18 noviembre 2009

The Pirate Bay cierra su tracker? y la industria vuelve a perder

newTPBThe Pirate Bay anuncia el cierre de su tracker. Pero no nos confundamos, no se trata de la culminación de la persecución a las descargas, sino de una mejora tecnológica: el tracker era el ordenador central que, sin almacenar en ningún momento ningún tipo de material sujeto a derechos de autor, coordinaba la distribución entre los distintos pares con el fin de agilizar la misma, y su cierre se debe, simplemente, a que ya no es necesario, a que su existencia ya no se justifica.

Resulta muy indicativo darse cuenta de que mientras en España la ministra de cultura y sus amiguitos de la “Coalición de intermediarios” se dedican a anunciar persecuciones apocalípticas contra páginas de descargas (eso que llaman pomposamente “concentradores”) a las que los jueces sistemáticamente siguen exculpando, la tecnología les adelanta por la derecha y demuestra que dichas páginas, simplemente, ya no son necesarias. Dos desarrollos tecnológicos, Peer Exchange (PEX) y Distributed Hash Table (DHT) permiten el intercambio de archivos en una red P2P sin necesidad de trackers, mediante un sistema completamente descentralizado. La página de The Pirate Bay explica perfectamente el funcionamiento del nuevo sistema, y los detalles sobre su uso: al incorporarse directamente en la mayoría de los clientes de descarga, su uso no incorpora complejidad alguna.

El cierre del tracker de The Pirate Bay no es una victoria de los intermediarios de la industria del copyright. Es una victoria de la tecnología. Es un auténtico dedo corazón erguido en la cara de la industria, de sus abogados y de quienes defienden el sostenimiento de modelos de negocio que ya no aportan ningún tipo de valor. Las descargas están a salvo y con tan buena salud como siempre.

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17 noviembre 2009

Twitter eliminará la lista de usuarios recomendados

SUL-SpanishEvan Williams anuncia que Twitter eliminará definitivamente la lista de usuarios recomendados que los nuevos suscriptores recibían al abrir sus cuentas, y que se traducía en enormes incrementos de popularidad para los que eran incluidos en dicha lista.

Mi inclusión en dicha lista en la edición en español de Twitter el pasado 4 de noviembre ha significado por el momento un incremento de alrededor de veintitrés mil usuarios. Todo indica que la inclusión se produjo por un criterio meramente cuantitativo: aparentemente, quien toma dicha decisión intenta reunir una combinación de medios de comunicación y usuarios famosos de diversos tipos (deportistas, artistas, etc.) junto con cuentas de otros usuarios no necesariamente famosos en el sentido convencional de la palabra, pero en las que detectan un número elevado de seguidores. En mi caso, contaba con 9.291 seguidores el 3 de noviembre y estoy ya claramente por encima de los treinta y dos mil (también puedes verlo en vivo) lo que supone un crecimiento aproximado de unos mil setecientos seguidores diarios, con una pendiente prácticamente constante a lo largo de dicho período. A todos los efectos, una locura, sobre la que ya escribí en su momento. Una locura divertida, sin duda, pero una locura al fin y al cabo: en realidad, que muchos nuevos usuarios de Twitter reciban esas sugerencias cuando llegan y decidan aceptarlas todas de manera genérica da lugar a un perfil extraño. Por un lado, te sientes un poco como hablando de repente ante un gran pabellón de deportes repleto de gente hasta los topes. Por otro, no notas demasiadas diferencias en los parámetros que habitualmente mides: el clickthrough de los enlaces, por ejemplo, no se ha incrementado en absoluto a pesar del incremento de usuarios que teóricamente los reciben, ni tampoco el número de respuestas o de retweets, lo que indica que esos usuarios recién llegados mantienen, al menos al principio, un nivel de actividad relativamente bajo.

Parece ser que la idea de Twitter es sustituir la lista de usuarios recomendados con algún sistema de recomendación más personalizado. En ese sentido, creo que lo más positivo sería optar por un sistema del tipo “si sigues a Fulanito, deberías seguir a Menganito y Zutanito”, intentando cualificar las relaciones mediante, por ejemplo, el uso de replies (@username), de DM (mensajes directos) entre ellos, o alguna métrica similar. Mi impresión en función de la experiencia vivida hasta el momento es que lo más importante en Twitter es seguir a personas con las que uno tiene contacto previo fuera de Twitter: amigos, conocidos, relaciones de cualquier tipo… Seguir a “famosos” puede proporcionar una sensación de proximidad agradable o incluso de cierto “morbo” para algunos, pero que me parece insuficiente para generar un uso habitual. Creo que se empieza a hablar de “usuario” en Twitter cuando una persona no se limita a entrar de vez en cuando, sino que mantiene abierto el canal y lo refresca cada poco tiempo o de manera automática, sea en el ordenador o en el móvil. Y bajo mi impresión, pocos mantienen abierta una pestaña en su navegador o una aplicación desplegándose cada pocos minutos para ver qué hace un famoso: si no es por tus relaciones reales – físicas o virtuales, pero reales – resulta complicado justificar un patrón de consulta constante o habitual.

Veremos como sigue evolucionando la cosa.

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16 noviembre 2009

?Los que tienen más amigos en Facebook?, artículo en El Mundo Magazine

El Magazine de El Mundo publica este artículo de Eva Dallo, “Los que tienen más amigos en Facebook“, sobre el que mantuvimos algunas conversaciones telefónicas largas hace un tiempo. La verdad, jamás me planteé Facebook como “coleccionismo de amigos”: como en muchas otras ocasiones, Facebook es para mí un experimento y una exploración de un medio, algo que utilizo para comunicarme y que me resulta muy eficiente. Durante mucho tiempo mantuve una política relativamente restrictiva: aceptaba solo a personas que conocía, después solo a personas (mientras que rechazaba a empresas o instituciones porque no me acababa de entrar en la cabeza eso de “ser amigo de una entidad”), y finalmente, decidí que me llevaba más tiempo y esfuerzo tener que estar pensando “si sí, si no, si será una rosa o será un clavel” y arriesgarme a que a alguien le pareciese mal que le dijese que no, frente al trabajo de aceptar siempre y clasificar en grupos en función de variables sencillas.

Tengo grupos de diversos tipos, desde mi familia hasta el de mis ex-compañeros en Jesuítas de La Coruña, y una cierta cantidad de personas con las que Facebook es el medio de comunicación habitual y predominante. En Facebook suelo publicar todo lo que publico en Twitter que no es específico de ese canal (si contesto a alguien por algo que me dijo en Twitter, no lo envío a Facebook porque no tendría sentido, y viceversa: las conversaciones que surgen en Facebook las contesto únicamente allí). Como en Twitter, únicamente excluyo o bloqueo a aquellas personas que insultan, descalifican, son maleducadas, hacen spam o me resultan desagradables.

En el fondo, pura y dura exploración, que es a lo que me dedico.

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14 noviembre 2009

El hombre que quiere romper Internet

murdoch-timeRupert Murdoch es uno de los hombres más poderosos del mundo: billonario, y sentado en la cima de News Corp., el segundo imperio mediático más grande del mundo después de Disney, con propiedades tan importantes como el Wall Street Journal, Fox y una larga lista de medios, editoras, páginas web, productoras, redes de satélites, etc. en todo el mundo. Y decididamente, no le gusta Internet tal y como lo conocemos. Para alguien del mundo de los medios convencionales, unidireccionales y regidos por unos pocos actores con la capacidad de llegar a acuerdos exclusivos y vender lo mismo muchas veces en muchos sitios, la naturaleza democrática y plana de Internet es claramente una amenaza.

En las últimas semanas, Murdoch ha ido generando declaraciones cada vez más fuertes acerca de sus intenciones futuras. Una de ellas ha sido especialmente polémica: en ella, tacha a Google de parásito y de ladrón de contenidos, y afirma que se dispone a retirar sus sitios de noticias del alcance del motor de búsqueda. Las opiniones al respecto oscilan entre los que opinan que “allá él, que intente sobrevivir sin el tráfico que Google lleva a sus sitios” o que “mejor para sus competidores”, y los que se escandalizan demostrando que, en realidad, muchos de los sitios que el propio Murdoch posee en la red llevan a cabo la misma tarea de organización y consolidación de contenidos de terceros que Google hace (”robo”, según él) y que tanto parece escandalizar al magnate australiano. Pero en realidad, el análisis debe ir un par de pasos más allá:

¿Cuál es la maniobra que realmente está preparando Murdoch? Simplemente, la de acabar con la Internet que conocemos. Pocos tienen una posición como la suya para hacerlo: lo que hay no le gusta, y quiere allgo diferente, algo sobre lo que poder aplicar sus reglas. Para ello, el aliado perfecto, otra empresa que no se encuentra a gusto en Internet, y que también ha intentado “redefinirla a su gusto” en varias ocasiones: Microsoft. En el plan aparece una interesante comunión de intereses: por un lado, Murdoch toma la totalidad de su contenido, y lo retira del índice de Google. Es algo sencillo, que puede hacerse con simplemente introducir un comando ‘disallow’ en el fichero robots.txt de sus sitios web. Por otro, firma un acuerdo de distribución de contenido exclusivo con “el otro” buscador, Bing: un acuerdo parecido a lo que Murdoch lleva toda la vida haciendo en los medios convencionales. El acuerdo permite a Bing diferenciarse siendo el único buscador que indexa el vasto contenido de News Corp., y obtener una clara ventaja competitiva: los artículos de sus periódicos y revistas, el vídeo de sus productoras, los contenidos de sus páginas web. Pero sobre todo, el movimiento consigue lo que Murdoch quiere: revertir la ecuación de poder.

El problema, a mi entender, no está en la lucha de Murdoch con Google. Luchas entre imperios empresariales las ha habido siempre, y bienvenidas sean. El problema está en la naturaleza de la Internet que conocemos. Hasta ahora, Internet es un entorno en el que los contenidos se mueven con libertad: uno puede usar un buscador, y saber que la información a la que accede como resultado de una búsqueda es, en general, la mas relevante. El paso de excluirse de la red, de bloquear la búsqueda, ha sido dado por pocos, y generalmente con resultados muy negativos. Pero Murdoch no es “cualquier” proveedor de contenidos, y además, pretende arrastrar con él a muchos de los que previamente han manifestado su descontento con el dominio de Google: en España, por ejemplo, los diarios de la AEDE se apuntarían encantados al tema, y han mantenido ya reuniones para coordinarlo. Imaginemos, en España, una Google que no indexa los principales periódicos… El resultado, desde muchos puntos de vista, deja de ser Internet, y pasa a ser algo mucho más parecido a la televisión: solo puedes acceder a determinados contenidos si tienes determinados canales en tu suscripción. Decididamente, algo muy alejado de la libertad y la falta de límites de la Internet que conocemos hoy en día. ¿Pierde Google? Indudablemente, la maniobra va dispuesta y dirigida a minar su dominio y cambiar los pesos de los coeficientes en la ecuación de poder. Pero… ¿pierde solo Google? ¿O perdemos todos?

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13 noviembre 2009

Charla inaugural de Koro Castellano en EBE09

Mi crónica sobre la charla inaugural del EBE09 a cargo de Koro Castellano, Directora General de Tuenti, está ya publicada en el blog oficial. Se titula “Koro Castellano: adiós a la era de los buscadores“.

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?La disrupción?, mi columna de esta semana en Expansión

Mi columna de esta semana en Expansión se titula “La disrupción” (versión en pdf), e intenta especular sobre la reciente bajada de precios de almacenamiento publicada por Google como “el doble de espacio por una cuarta parte del precio” comparándola con, por ejemplo, lo que significaría si la aplicásemos al mercado inmobiliario o a una barra de pan, e intentando especular sobre los servicios en la red que esto va a generar y los posibles prestadores de los mismos.

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