14 diciembre 2010

?El futuro ya está aquí, pero desigualmente distribuido?, entrevista en La Voz de Galicia

Ayer estuve en Ourense, en la Escuela de Informática, hablando de tendencias y de la evolución de la tecnología en la empresa (y en la sociedad, que de todo salió después durante el turno de preguntas :-) y Ruth Nóvoa me hizo una entrevista cortita justo antes de empezar para La Voz de Galicia, que han titulado con esa frase que tanto me gusta de William Gibson, “El futuro ya está aquí, pero desigualmente distribuido“.

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El debate sobre la neutralidad en la red, artículo en EiTB

Amaia Akordagoitia, de EiTB, me llamó para hablar acerca de la neutralidad de la red, sus diferentes interpretaciones y el posible impacto de la aprobación en el Senado de la moción que insta al gobierno a defenderla, y hoy ha publicado un pequeño reportaje titulado “El debate sobre la neutralidad de la red” en el que cita algunos de los temas que comentamos.

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El debate sobre la neutralidad en la red, en EiTB

Amaia Akordagoitia, de EiTB, me llamó para hablar acerca de la neutralidad de la red, sus diferentes interpretaciones y el posible impacto de la aprobación en el Senado de la moción que insta al gobierno a defenderla, y hoy ha publicado un pequeño reportaje titulado “El debate sobre la neutralidad de la red” en el que cita algunos de los temas que comentamos.

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13 diciembre 2010

Sincronizando? ¿con qué?

Resulta curioso pensar cómo evolucionan las formas en las que utilizamos la tecnología, y en el significado real de algunos términos. Uno de ellos, usado y abusado, es el cloud computing, la famosa “nube”: interpretada como una evolución razonable para la computación corporativa, la transición de la que llevamos años hablando parece finalmente haber llegado mucho antes a la informática personal, a lo que hacemos en nuestra vida cotidiana.

¿Con qué sincronizas tu teléfono móvil? Posiblemente, los usuarios se dividan en tres grupos: en primer lugar, los que sencillamente no lo sincronizan con nada. Personas que introducen teléfonos en el terminal a mano, que en muchos casos los graban en el SIM, y que si cambian de terminal, siguen teniéndolos allí al cambiar el SIM, sin utilizar funciones avanzadas ni más datos de cada contacto que el teléfono. Si pierden el terminal, el problema es evidentemente mayor, dado que aunque existen servicios de respaldo de agenda ofrecidos por las operadoras, me sorprendería – aunque me encantaría equivocarme – que tuviesen un uso masivo entre este segmento de público.

En segundo lugar, los que sincronizan su teléfono móvil con un ordenador. De manera más o menos habitual, conectan el terminal al ordenador, y llevan a cabo una sincronización que incluye habitualmente contactos y otro tipo de información, tal como notas, agenda, tareas, etc. Es un perfil asociado al uso de smartphones, entre el que me he incluido de manera habitual durante bastantes años. La capacidad de sincronizar un terminal de manera habitual mediante un programa fácil de utilizar, e incluso de disponer de un “asistente para cambio de terminal” que se encarga de evitar que tengas que reinstalar aplicaciones, etc. lo hace sumamente sencillo.

Pero llegamos al tercer tipo, que supone una evolución curiosa del anterior: en algunos de los últimos terminales que he estado utilizando o probando de manera más o menos intensa (BlackBerry Torch, Motorola Defy y LG E900), en los dos últimos ni siquiera he llegado a conectarlos al ordenador. Y sin embargo, he podido utilizarlos sin que me faltase prácticamente nada de la información que necesitaba tener en ellos en cada momento. ¿La razón? La evolución de mis patrones de uso. Cada día más, mi agenda de contactos se encuentra entre Google, Facebook y LinkedIn. Mis notas están en Evernote, mis fotos en Flickr, mis vídeos en YouTube, etc. Y cada día más, los terminales que llevamos en el bolsillo poseen conexión directa con todas y cada una de estas aplicaciones, de manera directa o mediante el navegador. De manera que lo que empiezo a detectar es cómo, en muchos sentidos, yo ya no sincronizo mi terminal móvil con mi ordenador, sino directamente con la misma nube. Es interesante ver como, en realidad, mis datos viven en las respectivas bases de datos de una serie de compañías, y mi ordenador es cada día más un dispositivo más que se sincroniza con éstas, al mismo nivel que un smartphone o un iPad: la auténtica filosofía de la nube, trasladada a un entorno personal. Si pierdes o cambias el terminal, no pasa nada más allá del engorro de sustituirlo: una vez desempaquetado el nuevo, pasa a tener los mismos datos que el anterior en cuestión de minutos. Tomar un terminal nuevo y encontrarse con que, tras facilitarle tus claves de acceso, se convierte rápidamente en tu teléfono, te permite llamar a cualquier contacto, leer la nota que tomaste en otro dispositivo o enseñar una fotografía a alguien en cuestión de un minuto es un indicador de que la nube, para quien la quiera, ya está en muchos aspectos aquí.

Los procesos de sincronización de un terminal telefónico son cada vez más sencillo, más completos y más agradables. Empezar a teclear el nombre de un contacto y encontrarte con su foto, su ficha de Facebook o LinkedIn, etc. unidos a la ficha que tú tenías creada de él o incluso ya prescindiendo de ésta es una experiencia curiosa y sobre todo, práctica: porque uno no va por el mundo tomando fotos a todos sus contactos, y porque resulta cómodo llamar a alguien al teléfono que tiene en sus redes sociales, porque es mucho más probable que si ha cambiado de teléfono, ese sea el lugar donde primero lo actualice. Seguramente, será el tipo de cosas que acabarán determinando que utilicemos una foto indicativa y reconocible en estas redes, o que introduzcamos en ellas todos nuestros datos de contacto, manejándolos, eso sí, con las debidas precauciones para resguardar nuestra privacidad.

Es muy posible que esta entrada no te resulte en absoluto sorprendente: como dice William Gibson, “el futuro ya está aquí, es solo que no está uniformemente distribuido”. En mi caso, la sincronización con la nube comenzó con BlackBerry, y he terminado de verla clara al querer probar terminales de otras marcas y sistemas operativos pretendiendo hacerlo de manera, digamos, “no invasiva”. Y la verdad, resulta cómodo práctico y sencillo. Decididamente, un avance.

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12 diciembre 2010

Assange: quinto día en la cárcel

Mientras tú haces tu vida normal, Julian Assange pasa su quinto día en una cárcel londinense. Nunca he estado en la cárcel, pero cinco días metido en una, particularmente si estás acostumbrado a llevar una vida de muchísima movilidad, no deben ser plato de muy buen gusto, aunque estés en régimen de aislamiento en prisión preventiva. Tratad de imaginarlo: cinco días sin moveros prácticamente de una habitación, sin conexión a la red y sabiendo que no tenéis posibilidad de salir de allí.

¿Qué ha hecho Julian que le haga merecedor de pasar cinco días – y los que le seguramente le queden – en esa situación? Dejando al margen la estúpida pantomima jurídica que en su honor ha organizado el estado sueco (¿quién puede creerse que un estado tan garantista con los derechos de la ujer como Suecia iba a desestimar en repetidas ocasiones un cargo por violación?), el crimen de Assange no es otro que el de construir una herramienta para ofrecer ciertas garantías de confidencialidad a quien quiera sacar a la luz pública información comprometedora. Una herramienta para poder recibir, comprobar y distribuir dicha información. Recordémoslo, en estos días en los que tantas voces desinformadas cuentan la historia no según como es, sino según como creen o quieren creer que sea: Julian Assange no robó nada, no hackeó nada, no entró en ningún sistema, no hizo nada más que recibir información, comprobarla, y enviarla a periódicos para su publicación. No es un terrorista, ni un espía, ni un ladrón, ni nada que ver con todo eso.

Ayer hubo algunas manifestaciones en diversos lugares del mundo pidiendo la liberación de Julian Assange. Si quieres ayudar a amplificar el tema para que se convierta en persona del año de la revista TIME, pásate por su página y vótalo.

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11 diciembre 2010

A letter from Anonymous, 9th of December, 2010

Se está hablando mucho de Anonymous, y en muchos casos, diciendo auténticas tonterías y desinformaciones sobre si son “un grupo terrorista”, una serie de hackers, o incluso si son la propia WikiLeaks. Este vídeo está tomado de ANON OPS, toca algunos de los puntos que hemos comentado estos días, e intenta dar una idea clara de quién es Anonymous y qué pretende. También recomendable leer esta nota de prensa, o este apunte sobre su nueva estrategia.

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10 diciembre 2010

?Vergüenza torera?, mi columna en Expansión

Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “Vergüenza torera“, y si tuviste la oportunidad de leer mi entrada de ayer, habla exactamente del mismo tema, adaptándolo al espacio disponible y al formato papel (traducción: siendo más punzante en mucho menos espacio :-) Pero como el papel llega a otro público, se lee de otra manera y provoca otras reacciones diferentes, así que estar ahí tiene también su importancia…

Os destripo el final:

Ahora sabemos que todo era fruto de una enorme manipulación. Las mentiras, en la red, tienen las patas cortas. Momento de agradecer a Wikileaks que hayamos podido leer esas evidencias a tiempo, y de enderezar el rumbo de las medidas para permitir que los jueces sigan desarrollando su labor. Eliminemos esa Disposición Final. Por auténtica vergüenza torera.”

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