20 febrero 2014

Hablando sobre el canon de AEDE, en Huffington Post

"Tasa Google": por qué todos están a la gresca con la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual - El Huffington PostMiguel Ángel Criado me lanzó tres preguntas para El Huffington Post acerca del canon de la AEDE, y ayer me citó en su artículo titulado “Tasa Google”: por qué todos están a la gresca con la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual“.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que crucé con Miguel Ángel:

 

P. Como profesor mas que como blogger, ¿por qué eres contrario a que los agregadores de contenidos paguen a los editores de prensa?

R. Por las mismas razones por las que en su momento estuve en contra del canon de la SGAE, que de hecho, es exactamente igual: hablamos de supuestamente “compensar” a una industria que no sabe competir ni desenvolverse en el medio digital, que se creen el centro de la red cuando en realidad solo aportan una pequeña parte de los contenidos, y que erigen a una sociedad de gestión en recaudadora de un canon supuestamente “irrenunciable” que calculan nada menos que en función de sus pérdidas. Desde el punto de vista de sentido común y de justicia, es un absoluto insulto a la inteligencia. Se trata simplemente de una manera de subvencionar a la prensa para colocarla bajo el control del gobierno, algo repugnante desde el punto de vista de una democracia civilizada, y además, ataca un elemento tan fundamental de internet como el enlace y la libertad para compartir contenido. Que un gobierno venga y declare que mi contenido, que yo libremente he escogido que se pueda compartir libremente, no pueda serlo sin devengar un canon “irrenunciable” que es usado para financiar un negocio caduco es algo completamente inaceptable.

Este caso, además, genera un problema de calidad democrática: en España estamos viviendo un proceso de toma de control de la prensa crítica por parte de un gobierno obsesionado por las próximas citas electorales: en menos de un mes, hemos visto como se producían relevos en medios tan importantes como La Vanguardia, El Mundo y El País, y cómo se sobornaba abiertamente a esos periódicos primero mediante un reparto torticero de la publicidad institucional, y después entregándole la cabeza de su “enemigo”, Google, en una bandeja. Entre la publicidad institucional y el canon de la AEDE estamos perdiendo todo atisbo de tener una prensa libre: ahora mismo, si buscas una información no mediatizada por el gobierno, tienes que buscarla en medios nativos digitales.

P. También como profesor, ¿la relación Google (o Menéame) y la prensa es simbiótica o alguien vampiriza a alguien?

R. La única vampirización está en la mentalidad enfermiza y desfasada de los ejecutivos de la industria. Los agregadores simplemente utilizan un titular y una entradilla, algo que siempre ha sido de libre uso en internet cuando se vincula a la fuente, y no lo hacen “para montar un negocio”, sino como forma de ofrecer a sus usuarios una visualización ventajosa y conveniente de la actualidad informativa. Los medios que prefieran no estar, pueden perfectamente evitarlo. En el caso de Google News, no existe ningún negocio (que los directores de determinados periódicos insistan absurdamente en que “Google se enriquece a nuestra costa” no demuestra más que su ignorancia o su mala intención: Google News carece de publicidad), y en el de otros agregadores, el negocio es exiguo y siempre inferior a la ganancia en tráfico monetizable que entregan a los medios. Si los medios no saben monetizar su tráfico – o no saben cómo hacerlo sin molestar e incomodar a sus usuarios – lo que tienen que hacer es aprender, y no pedir al gobierno que les permita parasitar a terceros.

P. Y como blogger que muchas veces aparece en lugares destacados de Menéame o Google News, ¿qué harás? ¿en que posición quedan todos los que crean contenido? ¿y los que lo crean bajo alguna licencia CC?

R. Me parece demencial. Yo sé perfectamente lo que supone estar en portada de Menéame, y la idea de que por el hecho de que mi contenido esté ahí se genere un canon que financia a una serie de medios que desprecian lo que yo hago y lo consideran “un género menor” – cuando en muchas ocasiones son ellos los que me entrevistan o utilizan mi contenido para elaborar sus noticias, y jamás me han pagado nada a cambio – me parece directamente insultante. A ver cómo me lo explico: un periódico se sirve de mi contenido para crear su producto informativo, y si les pido que me paguen, me contestan que ellos me pagan en atención, que salir en sus páginas es muy bueno y poco menos que “me hacen famoso”. Pero cuando Google News o Menéame cita breves extractos de sus noticias y les envía tráfico, resulta que no, que lo consideran una utilización vampírica y que deben ser “compensados” por ello. Lo siento, pero no se sostiene. No es más que “lo viejo contra lo nuevo”: el futuro es de medios nativos digitales que entienden la red y saben desenvolverse en ella, no de quienes pretenden cambiar las reglas que nos afectan a todos.

Que además sea algo que se hace por orden del gobierno, estableciéndolo como un supuesto “derecho irrenunciable”, y que sea recolectado por una entidad de gestión para repartirlo en función de un criterio arbitrario es algo que me recuerda tan poderosamente la época del canon de la SGAE, que me genera un enorme rechazo.




(Enlace a la entrada original - Licencia)

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