfectamente de lo sucedido ayer: el lunes, el tráfico será prácticamente el mismo que el de otro lunes, y en poco tiempo ni nos acordaremos de ésto. Pero no será ni el primer ni el último sitio social en sufrir este tipo de fenómenos meméticos, como bien saben en Facebook. ¿Lecciones? La primera, actuar rápido y proporcionando muchísima información. El administrador tiene siempre información más completa que el resto de los participantes, y resulta fundamental ser muy transparente y compartir esa información y las razones para la actuación específica a toda velocidad. Los memes y los rumores se propagan mejor cuando hay poca luz. La segunda, cintura, cintura, cintura: las normas están para cumplirse, pero a veces, en este tipo de entornos, hay que relajarlas temporalmente. Es absurdo luchar contra un meme que ya ha prendido. Lo que hay que hacer es desactivarlo, hacer que pierda su efecto. Si te quieres ir, vete, pero no te echaré automáticamente, porque eso resultaría completamente desproporcionado. Mostrar flexibilidad siempre es bueno. Tras esto, simplemente coherencia. Mantener reacciones ponderadas, tratar de actuar coordinadamente si los puntos de actuación son muchos, y quitar importancia a lo que ya de por sí no la tenía, pero se ha visto magnificado por la elevada conductividad de la red.

Y es en este sentido donde pienso que, realmente, no ha pasado nada. Menéame es una gran herramienta, el primer filtro social en español, y uno de los principales polos de tráfico de la red española. Sería completamente absurdo y desproporcionado pensar que fuese a sufrir algún problema derivado de esta pequeña marejadilla. En breve, no solo no nos acordaremos, sino que no descartaría que hasta el propio iniciador de la revuelta volviese a convertirse en el participante activo y positivo que habitualmente fue. Es, simplemente, una tontería que se ha salido de madre. Escandalosa, sí. Importante, en absoluto. No hay ninguna razón de fondo que justifique el ruido provocado. Circulen, aquí no hay nada más que ver.

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