12 noviembre 2013

La etiqueta Just, la transparencia y la responsabilidad social corporativa

Just labelA través de un artículo en Fast Company, A new label lets you know how much social justice is in your shopping, llego a un tema que no conocía, el etiquetado Just: un sistema de etiquetado voluntario que permite a las compañías informar acerca de sus prácticas de negocio, en todo lo referente a ese amplio concepto que denominamos justicia social y que especifican en veintidós indicadores en seis categorías (diversidad, equidad, seguridad, beneficios para los trabajadores, beneficios locales y gestión responsable de recursos).

La idea me recuerda mucho a una iniciativa española de mi paisano y amigo Miguel Conde definida en su ensayo infográfico Knowcosters: cuando el low cost es el mal“, en la que propone consumir con libertad, pero “votando con nuestro bolsillo” para poder hacerlo no únicamente en función del precio, sino también introduciendo en la consideración factores como el coste para el estado del bienestar y el coste planeta. Su propuesta de triple etiquetado es sensiblemente más sencilla y menos granular, pero sigue, en mi opinión, el mismo principio: dar a la empresa medios para comunicar junto con su oferta de productos, sus posiciones en todo lo relacionado con la responsabilidad social corporativa.

La responsabilidad social corporativa está pasando de ser un factor cuasi-estético y destinado a figurar en la memoria corporativa, a ser un factor cada vez más exigido y exigible, que va permeando progresivamente aspectos relacionados con el consumo responsable, al tiempo que se desarrollan factores para auditar de manera consistente las prácticas que la empresa afirma tener.

En este último factor, el del control y la responsabilidad sobre las afirmaciones de las compañías, tiene a mi entender muchísimo que ver todo el desarrollo de la web social, que otorga voz a todo aquel que pueda estar en situación de convertirse en testigo del cumplimiento o incumplimiento de esas prácticas corporativas, al tiempo que ofrece un foro de debate para verificar las posibles denuncias, siguiendo esa adaptación del viejo aforismo que afirma que “las mentiras, en la red, tienen las patas cortas”. Contrariamente a lo que ocurría en la época de la comunicación unidireccional, difícilmente puede una empresa que afirme seguir determinadas prácticas de responsabilidad social corporativa resistir una oleada de denuncias o de datos aportados en sentido contrario. La web social se convierte, así, en el testigo de unas afirmaciones que, en ausencia de control, podrían convertirse simplemente en insustanciales declaraciones de intenciones, siguiendo en el ámbito corporativo un modelo muy parecido al que juegan cada vez más los whistleblowers en la escena política.

Por el momento, este tipo de iniciativas de etiquetado están consiguiendo generar atención hacia un debate muy necesario. Seguramente tardarán algún tiempo en tener suficiente tracción como para considerarse representativas y que empecemos a verlas sobre los productos que compramos. Pero sin duda, la tendencia ya está ahí.








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