11 agosto 2010

La oposición al acuerdo Google-Verizon, en Cinco Días

Guillermo Sánchez Vega recoge en un artículo en Cinco Días algunas de las posturas de oposición al acuerdo recientemente publicado entre Google y Verizon, y cita algunas de mis frases en esta entrada de ayer. El artículo se titula “Los internautas critican la propuesta de Google y Verizon para la red” (ver en pdf).

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10 agosto 2010

Neutralidad de la red: los usuarios tendremos que defendernos solos

El acuerdo entre Google y Verizon presentado ayer pone las cosas claras: Google no es para nada un “abogado defensor” de los usuarios ni defiende en modo alguno una Internet abierta y neutral. Es simplemente una empresa dispuesta a lo que haga falta por incrementar sus beneficios.

El contenido del acuerdo es claro: accedemos a mantener los principios de la neutralidad de la red en la Internet de hoy, a cambio de vender nuestros principios en la Internet de mañana. Una auténtica hipoteca que permite a las operadoras vulnerar la neutralidad en los cada vez más populares servicios móviles, bloquear lo que deseen bloquear y privilegiar lo que les venga en gana privilegiar, así como desarrollar una “Internet para ricos” en la que este principio regulador y director de lo que ha sido la Red hasta ahora no tenga la menor importancia. Aplicando una cita de Groucho Marx,  “estos son mis principios: si no le gustan, tengo otros“.

Hipotecar la Internet del futuro a cambio de un compromiso de las operadoras es, simplemente, una estupidez. La permanente innovación y las leyes del mercado han asegurado en todo momento que las supuestas capacidades limitadas de las redes móviles y la rentabilidad del negocio de las operadoras no estuviesen en ningún momento en peligro: están amenazando a los gobiernos con argumentos falsos, con faroles de jugador de poker. Que Google colabore en algo así no hace más que dar la razón a sus críticos. La historia dirá hasta qué punto tenía Google que haberse metido en un acuerdo así, y qué beneficios le ha reportado.

¿La buena noticia, si es que puede haberla? Que se trata de un acuerdo entre compañías, que la FCC y los reguladores pueden ignorar completamente a la hora de dictar sus normas. Que si el nivel de protesta de los ciudadanos y organizaciones es suficientemente elevado, es posible que aún podamos defendernos solos. Que buena falta nos va a hacer.

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09 agosto 2010

Bienvenidos al Departamento de Precrimen

Era la propuesta argumental central de la película “Minority Report“, con guión desarrollado sobre un relato corto de Philip K. Dick: en el año 2054, un Departamento de Precrimen capaz de predecir cuando un asesinato iba a tener lugar, actuaba de manera preventiva personándose en el lugar de los hechos, interrumpiendo el devenir de los acontecimientos, y arrestando al que iba a ser culpable. En la película, las actuaciones se basaban en un sistema completamente acientífico en el que tres supuestos “videntes” podían “ver el futuro” merced a modificaciones en su cerebro provocadas por historiales de uso de drogas durante el embarazo, una historia de pura ciencia-ficción. Pero ¿qué ocurre si aproximamos más el tema a la realidad mediante el uso de la estadística?

Un profesor de la Universidad de Wharton, Richard Berk, ha desarrollado un modelo de estadística predictiva capaz de asesorar a los oficiales encargados de decidir sobre las peticiones de libertad provisional, con el fin de reducir el número de ocasiones en las que los reclusos que acceden a este régimen vuelven a cometer crímenes. El sistema está en uso ya en Philadelphia y en Baltimore.

El sistema tiene implicaciones sumamente complejas: por un lado, aplica un planteamiento puramente estadístico, cuenta con una amplia base de cálculo obtenida a lo largo de series temporales muy amplias, y resulta impecable desde un punto de vista metodológico. Variables tales como ser hombre de menos de treinta años, con amplio historial de crímenes violentos, con uso de armas de fuego, residente en un área de criminalidad elevada y que cometió su primer crimen a los trece años se convierten en factores que indican una elevada probabilidad de volver a delinquir y, por tanto, desaconsejan la concesión del régimen de libertad condicional. Por otro lado, va claramente en contra de la idea de “todos somos iguales ante la Ley” y niega claramente el principio de individualidad o libertad de acción, atribuyendo la conducta criminal más a un conjunto de circunstancias que a la voluntad del ex-delincuente: si cumples con las variables que el sistema señala, poco importaría tu propósito de enmienda o tu voluntad de rehabilitarte.

En el caso de Philadelphia, lo que el sistema ha desencadenado no ha sido una aplicación automática, sino una reasignación de los casos: en lugar de ser repartidos de manera uniforme entre los oficiales, se ha desarrollado un procedimiento que permite que los casos que el sistema designa como de elevado riesgo reciban un mayor nivel de atención por parte de oficiales especialmente designados, que trabajan con un menor número de casos. En cualquier caso, la aplicación del sistema, aunque pueda justificar su eficiencia con descensos en los niveles de criminalidad, no estará exenta de polémica. El Departamento de Precrimen, cuarenta y cuatro años antes de lo previsto.

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Entrevistado por Norberto Gallego

Norberto Gallego me entrevistó para La Vanguardia hace algunos meses con motivo de la publicación de “Todo va a cambiar“, pero ahora publica una versión más completa de aquella entrevista, ya sin restricciones de espacio, en su blog personal.

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Hablando sobre neutralidad de la red en El País

Rosa Jiménez Cano dedica un muy buen artículo a la neutralidad de la red en El País, “¿Quién quiere acabar con la neutralidad en la Red?“, en el que me cita brevemente y para cuya preparación me pidió la recopilación de entradas dedicadas al tema en el blog. El artículo de Rosa aparece acompañado por una columna de Jose Alcántara y David de Ugarte titulada “Una pésima idea“, igualmente muy recomendable.

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08 agosto 2010

Homenaje al veraneo de Dans según Forges

Bueno, probablemente (¿o no?) no era Dans a quien tenía en la cabeza Forges a la hora de dibujar esta viñeta, pero desde luego sí es la primera persona en la que he pensado.



Como de costumbre, pongo la fecha de publicación en el futuro para que la entrada no sea enterrada por la replicación automática de la verborrea de Dans, en realidad la entrada ha sido publicada el 4 de agosto a eso de las 10 menos cuarto de la noche.

En La Voz de Asturias, hablando de conectividad y vacaciones

Bernaldo Barrena, de La Voz de Asturias, me llamó para preguntarme por mis hábitos de uso de tecnología y conectividad durante el parón vacacional, y hoy utiliza algunos de mis comentarios como contrapunto a otras opiniones en su artículo titulado “Nunca viajaré sin mi portátil“.

En mi caso, durante las vacaciones mantengo el hábito de la lectura de feeds prácticamente inalterado, tal vez incluso dedicándole algo más de tiempo a la lectura relajada en lugar de la habitual lectura funcional. Mantengo el blog activo, aunque desaparece prácticamente el trabajo de escribir artículos para otros medios, lo que relaja considerablemente la presión de fechas de entrega. Desaparecen también, lógicamente, todas las obligaciones de la vida académica: corregir, mantener las clases online, o actualizar las diversas plataformas de mis cursos. Y con respecto a redes sociales o microblogging, pocos cambios: mantengo mi presencia en Twitter, Facebook o Foursquare, pero no me suponen un drenaje de tiempo, como tampoco lo hacen fuera del período vacacional: suelo actualizarlas desde el móvil, y no me ocupa más que algún minutillo suelto, aunque curiosamente muchas personas con las que hablo piensan que mi presencia ahí supone “estar todo el día colgado del ordenador”… nada más lejos de la realidad.

Mi tesis con respecto a las actitudes de rechazo a la tecnología e el tiempo de ocio es que se deben a la manera en la que los ordenadores se introdujeron en la vida de mucha gente: como una herramienta asociada al trabajo, y que por tanto, rechazan en vacaciones. Conozco muchas personas que mantienen una actitud del tipo “no quiero ordenador en mi casa” o “no me conecto en vacaciones”, cuando en realidad la tecnología y la conectividad sirve para muchísimas más cosas además de trabajar y supone una dedicación perfectamente razonable en tiempo de ocio. Ese reflejo disminuye notablemente en los jóvenes, que por lo general prefieren mantenerse completamente conectados en vacaciones: para ellos, lo normal es estar conectado, y las vacaciones no deben suponer una discontinuidad en ese sentido.

En mi caso, y en el de mi familia, estar desconectados supondría una fuente importante de estrés y de incomodidad. La conectividad es una parte normal de la vida, algo completamente aceptado. Simplemente, no se desconecta nunca, estar desconectado supone una anomalía indeseable, una molestia.

¿Y tú? Si estás leyendo ésto, lógicamente serás de los que tiende a no desconectar, pero… ¿cómo cambia tu uso de tecnología y conectividad durante las vacaciones?

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