30 noviembre 2010

Manifiesto por una Red Neutral

(Si te sientes cómodo y representado por este texto, dale toda la difusión que puedas y quieras: reprodúcelo, enlázalo, tradúcelo, compártelo, vótalo… todas esas cosas que puedes hacer con total tranquilidad y libertad gracias, precisamente, al hecho de que tenemos todavía una red neutral. Hagamos posible el seguir teniéndola)

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto MANIFESTAMOS:

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren "redefinir" la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

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29 noviembre 2010

Las empresas y la importancia de la red neutral

Llega el apoyo a las tesis de la red neutral por parte del mundo corporativo: adigital, la asociación que agrupa a más de quinientas empresas interesadas, publica una nota de prensa en la que demanda de manera clara e inequívoca que la legislación española garantice un uso abierto e imparcial de la red, como forma de garantizar un futuro de innovación y progreso en este ámbito.

Una buena respuesta a quienes estos días se han dedicado a decir que el movimiento en defensa de una red neutral era “cosa de cuatro frikis en Twitter”: bajo la apariencia de “esto es una discusión mucho más compleja”, pretenden convencer a los políticos de que una red neutral “no puede ser y además es imposible”, tildándola de supuestamente “anticorporativa”. Nada más  lejos de la verdad, mas torticero y más interesado. Y sinceramente, con las evidencias de las frenéticas actividades de lobbying que he podido presenciar durante las dos ultimas semanas, tengo hasta para montar mi propio Wikileaks :-)

Específicamente, la nota de prensa recoge cinco puntos fundamentales en torno a los que debe articularse el contenido de la futura ley:

  1. En ningún caso los paquetes de datos pueden ser discriminados por razones de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Las operadoras no pueden alterar el libre mercado y la libertad de competencia introduciendo en sus servicios factores que distorsionan la competitividad.
  3. La circulación de los datos a través de la red de cualquier proyecto empresarial, institucional o privado debe ser libre, y no sujeta a posibles acuerdos con los teleoperadores. Estos acuerdos obstaculizarían la innovación y el desarrollo en este canal.
  4. Las restricciones al tráfico en internet solo deben producirse en casos excepcionales, y deben realizarse de forma pública y con un criterio de máxima transparencia.
  5. Es imprescindible que la Ley incorpore un marco sancionador y un procedimiento eficiente para la resolución de los conflictos que surjan en este ámbito.

La asociación empresarial considera que

“… la revolución económica y social que ha supuesto la red en los últimos años solo ha sido posible gracias, precisamente, a la neutralidad de la red. Por este motivo, esta organización defiende que, para impulsar el desarrollo de la economía digital en España y convertirnos en un referente en este ámbito, es indispensable que no se vulnere el sistema vigente hasta el momento.”

La red neutral es una demanda clara de los usuarios y las empresas de este país, un requisito fundamental para una evolución económica saludable y para un futuro de la red no supeditado a los intereses de terceros. Para ello, es preciso garantizar que se protege de manera inequívoca la neutralidad de la red mediante una moción que vincule claramente su definición con la petición (nada de “puntos y aparte” que puedan “caerse” por el camino), y que inste al gobierno a legislar de manera inmediata y sin maniobras dilatorias en este sentido.

¿Representas a una empresa? ¿Consideras la garantía de una red neutral algo importante de cara al futuro? No es mal momento para que salgas a decirlo. Vuelvo a citar la entrada de Jesús Encinar de ayer:

La Red Neutral es necesaria para la innovación, para los emprendedores, para la economía, para el empleo en el sector de Internet y para el futuro de las empresas que nos dedicamos a internet. La Red Neutral es crítica, imprescindible y vital si queremos que internet y las nuevas tecnologías nos ayuden a salir de la crisis. No sólo eso, la Red Neutral es precisamente más necesaria allí donde está siendo más atacada: movilidad y video/imagen/tv por internet.”

La respuesta, mañana en el Pleno del Senado.

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?El mundo tras la web 2.0 es más democrático?, en Diario de Avisos

Verónica Martín, del Diario de Avisos de Tenerife, me hizo una pequeña entrevista telefónica el pasado viernes al hilo de las dos conferencias que daré en la isla mañana martes, invitado por el Cabildo insular. Se publicó ayer domingo, bajo el título “El mundo tras la web 2.0 es más democrático“.

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28 noviembre 2010

Mentalidad de operadora

La actual polémica sobre la neutralidad de la red me evoca lo sucedido hace no muchos años con las redes WiFi, y la reacción de las operadoras telefónicas al respecto.

Cuando empezaron a popularizarse los protocolos basados en el estándar 802.11, las operadoras reaccionaron con pánico: aquella intromisión debía ser detenida. De entrada, actuaron como actúan siempre: no queriendo enterarse (o de hecho, no enterándose… empiezo a ser enormemente escéptico con la capacidad de las grandes empresas de telecomunicaciones para monitorizar eficientemente el entorno), ignorando el tema y pensando que, simplemente, era algo que jamás podría llegar al usuario medio. Y mucho menos, por supuesto, sin su participación.

A medida que empezaban a aparecer más implementaciones tangibles de redes WiFi, más dispositivos para los hogares, etc., la reacción de las operadoras cambió, y pasaron a actuar como auténticos control freaks: “hay una panda de advenedizos que pretenden transmitir cosas fuera de mi control, y eso debe necesariamente ser detenido… la exclusiva de la transmisión es cosa mía. Y pasaron a modo ataque. Recuerdo como si fuera ayer las airadas reacciones de directivos de Telefonica en un foro al que me había invitado el Ayuntamiento de Madrid, ForoMAR, cuando algunos sacábamos el tema del apoyo a las redes WiFi: “eso no funciona, y no puede apoyarse seriamente”.

Era exactamente el mismo momento en que los fabricantes de terminales empezaban a incorporar el acceso a redes WiFi en sus dispositivos, para encontrarse de inmediato con una frontal negativa de las operadoras: si el terminal llevaba WiFi, no sería incluido en las ofertas de las operadoras, eliminando de facto toda posibilidad de popularización. Ahora, todo terminal que se precie permite acceder a redes WiFi, pero han pasado ya ¡¡más de seis años!!, seis años de retraso en el desarrollo de pautas de utilización, en la aparición de iniciativas de progreso, en la popularización de nuevas iniciativas o en la creación de nuevas necesidades. Años de retraso debidos a la mentalidad de control de las operadoras.

La polémica actual con respecto a la neutralidad de la red es exactamente lo mismo: una serie de operadoras rechazando aquello que no pueden controlar, reclamando su control de manera enfermiza. Si sucede al margen de sus cuentas de resultados y en un área que entienden suya, debe ser detenido. Es así de simple, así de alucinante. Necesitamos operadoras: alguien tiene que tender infraestructuras, operarlas, y mantenerlas, pero la absurda mentalidad de control de éstas hace que sea imperiosamente necesario protegerlas de sí mismas. Y sobre todo, proteger la innovación, para que pueda desarrollarse sin estar bajo su histérico control. Nadie ataca a las operadoras ni su negocio, que de hecho, nunca ha estado mejor. Atacamos el exceso de control, el intento de coartar libertades, de detener el progreso. El delirio de pensar que toda información que se mueva entre personas, instituciones y empresas va a estar sometido ya no a su tarificación, que ya lo está, sino a su control omnímodo.

Sin una red neutral, muchas, muchísimas de las iniciativas que hoy conocemos no habrían podido convertirse en realidad. Si la red no hubiese sido neutral, si hubiese sido necesario llegar a acuerdos con operadoras para que el tráfico llegase a las personas, empresas como Idealista y muchísimas otras no habrían podido desarrollarse. Y no menciono a Idealista por casualidad, sino por la fantástica entrada de su fundador, Jesús Encinar, en defensa de esa neutralidad de la red que lleva ya bastante tiempo monopolizando la temática de esta página. Una neutralidad de la red que no debería ni estar en discusión, pero que debido precisamente a que lo está, necesita ser protegida lo antes posible. Protegida sin dobles lenguajes, sin puntos y aparte, sin posibilidad de ser aparcada ni dilatada en el tiempo, sin ambages y sin restricciones. Protegida completamente como ley fundamental que es y que condiciona el progreso y las libertades de las personas.

Y todo eso se discute y se pone en marcha en el Pleno del Senado de esta semana, tras el vergonzoso episodio del Pleno anterior. Solo hay que tomar la moción que se presenta, quitarle un innecesario y peligroso punto y aparte, y asegurar que el innecesario condicionamiento a la legislación europea no se convierte en una hipoteca temporal que permita que la protección de la neutralidad de la red duerma el sueño de los justos durante años. Solo eso. A ver si esta vez sus señorías saben estar a la altura.

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27 noviembre 2010

Por debajo de la mesa

Usar el teléfono para comunicarse mediante mensajes de texto o mensajería instantánea se ha convertido ya en la principal fuente de distracción en clase: nada que no sepa cualquiera que tenga un hijo en edad escolar con el que se comunique de manera fluida, pero que llama la atención ver en los medios. Las clases se han llenado de chavales que, con impresionante habilidad, teclean sin mirar o con miradas rápidas con el terminal debajo de la mesa, del mismo modo en que antes se pasaban notitas de papel.

Con la llegada de los smartphones, particularmente con aquellos dotados de teclado físico, la costumbre se ha generalizado: más fáciles de manejar de manera discreta, más eficientes a la hora de introducir un texto rápidamente, y con la ventaja de no tener que utilizar el SMS (con diferencia la manera más cara de enviar bits de un terminal a otro), la costumbre se ha generalizado todavía más. Hay grupos en Facebook con más de cuarenta mil miembros, listas de consejos, y toda una cultura desarrollada en torno a la posibilidad de mantener una especie de backchannel constante en funcionamiento, que en ocasiones llega hasta el punto de funcionar durante los exámenes: el móvil como chuleta o como forma de pasarse las preguntas.

Y la cosa no se queda en el colegio… en escuelas de negocios, donde los alumnos tienen la libertad de acudir con su portátil o dispositivo a clase, aún hay profesores que pretenden demandar a sus alumnos que cierren los portátiles para que les presten atención durante la discusión de un caso… ¿pero no son adultos?

¿Sorprendente? En absoluto. ¿Soluciones? ¿Prohibir el uso del móvil en horas de clase? ¿Cachear a los niños a la entrada del colegio para evitar que lleven el móvil consigo? No, claramente, la cosa no va por ahí. Seguramente sea mucho más útil pensar en el cambio de metodologías o en el desarrollo de métodos que eviten un aburrimiento supino durante las clases: separar a los jóvenes de su móvil es algo que no suena demasiado bien. Reformar unas metodologías que llevan demasiados años anquilosadas en torno a métodos unidireccionales y memorísticos parece tener bastante más sentido.

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26 noviembre 2010

Red neutral, 2º asalto, en Expansión

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Red neutral: 2º asalto“, e intenta dar algunas claves sobre la discusión que de nuevo tendrá lugar la semana que entra en el Senado al hilo del asunto de la neutralidad de la red, con la discusión de la moción que han presentado el resto de grupos parlamentarios y lo que considero son sus puntos y diferencias fundamentales.

Mientras tanto, las cosas están de todo menos tranquilas: algunos, los de siempre, están moviendo sus fichas por detrás del escenario y aplicando una fortísima presión sobre los partidos, por lo que la acción ciudadana y la defensa de las empresas de Internet – las más teóricamente interesadas en una red neutral – resulta fundamental.

Se avecina una semana crucial para la neutralidad de la red. Y sobre todo, muy, muy movida.

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25 noviembre 2010

Visualizando datos con Impure

Llevo algún tiempo hablando con mis amigos de Bestiario sobre una de sus herramientas de visualización de datos, Impure, que permite introducir cualquier fuente de datos, procesarlo, tratarlo y representarlo mediante una amplia gama de herramientas mediante un lenguaje completamente visual.

La herramienta, todavía en alfa, está recibiendo bastante atención: recientemente, ReadWriteWeb le dedicó una entrada titulada Data visualization for non-programmers: Impure, lo que incrementó notablemente su exposición a nivel internacional. Puedes ver una explicación de la herramienta en este documento.

El ejemplo que acompaña es una prueba hecha en muy poco tiempo para la exploración de un término específico a partir de datos de Twitter, en este caso hecho con el hashtag #redneutral: se puede probar en esta página, por el momento únicamente utilizando Chrome. Una vez abierto el  espacio, hay que introducir un término en “type your keyword here” , escoger si está en español o inglés (por defecto está en español), y hacer clic en la flecha. La primera cuadrificacion representa la gente que más ha hablado de red neutral, mientras que la segunda indica las referencias que se hacen a usuarios de twitter en sus tweets, y la tercera, las palabras más repetidas. Debajo, hay un espacio para eliminar las palabras no deseadas y que no sean reconocidas por el diccionario interno, como por ejemplo “RT” (para incluir varias, se separan con espacio). Además, proporciona una línea temporal de los tweets con fecha y hora, que puede arrastrarse en la barra inferior, visualizar el texto poniendo el puntero sobre uno de los puntos, o hacer clic para seleccionarlo y visualizarlo a la derecha.

Estoy seguro de que herramientas de este tipo van a tener una cabida importante en la empresa a la hora de representar y entender en entorno informacional que las rodea. Impure tiene una cierta curva de aprendizaje, más debida a los conceptos de arquitectura y visualización de datos que a la dificultad de la herramienta en sí, pero proporciona posibilidades de análisis potencialmente muy brillantes: si te gusta el tema, vale de verdad la pena probarla con cierta dedicación.

Pronto, más…

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24 noviembre 2010

Con el iPad por bandera

El anuncio de lanzamiento por parte de Rupert Murdoch de una publicación diaria, “The Daily”, en exclusiva para el iPad ha desatado todo tipo de análisis sobre el tema.

Según la noticia, el dimensionamiento del proyecto es de unos cien empleados y treinta millones de dólares, para un producto que se ofrecería al público a cambio de un precio de unos cuatro dólares mensuales.

La idea de llevar el iPad por bandera como solución a los problemas de los medios resulta lógicamente atractiva a éstos: aparentemente, hablamos de una traslación de habilidades preexistentes a un nuevo soporte, de una adaptación del desarrollo de contenidos que no deja de tener su complejidad, pero para la cual los medios convencionales no estarían necesariamente mal preparados.

El iPad, en ese sentido, se presenta como una solución de primer nivel: el parque instalado es ya de unos diez millones de dispositivos, con perspectivas de alcanzar los veinticinco millones en alrededor de un año y los doscientos millones en 2014 si incluimos toda la categoría, con un sesgo en el público objetivo que apunta a un poder adquisitivo superior a la media y una inclinación a pagar ya desarrollada, y con un mercado de aplicaciones muy desarrollado y dinámico que incluye la posibilidad de suscribirse o de comprar desde cualquiera de ellas. Un segmento indudablemente interesante al que atacar con un producto de este tipo, y que mantiene la baza abierta de dirigirse hacia otras tabletas de otras marcas que consigan esquemas de monetización eficientes. Cambiando la filosofía de publicidad para dejar de vender únicamente espacio y de molestar de manera vocacional a sus usuarios, los medios podrían incluso aprovechar gran parte de sus equipos y esquemas al nuevo entorno.

¿Podrían llegar a salir los números? La aventura dice aspirar a obtener medio millón de suscriptores en cinco años: en función del tamaño del parque, el número no parece descabellado, aunque para llegar a él sea preciso pasar por la aduana del Sr. Jobs y aceptar todas sus condiciones. Por otro lado, el producto final está lejos de la filosofía de la web, prácticamente “al margen de ella”: es una aplicación cerrada, no enlazable y, por tanto, de difícil viralización social, aunque dada la experiencia del WSJ, podrían incorporarse esquemas semiabiertos al enlace o disponibles a motores de búsqueda.

La experiencia de Murdoch se apoya en otras publicaciones, y no va a ser obviamente única: en España están apareciendo iniciativas de filosofía similar. El ecosistema iPad, en fuerte crecimiento, tiene todavía mucho que decir. No será “la tabla de salvación” de los medios si estos insisten en repetir los errores habituales, pero con un esquema de precios adecuado y una adecuada redefinición de la publicidad, podría llegar a suponer un espacio con un desarrollo más que razonable. Y sin duda, con más atractivo tanto en costes como en perspectivas de futuro que el vetusto papel.

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23 noviembre 2010

¿Sueñan los bits con redes neutrales?

Simón Hergueta me envía un nuevo vídeo intentando aclarar conceptos al hilo del tema de la neutralidad de la red, titulado “¿Sueñan los bits con redes neutrales?”

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La neutralidad de la red y el Senado, en los medios

Durante toda la semana pasada, a raíz del impacto de la presentación en el Senado de la moción en defensa de la neutralidad de la red y de las reacciones posteriores que suscitó, fui recogiendo algunos de los artículos en prensa que me pidieron mi opinión que vi pasar y que más me llamaron la atención. Habitualmente recojo esos artículos del clipping de IE Business School, pero por el hecho de hacer referencia a mí como blogger en lugar de como profesor, muchos de ellos no fueron recopilados, y no quería perder las referencias – por eso de que el blog tiene mucho de “diario personal”.

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Hablando sobre privacidad en Facebook, en El Confidencial

Esteban Hernández, de El Confidencial, me entrevistó por teléfono acerca de la privacidad en redes sociales y de los posibles problemas que podía acarrear el compartir demasiada información en dicha red, y hoy publica un artículo titulado “¿Despedirme por subir ese comentario? No te preocupes, mi jefe nunca entra en Facebook“.

Mi opinión en ese sentido es que estamos utilizando una herramienta en la que la gran mayoría de los usuarios entran sin plantearse su complejidad, y en la que, de hecho, un porcentaje próximo al 70% de usuarios no llegan ni a cambiar nunca las opciones de privacidad que vienen por defecto, ni tan siquiera a clasificar a sus contactos en grupos coherentes del tipo “familia”, “amigos”, “trabajo”, etc. Ante una situación de este tipo y unas opciones de privacidad necesariamente complejas – muchas variables, muchas opciones – resulta evidente que van a surgir problemas esporádicos, y que la única manera de protegerse contra ellos es el sentido común: no se trata de no compartir nada, sino de pensar cómo y con quién lo estamos compartiendo, y aplicar una natural prudencia. Nada de lo que no hayamos hablado ya por aquí…

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22 noviembre 2010

MyProducts, visualizando la recomendación social



MyProducts es un desarrollo en el que no soy en absoluto imparcial: está creado por dos ex-alumnos de IE Business School, Mikel Beroiz y Carlos Conejero, economista e ingeniero respectivamente, que me pidieron consejo cuando todavía eran estudiantes y estaban en las fases iniciales de conceptualización del tema. Desde entonces he ido viendo el proyecto materializarse poco a poco, siguiendo ese camino lleno de curvas que supone graduarse, convertirse en emprendedores, constituir una empresa, tomar decisiones importantes como la captación de socios, la elección del lenguaje de programación, el hosting, y todo lo que conlleva ir viendo cómo se van convirtiendo las ideas en desarrollos tangibles. Para mí ha supuesto una experiencia muy interesante, que como no podía ser de otra manera me ha ido dando muchas ideas y recursos para mis clases: a finales de junio, utilicé el proyecto como examen en uno de mis cursos, y terminó dándome la idea para mi próximo curso electivo, titulado “Managing the tech startup”. Trabajar con ex-alumnos emprendedores es decididamente una de las mejores cosas que tiene ser profesor en una institución como IE Business School.

MyProducts está todavía en rigurosa beta, y por el momento toma la forma de una aplicación dentro de Facebook pensada para que los usuarios puedan compartir aquellos productos que quieren y tienen, siguiendo la metáfora de la recomendación y la autoexpresión social asociada a productos. Por el momento, están las categorías de electrónica, moda o deportes, con un catálogo de más de nueve mil productos y una interfaz de usuario que esperamos que os guste. Como veréis, el uso intenta proporcionar valor a ambas partes: por un lado, posibilita una cierta autoexpresión del usuario a través de aquellos productos que pone en su perfil. Por otro, establece rankings de productos basados en las valoraciones directas de los usuarios, y puede llegar a dar lugar a un modelo de ofertas basado en el pull, no en el habitual push. La idea de negocio – en realidad, el abanico de posibles modelos de negocio – seguro que no hace falta que os lo cuente en cuanto le echéis un ojo, y por supuesto será completamente respetuoso con la privacidad de los usuarios.

Es una aplicación desarrollada conjuntamente con DNOiSE, que también es socio en el proyecto (hablamos no hace mucho de ellos al hilo de FollowTheHashtag, su herramienta de monitorización de temas en Twitter), que por el momento hemos estado probando con amigos y conocidos, y que ahora nos gustaría pasar a probar en un entorno algo más amplio e ir mejorándola con las ideas recibidas. La aplicación está hecha con RubyOnRails, y todo desarrollado sobre la nube de Amazon. El panel de socios se completa con Íñigo de Luís, compañero de Mikel y Carlos en el MBA y ahora Online Marketing Manager de Zinkia, y conmigo. Si os apetece probarla, poner algunos productos en el “lo quiero” o en el “lo tengo”, ver la interfaz, ganar algún badge, invitar a amigos o, en general, ver si os resulta atractivo el uso y la idea de compartir con tus amigos los productos que quieres o tienes, acabamos de ponerla en abierto hace un ratito.

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21 noviembre 2010

La mentalidad de algunos políticos. Y la mía.

(Precaución, entrada densa de domingo)

¿Qué somos para algunos políticos? Resulta curioso, pero sobre todo triste, ver la percepción que revelan tener de los ciudadanos: para algunos políticos, resulta impensable que un grupo numeroso de ciudadanos se exprese libremente, de manera no coaccionada ni manipulada, acerca de un tema que les preocupa.

En su retorcida mentalidad, algo así es imposible. Es la mentalidad de quien “es” de un partido político, dando a ese “ser” una evidente connotación de pertenencia, de entrega total a un ideario, de abandono total de la capacidad de pensar por uno mismo. Quien lleva años cobrando de un partido determinado, quien ha hecho del partido su vida, quien maneja militantes y ciberpepiños como quien sitúa a sus tropas ante una batalla, es completamente incapaz de entender que movimientos espontáneos aparentemente similares se puedan dar de otra manera. En realidad, es un insulto tan grande a la inteligencia de quienes se movilizan, asumir que carecen de criterio y que solo lo hacen espoleados, “hechizados” por el “hechicero” de turno, que merecerían su desprecio más total.

En su mente habitan fantasmas de todo tipo: si alguien alerta de un tema y pone en marcha el movimiento, tiene forzosamente que estar a sueldo del enemigo. Es imposible que sea un simple ciudadano preocupado. Ven “hechiceros”, y piensan que esos “hechiceros” están “en posesión del anillo único”, que les permite mover a esas masas ignorantes a su antojo. No pueden entender de dónde viene ese “poder” que atribuyen a ese supuesto hechicero, y asumen que tiene que ver con la magia negra, que alguien lo ha puesto ahí. Y por supuesto, que es como ellos: un político con ambición política, con interés por cobrar del partido, del Estado, por encaramarse al poder y obtener prebendas. Ni soy “hechicero” ni lo seré nunca. No tengo “poder”. Mañana dejo de escribir, y simplemente desaparezco. Nadie me apoya incondicionalmente, solo apoyan determinadas posturas, y no necesariamente todas ellas. Si pido a alguien que me siga para hacer alguna estupidez, me mandarán – con toda la razón – a la mierda. Y así considero que debe ser, no hay más. Ni menos.

El problema de la democracia son las ideologías. Sinceramente, y esto es una simple exposición personal, he dejado de creer en ellas. Juegan para mí el mismo papel que jugaron en su momento las religiones – soy un ateo ya no convencido, sino casi militante: el de competir por el apoyo, el de evitar o directamente perseguir al oponente, el de impedir todo cuestionamiento. Las ideologías en los partidos de hoy son una forma de sostener un supuesto ideario, algo que dé soporte a una pertenencia que esclaviza a los militantes: el militante, el que “es” de un partido como quien profesa una religión, es incapaz de todo punto de cuestionarse una decisión determinada de su partido, de su líder, y llega a alambicar de modos completamente risibles sus “razonamientos” para evitarlo. Pensar que alguien pueda, efectivamente, vivir al margen de ese sistema es algo imposible: si se opone a mí, si cuestiona mis planteamientos, es que “es del otro partido”.

El problema de la política española son los ciudadanos que “son” de un partido determinado. Yo jamás he “sido” de ningún partido. Ser, lo que se dice ser, soy mío, de mi mujer, de mi hija, de mis padres y de algunos amigos, de esas personas que me podrían pedir cualquier cosa, una lista muy, muy corta. ¿”Ser” de un partido? No me hagas reír. No creo en ellos. Apoyo en cada momento a aquel que creo que me resulta interesante para llegar a los fines que creo positivos. Habría apoyado a cualquier – y digo claramente “cualquier” – partido que me solicitase ayuda para analizar la redacción de una moción que defendiese la neutralidad de la red, porque simplemente creo en ella y creo que es completamente necesaria. Eso no quiere decir, en modo alguno, que yo “sea” de ese partido, porque jamás, bajo ningún concepto, me verás integrando una lista. No creo en las listas, menos aún si son cerradas, ni en los partidos que lleven por delante algo, llamado ideologia, que no sea la simple transparencia, honestidad y capacidad de gestión.

El voto no se entrega, no se promete, no cabe ahí la lealtad. Es perfectamente coherente apoyar a un partido hoy y criticarlo mañana, no pasa nada, nadie te va a excomulgar. El otro día, alguien en Menéame decía, como comentario a una entrada mía, que yo no era coherente porque a veces criticaba al Partido Popular y a veces lo apoyaba. Impresionante documento: para esa persona, lo “natural”, lo “coherente” es lo contrario, es decir, apoyar lo que diga el partido “sea lo que sea”. Pero ese, precisamente ese, es el pensamiento del político medio, el que “es” de un partido, el que no puede, so pena de perder su escaño o su sueldo, cuestionarse nada, votar sin disciplina, ver más allá.

Se apoya puntualmente a quien te convence, a quien crees que lo hará bien por su capacidad, no por su supuesta “ideología”. Si a día de hoy viviese en Cataluña, votaría seguramente al Partit Pirata: una opción pragmática que promete actuar en un tema que verdaderamente me preocupa como persona que pasa una parte importante de su vida en la red, y que me parece que será muy bueno que tenga representación parlamentaria. ¿Quiere decir esto que “soy” de ese partido? ¿Garantiza eso que votaré a ese partido para siempre? ¿O que me gustaría ir en su lista? En modo alguno. ¿Que lo apoye? No, digo simplemente lo que haría yo si fuera internauta y catalán. Y os aseguro que eso no lo podría decir si “fuese” de otro partido, porque me echarían de él automáticamente.

Para el político medio, la nueva sociedad es tan incomprensible, que necesitan buscar asideros morales para criticarla. Funcionan en otra base, como quien compara algo binario con algo en base 10, y se pierden en el cambio de base. Saben que algo no funciona, pero tiran para adelante con su “razonamiento”, porque son incapaces de verlo de otra manera. Estoy convencido de que las cosas serán mucho mejores cuando nadie “sea” de un partido político. Yo, al menos, no lo seré nunca.

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20 noviembre 2010

La neutralidad de la red en el Senado: extrayendo conclusiones

Pasados ya unos días de la presentación en el Senado de la moción en defensa de la neutralidad de la red y de su posterior votación y rechazo, es momento de sacar algunas conclusiones.

La primera es clara y contundente: ni el Senado, ni la mayoría de los senadores están a la altura de lo que es de esperar en la sociedad española del año 2010. Una Cámara que “se ofende” porque existe un diálogo fuera de la misma sobre el asunto que están votando, que considera dicho diálogo un “factor externo degradante” o que llega al punto de enviar dos ujieres a una tribuna para conminar a un diputado regional a que apague su ordenador y deje de twittear por orden de la Presidencia es algo que muestra una profunda desconexión con la realidad social y que va bastante más allá de lo que una sociedad moderna debería considerar aceptable. La gran mentira aquí es eso del “factor degradante”: después de lo mostrado por el Senado, su imagen, simplemente, no se puede degradar más.

La segunda conclusión es acerca de las posturas reales de los grupos parlamentarios con respecto a la neutralidad de la red: sobre el grupo parlamentario socialista, poco que decir. Todos sus intentos, uno detrás de otro, han intentado desnaturalizar y desvirtuar la idea de neutralidad de la red, bien condicionándola a temas como la calidad de servicio, bien poniéndola en función de una legislación europea que no va a salir nunca, bien introduciendo casuística absurda y sin sentido. La decisión finalmente adoptada, votar en contra de la moción por “falta de voluntad negociadora” cuando en la negociación se les había indicado claramente el porqué de las negativas a incorporar cada una de dichas cuestiones, muestra una de dos cosas: o bien que negarse era el objetivo inicial con el fin de evitar que la moción pudiese salir adelante, o bien que no podían aceptar, en pleno ataque de egolatría parlamentaria, que una moción sobre ese tema fuera presentada únicamente por la oposición. El primer caso deja al grupo socialista como un clarísimo defensor de los intereses del lobby de las telecomunicaciones, obviamente el primer interesado en que la discusión sobre la neutralidad de la red no llegue a puerto alguno. El segundo muestra tal irresponsabilidad y falta de mesura, que debería descartar a quienes toman una decisión así para todo puesto en la función pública. Peor que peor.

La tercera conclusión es con respecto al resto de los grupos parlamentarios, y fundamentalmente los catalanes: que estos grupos compren la postura que se les ofrece desde el grupo parlamentario socialista y voten en contra de la moción es simplemente escandaloso. Que condicionen su apoyo a algo tan importante como la neutralidad de la red a cuestiones como que “hay un tipo blogueando ahí fuera”, a que “están twitteando desde el hemiciclo” o a que “los ciudadanos son un factor que degrada el trabajo y la imagen de esta Cámara” es algo demencial. ¿Sabes lo que has hecho? ¡Has votado en contra porque los ciudadanos opinaban en Twitter! ¿Estás loco o qué? Que lo hagas además en plena campaña electoral, en el caso de los partidos catalanes, debería llevar además a que todo ciudadano catalán que además considere la red algo importante en su vida se plantease automáticamente dejar de votarte: has tenido la oportunidad de instar al Gobierno a proteger la auténtica “regla de oro” del funcionamiento de la red, y la has dejado pasar por una estupidez. No me vengas ahora con que si “en realidad sí la defiendo pero…” No, mira, déjame en paz: has podido aprobarla, ha dependido de ti, la moción no reflejaba nada que fuese siquiera mínimamente turbio ni partidista, y no lo has hecho. Te has retratado.

Y la última, pero la más importante, el qué va a pasar ahora. En el próximo pleno veremos a una serie de grupos dándose golpes en el pecho y pretendiendo que “ahora sí” defienden la neutralidad de la red. No nos engañemos: la moción que han presentado está dividida innecesariamente en dos párrafos, y se supedita de manera completamente innecesaria a una legislación europea al respecto que ya se ha anunciado será inexistente. Si estás a favor de la neutralidad de la red, no había NINGUNA, repito, NINGUNA razón real para oponerse a la moción presentada, salvo que pretendas descafeinar el concepto con la tuya bien sea dificultando el posterior trámite legislativo o congelándola en espera de que la Unión Europea llegue hipotéticamente algún día a pronunciarse. La pretensión de ir por el mundo diciendo “votamos en contra, pero estamos a favor” es estúpida, incoherente e irresponsable, y pretender que algún ciudadano o votante te la compre no es ni más ni menos que insultar a su inteligencia.

En el próximo pleno, más.

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19 noviembre 2010

Hora de sacar la basura, mi columna en Expansión

Mi columna de esta semana en Expansión se titula “Hora de sacar la basura“, y alude al bochornoso espectáculo vivido en directo en el Senado, cuando una serie de grupos parlamentarios decidieron que era perfectamente aceptable insultar a los ciudadanos que los elegimos y que pagamos sus sueldos diciendo que éramos ni más ni menos que un “factor externo que degrada la imagen y el trabajo de esta cámara“. No solo no tienen el menor empacho en pensarlo, sino que además ¡¡lo dicen sin despeinarse y lo hacen constar en el diario de sesiones!! Alucinante el concepto de “democracia” que pueden llegar a tener quienes creen que pueden reunirse y comer todas las veces que quieran con todo tipo de “lobbys feroces”, pero les molesta que los ciudadanos “hagamos ruido” y expresemos nuestras inquietudes. El ciudadano, a votar y a callar.

En menos de una semana, los ciudadanos hemos visto cómo se nos conminaba a no opinar si no éramos expertos, cómo nos consideraban spam y borraban nuestros correos, y finalmente, cómo se nos insultaba llamándonos “factores externos” o “injerencias”.  Y lo que más me alucina: que a ningún senador de ninguno de los grupos parlamentarios que suscriben la contestación le da por pensar que “a lo mejor decir eso no está bien”. Nunca gobernantes y ciudadanos estuvieron tan lejos. Ellos y nosotros. Mientras ellos se asignan sueldos elevados, pensiones vitalicias y ponen la alfombra roja a los lobbies empresariales, a las Coaliciones de Creadores y a las Telefonicas; nosotros somos simple chusma ruidosa, un “factor externo degradante”. Genial.

Han encontrado la excusa perfecta para poder hacer lo que les venga en gana y trabajar sin interrupciones: los ciudadanos molestan. Ellos han roto la baraja. Nosotros hemos tocado fondo.

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18 noviembre 2010

Este es el nivel de la discusión

Los proponentes de la moción en defensa de la neutralidad de la red, Alfonso Gª VicenteIldefonso Pastor, han publicado los vídeos de la discusión en el Senado de la misma. No tienen desperdicio, porque muestran claramente en qué manos estamos: en las de absolutos ignorantes e iletrados tecnológicos que de verdad creen y pretenden argumentar seriamente que no se puede aprobar la neutralidad de la red porque, como dice la Senadora Miriam Andrés (min. 3:30)

“… hay municipios de trescientos, de quinientos habitantes, municipios en la montaña donde si un chico está conectado a Internet y tiene mejor potencia, un médico igual tiene dificultades para extender una receta”.

Momento impagable: una senadora, demostrando su más patente ignorancia y su más maleducada arrogancia (suelen ir unidas, los ignorantes cuando no saben de qué hablan, tienden a afirmarlo con mayor arrogancia) sobre el tema en discusión. No, no tienen que ser ingenieros de telecomunicaciones, ¡pero por dios, documéntense mínimamente! ¡SEÑORÍAAAAA!!!!  Que si la conexión del médico de ese pueblo es una basura, tendrá que pedirle a su operador que le proporcione más ancho de banda, ¡¡PERO ESO NO TIENE NADA QUE VER CON QUE SE VAYAN A PRIORIZAR LOS BITS DEL MÉDICO SOBRE LOS BITS DE ESE “NIÑO CON MEJOR POTENCIA”!! No, señoría, aunque usted en su feliz e irresponsable ignorancia no pueda entenderlo o creerlo, no tiene nada, absolutamente nada que ver. La neutralidad de la red es otra cosa. La neutralidad de la red no tienen ninguna influencia en que ese médico extienda mejor o peor sus recetas, ni en que ese niño tenga “mejor o peor potencia” (sic). Eso depende del ancho de banda que contrate o que se le facilite a cada uno, nada más, en ningún caso de la neutralidad de la red. Lo que una red no neutral consigue, señoría, es que ese niño tenga que jugar a un juego determinado porque su operadora ha llegado a un acuerdo económico con el proveedor de ese juego, mientras que el resto de los juegos a los que el niño podría querer jugar van a una velocidad miserable.

Señoría, si le escuchase una ministra de su Gobierno, Ángeles González Sinde, le pediría simplemente que si no es experta, se calle. Yo no le pido tal cosa. Yo soy un demócrata convencido, creo (aunque hoy algo menos) en la necesidad de tener representantes como usted que, sin ser expertos en todo, intenten defender los intereses de los ciudadanos… pero por favor, documéntese antes de hablar y no haga el ridículo. Y sobre todo, esté segura de qué intereses defiende. Hoy no ha defendido usted los intereses de sus votantes, sino los de Telefonica. Y lo sabe.

Este, queridos lectores, es el nivel de la discusión. El nivel de la política española. Por argumentos de este pelaje han rechazado la moción que instaba al Gobierno a respetar la neutralidad de la red. The Internet is a series of tubes.

Impresionante.

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17 noviembre 2010

Todo para el pueblo, pero sin el pueblo: crónica de una democracia enferma

Con la frase de Federico II de Prusia que se suele utilizar para definir el llamado despotismo ilustrado quiero intentar transmitir cómo me siento tras haber sido considerado un “factor externo que degrada la imagen y el trabajo de esta cámara“, según consta literalmente en la respuesta con la que los grupos parlamentarios han respondido a la moción presentada en defensa de la neutralidad de la red.

¿En qué democracia razonable y bajo qué demenciales premisas se puede llegar a considerar a un ciudadano como “un factor externo que degrada el trabajo de la cámara”? A ver, por favor, que alguien me lo explique, porque no soy capaz de ver en qué momento puedo haber llegado a hacer algo malo o censurable: ¿puedo, como ciudadano, dar mi opinión a un grupo parlamentario sobre la presentación de una moción en un tema que llevo estudiando muchísimo tiempo y sobre el que – modestamente – se me reconoce cierta capacidad de opinión? ¿Puedo, cómo ciudadano, expresarme en mi blog o en Twitter al respecto? ¿Puedo, como ciudadano, opinar sobre una enmienda de sustitución pública presentada por un partido? Si la respuesta a alguna de esas preguntas es NO, me temo, señores, que alguien que no soy yo tiene completamente equivocado el concepto de democracia. A ver, lo preguntaré directamente a La Moncloa, a ver si tiene a bien responder…

Lo ocurrido, que todo un Senado vote negativamente a una moción debido a que “hay factores externos que degradan el trabajo de la cámara” es algo que me parece tan alucinante, tan demencial, que me parece estar viviendo una pesadilla. Si lo unimos a las declaraciones de Ángeles González Sinde que pide “que no opinen sobre el Sahara los que no sean expertos“, ya tenemos la combinación perfecta para dejar de escuchar al pueblo, suponiendo que alguna vez lo hayan hecho: cada vez que el pueblo manifieste su opinión, basta con mandarle callar con malos modos, decirles que “no son expertos” o acusarlos de ser “un factor externo degradante”… es, sencillamente, el concepto más surrealista de democracia que hemos visto nunca en este país.

¿Qué va a pasar ahora? Simplemente, que la hemos fastidiado. Ellos ganan, nosotros perdemos. Para tratar de “limpiar su imagen” y no quedar como los que han votado que no a la neutralidad de la red (con el supuesto coste electoral que ello podría conllevar), los grupos parlamentarios presentarán en breve una moción que supuestamente la defiende, pero que se parecerá “sospechosamente” a la presentada en su momento por el grupo socialista: en su redacción incluirá las trampas dialécticas que contenía la otra, a saber:

  • Estará supeditada al “marco de la normativa europea”, que dado que Europa ya ha anunciado su intención de no legislar sobre este tema, dará al Gobierno la oportunidad de decir “no se tramita hasta que haya legislación europea sobre ello”… es decir, simplemente “no se tramita”. En las discusiones en el Senado que llegaron ayer hasta muy tarde en la noche, esa frase fue la última que el grupo socialista se negó a quitar, porque conocen bien su importancia. Es la frase que convierte la moción en completamente inútil, que la desactiva del todo.
  • Estará numerada para que algunas partes de la misma puedan “caerse” si es que por alguna razón llegase a trámite legislativo. Cuando en la enmienda situaron el punto 2 como “graciosa medida de apreciación de lo escrito por el otro grupo”, lo encabezaron con un desiderativo, “asegurar que”, lo que proporciona la posibilidad de dejarlo posteriormente fuera del enunciado legislativo.
  • Condicionará la neutralidad de la red a la calidad de servicio, dando la vuelta totalmente al razonamiento que defiende ésta. Ya lo hicieron en la enmienda, y volverán a intentarlo: aceptar que la neutralidad de la red esté en función de la calidad de servicio y de su supuesta degradación es dar carta blanca a las operadoras para que hagan lo que quieran. Y poner como garante al Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones es simplemente un mal chiste.
  • Introducirá supuestas “excepciones que todos verán muy razonables”, como los servicios de emergencia, las comunicaciones críticas entre autoridades, o los servicios críticos de telemedicina. ¿Quién querría ver morir a un familiar en plena mesa de operaciones porque el vecino de abajo se está bajando una peli, o impedir las comunicaciones entre los bomberos y la policía en plena catástrofe natural?… Oh, dios mío, ¡¡eso de la neutralidad de la red es una locura!!! La premisa es tan sumamente estúpida, que no tiene en cuenta que llevamos años con redes neutrales y que estos servicios siempre han funcionado perfectamente, es decir, que no hace falta vulnerar la neutralidad de la red para que funcionen bien. Pero claro, lo ponemos, y volvemos a subvertir la definición, a intoxicar el concepto.

Esa es la pantomima que vamos a ver en los próximos días en el Senado, una representación en la que esta vez, aunque haya “factores externos que degraden el trabajo de la cámara”, se llegará a la aprobación de manera aritmética y automática. ¿En el departamento de asesoría jurídica de qué compañía se habrá redactado esa moción? Exactamente en el mismo que la anterior, por la misma persona. Una persona y una compañía que, por la razón que sea, tiene prebendas y bendiciones para hablar con los senadores, darles documentos, instruirles en el voto, introducir modificaciones en textos legislativos… lo que llamaríamos genuinamente “carta blanca”. La misma persona cuya oreja quemaba ayer por la tarde mientras le consultaban las posibles modificaciones al texto y lo que se podía aceptar o no. Esta es la verdad de la historia: mientras los lobbies económicos tienen las manos libres para hacer lo que quieran con los politicos, los ciudadanos no podemos acercarnos ni opinar, so pena de ser considerados “factores externos que degradan el trabajo de la cámara”.

¿Alguien puede explicarme en qué tipo de democracia vivimos?

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16 noviembre 2010

La neutralidad de la red, a debate en el Senado: la enmienda del grupo socialista

Alerta: la página va a estar un tanto monotemática estos días con motivo de la llegada al Senado de la moción por la que se insta al Gobierno a garantizar el principio de neutralidad de la red. Mantendré la fotografía que veis a la derecha como manera de identificar las entradas dedicadas al tema, por si alguien no tiene interés en seguir este tema y prefiere obviarlas.

Vamos con el relato de los hechos: pocas horas antes del comienzo del pleno, el grupo que propone la moción recibe una enmienda de sustitución del Grupo Socialista. Lo que proponen, concretamente, es sustituir el texto de la moción escrita por Alfonso Gª VicenteIldefonso Pastor por otro, según ellos más claro y más inclusivo.

A continuación, el texto de la enmienda con el que proponen la sustitución:

El senado insta al Gobierno a

1.- Modificar, teniendo en cuenta el marco de la normativa europea sobre comunicaciones electrónicas, de forma urgente, en todo aquello que sea necesario, la normativa española en dicha materia a fin de garantizar el cumplimiento por parte de los proveedores de telecomunicaciones que operan en España de los principios de neutralidad y transparencia de la red, con niveles mínimos de calidad para todos los usuarios, basados en estándares técnicos identificados en el Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones, con el objetivo de impedir una degradación inaceptable en la calidad de los servicios.

2.- Asegurar que los paquetes de datos que circulan por sus redes reciban siempre el mismo tratamiento, sin prioridad ni jerarquía, independientemente de su contenido, origen, destino o protocolo, y sin que se filtre el tráfico de forma arbitraria, para privilegiar, limitar o impedir el acceso a determinadas páginas o servicios.

3.- Garantizar prioritariamente, como ya se viene realizando, los servicios de comunicación en situaciones de emergencia, comunicaciones críticas entre autoridades, o servicios críticos de telemedicina.

Me gustaría analizar brevemente la propuesta del grupo socialista: vaya por delante que mi opinión de la misma es profundamente negativa, y que en todo momento he recomendado a los proponentes de la moción no aceptarla y mantenerse completamente alejados de ella.

¿Qué es lo verdaderamente preocupante de esa enmienda? Pues que, sencillamente, da la vuelta de forma radical al tema propuesto. Se trata de un redactado que condiciona completamente la neutralidad de la red al hecho de “impedir una degradación inaceptable en la calidad de los servicios”. Eso es completamente inaceptable, es una trampa total. A partir del momento en que firmásemos algo así, las operadoras tendrían las manos completamente libres para priorizar lo que quisiesen, llegar a los acuerdos que estimasen oportunos, filtrar los protocolos o contenidos que deseasen, etc. con el supuestamente sacrosanto fin de impedir una teórica degradación que no solo no ha tenido nunca lugar (y no debería tener lugar si se invirtiese adecuadamente en infraestructuras), sino que, además, sería supervisada por el Instituto Europeo de Normas de Telecomunicaciones, ¡que precisamente está controlado por las propias operadoras!

Además, la enmienda introduce un punto 3 completamente absurdo e innecesario, algo que pretende llamar la atención de manera alarmista sobre un tema que nunca ha estado en peligro ni en discusión de ningún tipo. Es, una vez más, una maniobra de distracción: ninguno de esos servicios se ve afectado en modo alguno por el hecho de que la red sea neutral. Se trata de intentar mezclar conceptos y poder intoxicar con eso de “¿cómo va a tener el niño del vecino bajándose pelis del eMule la misma prioridad que una operación a corazón abierto?”… un intento tan absurdo como infantil de banalizar el concepto de neutralidad de la red. No se preocupen, que el hospital de turno ya se encargará de tener el ancho de banda y los medios adecuados… sin necesidad alguna de tocar para ello la neutralidad de la red, como de hecho ya ocurre a día de hoy.

Me parece de todo punto increíble que un partido político pretenda, a escasa horas de la apertura de un debate en el Senado, traer bajo el brazo una enmienda semejante, que desnaturaliza de tal manera el fin de la moción original, y que convierte a las operadoras en jueces absolutos del futuro desarrollo de la sociedad de información. Esperemos que la moción original se mantenga tal y como estaba, sin modificación alguna, y que la discusión siga yendo por donde genuinamente debe ir, sin ningún tipo de artificio ni de intento de desnaturalización.

Esta se dispone a ser la moción presentada en el Senado más públicamente retransmitida y comentada de toda su historia. Podéis seguir las incidencias del pleno en el Canal Senado, quien tenga acceso a él, o en las cuentas de Twitter de Alfonso Gª Vicente o de Ildefonso Pastor, utilizando el hashtag #redneutral. Seguiremos informando.

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Y yo que creía que la quiebra era otra cosa

Telefonica anuncia que batirá récords de beneficios, convirtiéndose en la empresa española con mayores resultados de la historia. Decididamente, tengo que revisar la definición de “quiebra”, aquella que su Consejero Delegado, Julio Linares, empleó el pasado 30 de agosto en la primera sesión del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones, para hablar de “quiebra del sistema si se mantenían las actuales condiciones…

En su momento lo dijimos: “¿Quiebra del sistema? Nada más lejos de la realidad“,  y los resultados lo han corroborado en un plazo breve. Entre la “quiebra” y el “récord de beneficios” hay tanta distancia como entre el día y la noche, como entre el bien y el mal, como entre la verdad y la mentira. Me alegro, como no podía ser de otra manera, de que una empresa española obtenga un récord de beneficios, pero las conclusiones son inmediatas: si con el sistema actual obtienes récord de beneficios, no me vengas con que hay que cambiarlo porque sino el sistema entrará en quiebra.

Lo que hace falta no es bajo ningún concepto eliminar la neutralidad de la red, ni discriminar el tráfico de los usuarios, ni cambiar la estructura de tarifas. Cuando obtienes récord de beneficios, lo que tienes que plantearte – o mejor, lo que tenemos que plantearnos los usuarios – es si a esos beneficios récord les acompañan unos servicios récord, una calidad récord y unas inversiones récord que posibiliten su sostenibilidad. O si, por el contrario, te estás aprovechando de una situación de mercado determinada e hipotecando el futuro desarrollo de la sociedad de la información.

Esta tarde o mañana por la mañana se vota en el Senado una moción para garantizar el cumplimiento del principio de neutralidad de la red por parte de los proveedores de telecomunicaciones que operan en España, de modo que se asegure que los paquetes de datos que circulan por sus redes reciban siempre el mismo tratamiento, sin prioridad ni jerarquía, independientemente de su contenido, origen, destino o protocolo, y sin que se filtre el tráfico para privilegiar, degradar, limitar o impedir el acceso a cualesquiera páginas o servicios. Como ha sido desde que Internet existe, y como debe seguir siendo.

Senadores, cuando vayan a votar, piensen en esos beneficios récord de Telefonica, y en esos “mensajes” enviados que decían que “el sistema entraría en quiebra”: las telecomunicaciones se han convertido en el mayor negocio de todos los tiempos. No, no hay quiebra que valga. Lo que hay es codicia, querer exprimir más el sistema a costa incluso de cambiar la naturaleza de Internet, de adecuarlo a sus intereses para convertirse en los “aduaneros” de la sociedad de la información. Los ciudadanos queremos una red neutral, un soporte para el futuro de la sociedad de la información, no una perpetua autopista de peaje.

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Y yo que creía que la quiebra era otra cosa?

Telefonica anuncia que batirá récords de beneficios, convirtiéndose en la empresa española con mayores resultados de la historia. Decididamente, tengo que revisar la definición de “quiebra”, aquella que su Consejero Delegado, Julio Linares, empleó el pasado 30 de agosto en la primera sesión del XXIV Encuentro de las Telecomunicaciones, para hablar de “quiebra del sistema si se mantenían las actuales condiciones…

En su momento lo dijimos: “¿Quiebra del sistema? Nada más lejos de la realidad“,  y los resultados lo han corroborado en un plazo breve. Entre la “quiebra” y el “récord de beneficios” hay tanta distancia como entre el día y la noche, como entre el bien y el mal, como entre la verdad y la mentira. Me alegro, como no podía ser de otra manera, de que una empresa española obtenga un récord de beneficios, pero las conclusiones son inmediatas: si con el sistema actual obtienes récord de beneficios, no me vengas con que hay que cambiarlo porque sino el sistema entrará en quiebra.

Lo que hace falta no es bajo ningún concepto eliminar la neutralidad de la red, ni discriminar el tráfico de los usuarios, ni cambiar la estructura de tarifas. Cuando obtienes récord de beneficios, lo que tienes que plantearte – o mejor, lo que tenemos que plantearnos los usuarios – es si a esos beneficios récord les acompañan unos servicios récord, una calidad récord y unas inversiones récord que posibiliten su sostenibilidad. O si, por el contrario, te estás aprovechando de una situación de mercado determinada e hipotecando el futuro desarrollo de la sociedad de la información.

Esta tarde o mañana por la mañana se vota en el Senado una moción para garantizar el cumplimiento del principio de neutralidad de la red por parte de los proveedores de telecomunicaciones que operan en España, de modo que se asegure que los paquetes de datos que circulan por sus redes reciban siempre el mismo tratamiento, sin prioridad ni jerarquía, independientemente de su contenido, origen, destino o protocolo, y sin que se filtre el tráfico para privilegiar, degradar, limitar o impedir el acceso a cualesquiera páginas o servicios. Como ha sido desde que Internet existe, y como debe seguir siendo.

Senadores, cuando vayan a votar, piensen en esos beneficios récord de Telefonica, y en esos “mensajes” enviados que decían que “el sistema entraría en quiebra”: las telecomunicaciones se han convertido en el mayor negocio de todos los tiempos. No, no hay quiebra que valga. Lo que hay es codicia, querer exprimir más el sistema a costa incluso de cambiar la naturaleza de Internet, de adecuarlo a sus intereses para convertirse en los “aduaneros” de la sociedad de la información. Los ciudadanos queremos una red neutral, un soporte para el futuro de la sociedad de la información, no una perpetua autopista de peaje.

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15 noviembre 2010

La neutralidad de la red llega al Senado

Me confirman que en el Pleno del Senado que tendrá lugar mañana martes 16 hay una cuestión sumamente interesante que hemos tratado abundantemente en esta página en numerosas ocasiones, y a cuyo desarrollo y discusión conviene que estemos sumamente atentos aquellos que somos usuarios habituales de la red.

Con el punto treinta en el orden del día (más probable, por tanto, que se discuta el miércoles 17) aparece una moción por la que se insta al Gobierno a modificar la normativa española en materia de Sociedad de la Información a fin de garantizar el cumplimiento del principio de neutralidad de la red por parte de los proveedores de telecomunicaciones que operan en España.

Es una moción cuyo texto completo he tenido oportunidad de ver gracias a que las dos personas que han trabajado directamente en su elaboración, Alfonso Gª VicenteIldefonso Pastor, tuvieron el detalle de enviármela y pedirme opinión. Me ha parecido sumamente equilibrada, racional y concreta tanto en su argumentación como en su redacción. Además de una argumentación muy correcta, contiene en el texto de la moción la definición estricta de neutralidad de la red,

… que se asegure que los paquetes de datos que circulan por sus redes reciban siempre el mismo tratamiento, sin prioridad ni jerarquía, independientemente de su contenido, origen, destino o protocolo, y sin que se filtre el tráfico para privilegiar, degradar, limitar o impedir el acceso a cualesquiera páginas o servicios.”

que por supuesto nada tiene que ver con las típicas tonterías que se escuchan sobre que “todos tengamos que tener Internet a la misma velocidad” ni nada que vaya en contra del desarrollo de una correcta economía de mercado, sino que impide simplemente que Internet se convierta en un canal donde solo puedan poner su contenido aquellos con capacidad de llegar a acuerdos con las operadoras. Sobre todo, lo importante de su presentación en el Senado es que obliga a una discusión rigurosa del tema, permite aclarar las dudas más habituales, y proporciona la oportunidad de hacer llegar a los senadores la importancia del concepto y las argumentaciones al respecto.

En virtud del reglamento del Senado, si la moción es aprobada, el Gobierno, dentro de los seis meses siguientes, deberá informar sobre el cumplimiento de la misma. El debate obliga a los diferentes partidos a retratarse en este tema tan fundamental, y posibilita que surja un movimiento de opinión en la red que permita iniciar el trámite legislativo en el propio Senado y llegar al resultado que la gran mayoría de los usuarios de la red queremos: que la neutralidad de la red sea estrictamente definida y garantizada por ley en nuestro país. Quedan muchas cosas por ver y dilucidar aquí, pero el hecho de que se hable de estos temas en el Senado es, sin duda, algo muy positivo.

Además, en este Pleno del Senado hay otras dos cuestiones de actualidad que se debatieron ya hace meses y que vuelven ahora con más fuerza tras la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la UE: por un lado, una pregunta sobre si el Gobierno piensa reclamar, a través de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) la devolución de los importes que la Administración General del Estado ha pagado en concepto de canon digital. Por otro, una moción consecuencia de interpelación por la que se insta al Gobierno a remitir a las Cortes Generales un proyecto de ley de Propiedad Intelectual en el que se aborde la eliminación de la compensación equitativa por copia privada, además de una nueva regulación de la gestión colectiva de los derechos de propiedad intelectual.

Algo se mueve…

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14 noviembre 2010

Las cosas del cine español

Me envía César Sabater un enlace a su corto titulado “Cinespañol“, Premio Mostra Valencia 2010 al mejor corto, que trata con algo de humor las cosas del cine español, las subvenciones y todo ese mundo.

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Señores diputados: los mensajes de los ciudadanos no son spam

La reciente campaña de envío de mensajes de correo electrónico a los diputados solicitando el rechazo a la Ley Sinde ha tenido como resultado que algunos protesten por la sobrecarga a la que los ciudadanos están sometiendo a sus buzones, o que lleguen incluso a calificarlos como spam.

No es así. Lo único que hace la campaña es facilitar a los ciudadanos una manera fácil de comunicarse con sus representantes en el Congreso, pero no es para nada una acción de spam. Nadie intentaba saturar nada, ni tirar ningún servidor. La campaña solicita a los ciudadanos que expliquen con sus palabras las razones por las que solicitan a los diputados que rechacen la Ley Sinde, y admite únicamente un envío por cada dirección de correo electrónico. No se trata de un envío de correos estandarizados, ni de ningún tipo de bombardeo realizado por medios electrónicos: todos los correos recibidos por los diputados tienen detrás un ciudadano preocupado, una persona que ve amenazados sus derechos, alguien que decide tomarse el tiempo de escribir un correo para expresar su voluntad y pedir en casi todos los casos de forma educada a su representante precisamente eso, que por favor le represente. La campaña no pretende ser masiva: nunca va a ser masiva la petición de un esfuerzo como el de redactar un correo individualmente, expresado con tus propias palabras. No se trata de “darle a un botón y ya está”, hay que molestarse, que invertir tiempo y esfuerzo para escribir el mensaje. Algo que no merece en absoluto ser ignorado, ni mucho menos considerado spam.

Es triste, enormemente triste y descorazonador ver hasta qué punto los lobbies de la propiedad intelectual tienen un acceso tan inmediato y directo al poder político, mientras que los ciudadanos, que fueron quienes pusieron a los diputados donde están, tienen que ser imaginativos para inventarse las vías de acceso y tienen que ver como sus correos son calificados nada menos que como spam, como correo basura. Te lleva a perder la fe en la democracia. En estos días se ha llegado incluso a hablar de retirar las direcciones de correo electrónico de los diputados de la web del Congreso: sencillamente impresionante. Deberíamos plantearnos a qué extremo llega una democracia cuando su reacción es intentar impedir el contacto de los ciudadanos con sus representantes.

Lo mínimo que se puede pedir a los representantes de los ciudadanos es que dispongan de medios de comunicación eficientes para que éstos se puedan comunicar con ellos y expresar sus legítimas preocupaciones. Es más: aquellos que hayan solicitado el borrado o filtrado de esos mensajes deberían, en conciencia, devolver inmediatamente su acta de diputado. La ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos hace que el hecho de que se impida este medio deba ser objeto de investigación por parte de la fiscalía.

Los correos electrónicos recibidos estos días deberían hacer que los representantes de los ciudadanos tangibilicen la genuina preocupación de éstos con el devenir de una ley, la Ley de Economía Sostenible, que los lobbies de la propiedad intelectual han tomado por asalto y han utilizando como cajón de sastre para intentar imponer una justicia a su medida, para evitar que sean los jueces quienes decidan sobre algo en lo que nunca les han dado la razón. La Ley Sinde es antidemocrática, injusta, torticera y contraria a los intereses de los ciudadanos: esos correos electrónicos expresan una preocupación genuina, una preocupación que debe y merece ser atendida. Son ciudadanos llamando a la puerta de sus representantes, haciendo una petición legítima y educada, y demandando una atención que merecen. Nada, absolutamente nada que ver entre eso y el spam.

Si estás leyendo esto y todavía no has expresado a los diputados tu malestar con la Ley Sinde, envíales un correo electrónico en el formulario que encontrarás en esta entrada, y solicítales educadamente que exijan su retirada.

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13 noviembre 2010

La gran verdad

… every new industry that faces disruptive innovation involving a previously scarce product suddenly becoming an infinite good — and that they pretty much all react the same. They try to prevent the inevitable. They try to fight the technology. They go against consumer wishes. They try to protect the old business models. They invent moral panics and bogus statistics. And, of course, they throw a ton of money at politicians to make laws that preserve their old business models.”

(“… todas las industrias que se enfrentan a una innovación disruptiva que lleva a que un producto previamente escaso se convierta en un bien infinitamente disponible reaccionan igual. Pretenden evitar lo inevitable. Intentan luchar contra la tecnología. Van contra los deseos de los consumidores. Tratan de proteger los viejos modelos de negocio. Inventan argumentos de pánico moral y estadísticas trucadas. Y por supuesto, lanzan toneladas de dinero a los políticos para intentar crear leyes que preserven sus viejos modelos de negocio.”)

Mike Masnick en Techdirt, 11 de noviembre de 2010

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12 noviembre 2010

El gobierno y la neutralidad de la red, columna en Expansión

Mi columna en Expansión de esta semana se titula “El gobierno y la neutralidad de la red“, al hilo lógicamente del documento remitido a la Comisión Europea como respuesta a la consulta realizada por ésta. El artículo es muy corto, así que me extenderé más aquí, que no me condiciona el espacio del papel, que en la propia columna.

Mi opinión es que el documento se queda claramente corto a la hora de marcar la postura en uno de los extremos: si entendemos a las operadoras como el canal entre los usuarios y los productores de contenidos – lógicamente teniendo en cuenta que todo usuario puede, a su vez, jugar el doble papel de ser usuario y productor de contenidos, – la situación en el extremo del usuario parece perfectamente aceptable. Lógico es que las operadoras puedan hacer cuantas ofertas quieran con distintos tipos de precios, esquemas, velocidades, garantías y características. El mercado se encargará de que cada usuario decida su inclinación a pagar y en virtud de qué variable lo hace, cuál le resulta más crítica en función de sus intereses, necesidades y asignación de prioridades al gasto. Es perfectamente razonable y saludable que exista un amplio abanico de ofertas y esquemas, y que los usuarios puedan optar entre todas ellas: tarifas planas, onduladas, por ancho de banda consumido, más rápidas, más lentas… En ese sentido, simplemente debemos exigir que el mercado funcione de manera eficiente – que no es poco. Pero en cualquier caso, centrar la crítica en este tema me parece, simplemente, no tener claro lo que es y significa realmente la neutralidad de la red.

El problema surge al otro lado, en el extremo de los proveedores de contenidos: en su pregunta nº 8, el documento prevé que puedan existir acuerdos entre proveedores de contenido y operadoras para priorizar su tráfico o degradar el de otros. Concretamente, afirma que

… estos prestadores lleguen a acuerdos particulares con los operadores para obtener servicios adecuados a las características específicas de los productos que pretenden ofrecer, sin que quepa calificar a priori como ‘discriminación indebida’ la coexistencia de esta variedad de servicios y acuerdos.”

Y ahí ya sí que no podemos entrar. Inaceptable. Eso sí supone claramente una ruptura de la neutralidad de la red: a partir del momento en que los paquetes son discriminados en función de contenido, origen, destino o protocolo. Inaceptable, y no sol eso, sino que debe ser evitado por todos los medios, prohibido por ley, y establecido el adecuado marco tanto de sanciones como, fundamental, de medidas correctoras ágiles, operativas y eficientes.

Donde el gobierno falla estrepitosamente es cuando pone a las operadoras donde no se merecen: en una posición que les permitiría arbitrar y constituirse en “aduanas” por las que toda innovación tendría que pasar para acceder al mercado. Eso resulta potencial y efectivamente dañino para la innovación, para el desarrollo del mercado y para la naturaleza de la actividad, dado que automáticamente se incurriría en conflictos de agencia. Solo beneficia a las operadoras, mientras que es contrario a los intereses de los usuarios y del país en su conjunto dado que la innovación y los mercados eficientes son bazas fundamentales en la sostenibilidad de la economía de un país.

¿Qué debemos, por tanto, pedir al gobierno? Que en lugar de velar por los intereses de las operadoras, vele por los de los ciudadanos. Me da igual de qué industria provenga el Secretario de Estado: ahora ocupa un cargo público, y en la definición de su puesto debe estar precisamente eso. No sé… pero no debería ser tanto pedir. ¿Hay alguien al otro lado?

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