23 noviembre 2013

Sobre los errores en la web social, en EFE

FacepalmAldara Pérez, de EFE, me llamó por teléfono para hablar sobre los errores en las redes sociales y sus efectos, al hilo del relativo escándalo que se organizó cuando se descubrió que la cuenta de Twitter oficial del primer ministro británico, David Cameron, seguía a una agencia de señoritas de compañía. Hoy publica una noticia titulada “Equivocarse en la red es fácil y causa mucho revuelo, pero pasa rápido“, en la que recoge algunos de mis comentarios.

Los errores de cualquier tipo cometidos en las redes sociales adolecen de un factor fundamental: el medio en el que se producen está especialmente diseñado para la viralidad, para la transmisión rápida. Las redes sociales son como una conversación, pero una conversación en la que cada una de las frases que se pronuncian quedan recogidas y dotadas de un enlace permanente.

Si mantienes un perfil activo en una red social, no lo dudes: en algún momento, te equivocarás de manera embarazosa. Cuando ocurra, que te ocurrirá, ten en cuenta algunas cuestiones:

  1. Todos cometemos errores, y casi todo se puede disculpar.
  2. El indicador válido no es tu opinión sobre la gravedad del error, sino el número de reacciones (contestaciones, retweets y favoritos) que genere.
  3. Borrar el error no implica que desaparezca. Si es suficientemente importante (sea por la visibilidad del error o por la tuya), siempre habrá alguien que haya hecho una captura de pantalla. Borrarlo como única reacción es no entender el medio, y demostrar que no entiendes el medio es lo peor que se puede hacer ante un error. Haber borrado el error no te libra de disculparte.
  4. Si nadie comenta nada sobre tu error… déjalo estar. O bórralo. O haz lo que quieras con él. Si nadie comenta nada, es porque es irrelevante (o el error, o tú).
  5. La sinceridad y la transparencia suelen ser las mejores recetas. Ante un error, una disculpa y una explicación sincera. Eso de “fue mi hijo pequeño” o “me han hackeado la cuenta” es demasiado obvio… salvo que sea cierto!
  6. Si el error es importante y ha molestado a muchos, asúmelo y discúlpate. Es de buena educación. Si no ha sido tan grave, o si se puede rebajar su gravedad, tomárselo con un cierto sentido del humor suele ayudar bastante. Pero un sentido del humor mal entendido, hecho con poco estilo, o aplicado a un caso grave puede provocar una auténtica escalada armamentística, o hacerte quedar como una persona carente de sensibilidad.
  7. Si te disculpas, hazlo en un tweet general, no contestando a otro usuario. O tendrás que repetir la disculpa muchas veces.
  8. Las tormentas en Twitter pasan relativamente rápido, y generan también un sentimiento paralelo de “¡pero si no es para tanto!” Si ya te has disculpado, apaga Twitter un rato y relájate, no te quedes contestando a todo aquel que te diga algo. No lleva a ningún sitio.
  9. Evita siempre la agresividad. Si cometes un error, no te defiendas dando bofetadas dialécticas, Siempre, siempre, siempre te acabarás arrepintiendo – tanto del error como de las bofetadas.
  10. Si te insultan gravemente, te difaman o te amenazan, denúncialo. Una difamación o una amenaza en una red social es igual de grave que en la calle. Pero tampoco seas tan histérico o tengas la piel tan fina como para llegar a judicializar la conversación.

 

Todas ellas son discutibles y matizables, por supuesto. Pero como guía general, creo que puede servir. ¿Opiniones?




(Enlace a la entrada original - Licencia)

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Si después de hacer tu comentario este no aparece, no se trata del espíritu de Dans que anda censurando también aquí, es que se ha quedado en la cola de aceptación. Sacaré tu mensaje de ahí tan pronto como pueda, si bien el supersistema este tampoco me avisa de estas cosas, por lo que tengo que estar entrando cada cierto tiempo a ver si hay alguno esperando. Un inventazo, vaya.