04 mayo 2010

La lectura de libros se hace social

Amazon presenta una nueva función asociada a su Kindle que convierte la lectura de libros en algo más social: la compartición de estadísticas agrupadas acerca de los textos destacados por los usuarios. Lo comenta GigaOM en “Amazon starts sharing what you've highlighted on your Kindle“, y los resultados pueden verse en esta página, además de en el propio Kindle si te coincide pasar por una página en la que al menos otras dos personas más hayan señalado un fragmento de texto que coincida total o parcialmente con el tuyo. Además, permite señalar pasajes y compartirlos a través de Twitter o Facebook, una función que en su momento diseñamos para la edición para la App Store de “Todo va a cambiar”, pero no dio tiempo a desarrollar en su primera versión.

Las reacciones a la iniciativa de Amazon aparecen claramente divididas entre los que la consideran una amenaza a la privacidad, a pesar de que la aplicación no revela en ningún momento qué usuarios han destacado qué cosa, y aquellos, como es mi caso, a los que les parece un gran invento y una forma de convertir en más social la lectura de un libro. La función de destacar pasajes es una de las razones fundamentales por las que utilizo mi Kindle con fruición: yo tiendo a ser de los que ponen los libros perdidos de notas en los márgenes que posteriormente reutilizo en muchos sitios (entradas del blog, artículos, clases, conferencias…), y en muchos casos, me llevaba a no conseguir recordar lo que había marcado anteriormente o en dónde.

Con Kindle, la función de señalar se apoya en la posibilidad de localizar fácilmente en la barra de progreso de lectura dichas marcas, y en la de extraer los textos marcados posteriormente a un fichero de texto, lo que facilita enormemente la tarea de manejar esos materiales para usos posteriores. La idea de compartir fragmentos de lo leído en redes como Twitter o Facebook me parece también especialmente brillante, y muy positiva de cara a un marketing natural de los libros, el que corresponde con la idea intuitiva de comentar con otros algo que has leído, pero con una mayor dosis de inmediatez. Y la posibilidad de ver en un libro o en una página específica los fragmentos que otros lectores han señalado como más interesantes, teniendo en cuenta que la visualización puede ser activada o desactivada a voluntad, me parece asimismo interesante: en algunos casos, permite una modalidad de lectura “hiperdiagonal”, en la que el lector “confía” en el conjunto de personas que ya han leído el libro para extraer de él unas pocas frases clave o una idea de la esencia del mismo, que en muchos casos puede convertir el libro en más atractivo.

Todo aquel contenido que pasa a formato digital pasa a tener la posibilidad añadida de convertirse en social, con todo lo que ello conlleva. A mí particularmente, la idea de Amazon de convertir en social la lectura de libros me recuerda a esos periódicos que crean “la portada de los lectores” a partir de las noticias más votadas, y me ha encantado: estoy seguro de que veremos más iniciativas similares a partir de otros tipos de contenidos en el futuro.

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?Hiperconexión, ¿un seguro de vida??, en El Tribuno (Argentina)

Fernando R. Quirós me entrevistó para la sección M&S, publicación dominical que aparece todos los domingos con el diario El Tribuno (Salta, Argentina), al hilo de la publicación de “Todo va a cambiar“. El reportaje se titula “Hiperconexión, ¿un seguro de vida?“.

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03 mayo 2010

?El asalto de los profesionales 2.0?, en Infoempleo

Laura de Cubas, de Infoempleo, me llamó para hablar de nuevos yacimientos de empleo creados y alimentados por el desarrollo tecnológico y los intentos de las empresas por adaptarse a los nuevos escenarios, un poco al hilo de aquel artículo de hace tiempo en el que a raíz de una entrada de Seth Godin hablábamos de perfiles como el de community manager, stats fiend, manager of freelancers, etc.

El resultado se titula “El asalto de los profesionales 2.0“, y ha salido publicado en el suplemento “Dinero y Empleo” (Vocento) de ayer de La Rioja, El Norte de Castilla, Hoy, Ideal, La Verdad y Las Provincias.

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?Las guerras de Google?, en MAN

Juan Manuel Daganzo me llamó para preparar este artículo, “Las guerras de Google“, que ha aparecido publicado en forma de reportaje de seis páginas en la revista MAN.

Mi opinión al respecto difiere un tanto del tono general del artículo: yo veo a Google como una empresa con un nivel de transparencia bastante inusual en empresas de su tamaño, que permite que los usuarios manejen en gran medida la información que la empresa tiene de ellos (obviando, por directamente ridículas, todo tipo de pensamientos paranoicos que afirman que la empresa incumple todas las leyes y guarda más de lo que dice y de lo que tiene permitido guardar), que nunca ha escondido que su modelo de negocio es un clarísimo two-sided market en el que el papel de los usuarios no es el de ser clientes – en la inmensa mayoría de los casos no pagamos por el servicio – sino el de contribuir a la construcción del producto como tal, y que ese producto, la atención de los usuarios, es usado no solo para construir el buscador, sino para ser vendido a las empresas con un completo respeto a la privacidad: ninguna empresa obtiene información de usuarios individuales – eso sería, en la mayor parte de las legislaciones, completamente ilegal si el usuario no ha dado su autorización de forma expresa – sino únicamente acceso a la atención de los mismos a través de la plataforma de Google. En ese sentido, nada diferente a lo que llevan años haciendo otras empresas: simplemente mejor.

Por supuesto, hay cosas que no me gustan y que opino que deberían ser mejoradas: la dinámica de permisividad hacia anuncios cada vez más intrusivos en AdSense, por ejemplo, me parece una deriva francamente desaconsejable. La tendencia de la empresa a responder más rápido y de manera más diligente a las demandas de grandes empresas frente a las explicaciones de los usuarios en temas relacionados con la propiedad intelectual, ignorando cuestiones como el fair use, me generan un claro rechazo. Me parece evidente y de recibo que una empresa que ha obtenido una participación claramente mayoritaria en determinados mercados debe estar sujeta al escrutinio permanente de las autoridades de defensa de la competencia, y de hecho, así es a día de hoy. De ahí a que opine que Google sea malvada, o que estemos de alguna manera amenazados por Google, va un trecho insalvable: uso muchos productos de la compañía, tengo niveles de satisfacción bastante elevados con la mayoría de ellos, y no me siento amenazado en absoluto, como de hecho le ocurre a la aplastante mayoría del mercado: históricamente, nunca la compañía ha detectado una recesión en sus niveles de adopción o uso. Es muy fácil recurrir al tópico de que “Google sabe mucho de nosotros”, pero si no se detecta un éxodo de usuarios hacia su competencia, que no lo olvidemos, está a un solo clic de distancia, será porque, al menos por el momento, la cosa se queda en el tópico…

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02 mayo 2010

La era Facebook ? II

Sigo recibiendo pruebas de concepto interesantes sobre la decisión de integración completa de mi página en Facebook que comenté en esta entrada anterior. Un par de semanas después de iniciada dicha integración, y a falta de mejorar varias cosas en ella, Facebook se ha convertido en una pestaña permanentemente abierta en mi navegador, y en un elemento fundamental en la difusión de las cosas que escribo.

Las entradas del blog reciben un número elevado de impresiones a través de la red social, impresiones que seguramente supongan una relativa extensión de los demográficos habituales del mismo. A efectos de feedback, los Likes se reparten entre los recibidos a través de la página de cada entrada individual en el blog y los recibidos directamente en Facebook, mientras que los comentarios, en algunos casos, se aproximan o mejoran en número a los que reciben las entradas en el blog. En términos generales, el papel de Facebook como referrer de tráfico se ha incrementado notablemente. En el caso que ilustra esta entrada, podemos ver 41 likes recibidos en Facebook frente a 17 en la página de la entrada, y 22 comentarios en Facebook frente a 26 en su contrapartida (y en este caso, a 24 más en la página del artículo en Expansión): una retroalimentación completa, con matices diferentes en cada caso, y que indudablemente mejora la recibida a través de un solo canal.

Obviamente, el uso de Facebook como canal tiene sus detalles curiosos y que irán evolucionando con el tiempo: las posibilidades de moderación son diferentes y más limitadas que las que uno puede poner en su blog: la premoderación no existe, mientras que la postmoderación ofrece, en contrapartida, posibilidades muy superiores vinculadas a la identificación generalmente unívoca de los usuarios. El spam, por ejemplo, es muy habitual: muchos usuarios de Facebook consideran una página con tráfico un lugar ideal para “anunciarse” ellos o sus empresas, o para popularizar causas que nada tienen que ver con el contenido de la misma: mi política, en esos casos, está siendo la eliminación manual de dichos comentarios con independencia del tipo de información o de mi posible simpatía con la causa en cuestión, porque en caso de generalizarse ese comportamiento, el resultado sería malo tanto para la página como para su comunidad de usuarios. Cuando alguien insiste, simplemente lo bloqueo, eliminando toda posibilidad de aportación posterior a la página.

Un último detalle a mejorar: las estadísticas de la página de Facebook, tanto en nivel de detalle como, sobre todo, en velocidad de actualización. No parece de recibo que en una herramienta de este tipo, haya que esperar varios días para ver resultados consolidados. Pero incluso con este detalle, y tras un par de semanas de pruebas, me parece razonable pensar que el futuro, al menos cercano, nos ofrezca compromisos de este tipo: páginas “con dos caras”, una a la web y otra a Facebook, esta segunda con una pujanza que se va a hacer difícil ignorar.

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01 mayo 2010

Entrevista con Karma Peiró en 3cat24.cat

Karma Peiró me entrevistó para 3cat24.cat provechando mi paso por Barcelona el pasado lunes para la presentación de mi libro en el Círculo del Liceo. La entrevista está en catalán y se titula “E. Dans: ‘Hi ha polítics espanyols que envegen el control d’internet que té la Xina’“: hablamos del libro, de los cambios que estamos viviendo, de sectores tradicionales y modelos de negocio, de cambios de mentalidad, y del papel que los políticos están jugando en el desarrollo de esos inexorables cambios.

Si no lees catalán, el traductor de Google de catalán a castellano ofrece un resultado perfectamente legible.

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Hablando sobre el iPad, en Quo

Rafael María Claudín, de la revista Quo, me pidió que le escribiera unas líneas con lo que creía que había significado la llegada del iPad al mundo de la tecnología, y un fragmento de eso aparece en un artículo de seis páginas en la revista titulado “¿A quién no le gusta el iPad?“, junto con opiniones en similar formato de Antonio Ortiz, Chema Lapuente, Ícaro Moyano, Nacho Palou y Fernando Berlín.

Mi respuesta completa a Rafael fue la siguiente:

El iPad supone el desarrollo de un formato con muchísimas posibilidades, pero que hasta el momento se encontraba claramente desaprovechado: tablets existen desde hace mucho tiempo, pero nunca han alcanzado un alto nivel de popularidad. El iPad viene a cambiar ésto de la misma manera que lo lograron anteriormente el iPod o el iPhone: si intentas recordar hoy qué había en el mercado de los reproductores MP3 antes del iPod, te cuesta recordar un modelo que te pareciese especialmente relevante. Había un montón de competidores haciendo cosas poco reseñables, poco importantes, un mercado sin personalidad, sin fuerza. Ese mercado cambió con la llegada del iPod, podríamos definir un “antes del iPod” y un “después del iPod” con su “año cero” situado el 23 de octubre de 2001. Desde que salió el iPod, todo reproductor de MP3 aspira a parecerse a él, y además de redefinir completamente el segmento, le ha dado una pujanza increíble y se ha convertido en uno de los productos tecnológicos de mayor éxito de la historia. Con el iPhone pasó exactamente lo mismo: antes del iPhone había una infinidad de teléfonos móviles, pero después del 9 de enero de 2007, todas las marcas se dedicaron a intentar sacar su “iPhone-killer” sin conseguirlo. Redefinió las características del teléfono móvil, asentó la idea de que un teléfono móvil ya no es un teléfono, sino un ordenador de bolsillo, y de nuevo, se convirtió en un éxito para el que caben pocos calificativos.

¿Qué va a pasar con el iPad? Exactamente lo mismo. En poco tiempo, veremos el iPad en tantos sitios, que ni nos plantearemos qué había antes de él, qué usábamos para desarrollar sus funciones antes de que estuviese en el mercado, y además, estas funciones se habrán potenciado enormemente gracias al desarrollo de un ecosistema propio y habrá alcanzado una popularidad fuera de todo cuestionamiento. Las críticas al iPad, dentro de pocos meses, nos parecerán tan ridículas como nos resulta releer hoy los comentarios de los escépticos ante el lanzamiento de iPod o iPhone: que si era muy caro, que si era cerrado, que si era todo diseño, que si… que si lo que quieras: del iPod se han vendido 240 millones de unidades; del iPhone, 43 millones (datos cerrados a primer trimestre de 2010). Si eso no se califica como hacer historia dentro del panorama de la tecnología, no sé qué cosa lo es.

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