07 enero 2011

Perspectivas para 2011, en Cinco Días

Un año más, Marimar Jiménez publica su artículo en Cinco Días sobre perspectivas para el año que empieza, en el que ha preguntado a varios profesores del área de SI/TI de IE Business School. Lo ha titulado “Las TIC se vuelcan en lo social, lo móvil y la nube” (ver en pdf).

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06 enero 2011

Hablando sobre burbujas, en La Información

Ana P. Alarcos, de La Información.com, me llamó ayer para hablar de las recientes valoraciones de empresas como Facebook o Twitter, y sobre si ello presagiaba de alguna manera la llegada de una nueva burbuja con características similares a la que vivimos a principios de siglo. Hoy me cita en su artículo titulado “Alerta en las redes sociales: se avecina otra burbuja.com“.

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05 enero 2011

El año del pago móvil

Todo apunta a que 2011 será el año del despegue de algo que llevaba muchos años anunciándose: el uso del terminal de telefonía móvil como medio de pago o de identificación para diversos servicios. Un amplio reportaje de Business Week retrata la ya evidente madurez del tema.

La confluencia de circunstancias parece perfecta: por un lado, una migración hacia terminales de tipo smartphone que permiten funciones avanzadas y poseen la potencia suficiente como para manejar sistemas de cifrado robustos, y un interés de las operadoras por extender dicha migración en busca de mayores ARPU. Por otro, la popularización de múltiples tecnologías competitivas, como códigos de barras bidireccionales, Near Field Communication (NFC) o lectores de banda magnética, capaces de soportar diversos sistemas de pago móvil. Además, el uso progresivo del móvil para cuestiones relacionadas como el checkin en aeropuertos o el intercambio de identificaciones personales en sistemas de mensajería instantánea, y la presencia de un interesante número de startups dispuestas a luchar por una parte significativa de este mercado, unidas a bancos que hacen pruebas piloto con sus empleados,

Todo invita a pensar que, tras múltiples tentativas obstaculizadas en muchos casos por otros actores en este escenario, el 2011 podría ser finalmente el año del despegue. El móvil es ya un objeto suficientemente extendido, seguramente el dispositivo que mantenemos más cerca de nosotros durante más horas del día, y es capaz de proporcionar estándares de seguridad mayores que los métodos actuales (aunque por supuesto no estará, como ningún otro método, exento de problemas). Un negocio que mueve mucho dinero y muchos intereses, finalmente desbloqueado por la evidencia de que ya resulta absurdo bloquearlo más.

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04 enero 2011

Crece el f-Commerce

En su momento comentamos el primer experimento en ese sentido: Delta comenzaba a ofrecer reservas de billetes a través de su página de Facebook. Obviamente, no era la primera marca que promocionaba su canal de venta online a través de su presencia en Facebook, pero sí la primera que desarrollaba una presencia comercial completamente transaccional dentro de la red social. La experiencia proponía cuestiones que no por obvias dejaban de tener un gran interés y potencial: por un lado, ofrecer al usuario la usabilidad y experiencia de una red social en la que pasa horas, un entorno que le genera familiaridad y confianza. Por otro, aprovechar la integración social para poder convertir la compra de productos o servicios en una experiencia de recomendación o confirmación a través de la red del usuario.

La experiencia de Delta continúa, pero ya son bastantes más las marcas que se apuntan a este tipo de desarrollo: JC Penney, 1-800-Flowers, Old Spice, Mark (cosmética femenina), Nine West… incluso el gigante Procter&Gamble empieza a experimentar con el canal. Con estos hechos ya consumados, es fácil predecir que ese nuevo “palabro”, f-commerce, va a estar en la agenda de muchas marcas este año, y que va a convertirse en uno de los grandes elementos de desarrollo de la red social y del comercio electrónico en general. Por el momento, ya son numerosas las plataformas que ofrecen elementos para su integración en forma de tienda dentro de Facebook, bien basados en Flash o en otros entornos, lo que ofrece a las marcas todo un abanico de posibilidades.

Indudablemente, una Facebook convertida en una acera en la que ponen tienda las marcas más importantes – o todas las marcas, dado el potencial democratizador de cara al comercio electrónico – vale mucho más que una en la que los usuarios se limitan a intercambiarse mensajes o a ver publicidad. La integración de funciones transaccionales supone un impulso importantísimo para Facebook: ¿hasta el punto de soportar una valoración por encima de los cincuenta mil millones? La reciente entrada de Goldman Sachs a esa valoración ha disparado las alarmas con respecto a la compañía, que muchos califican de burbuja. Para Facebook, una valoración de cincuenta mil millones de dólares supone un multiplicador de ingresos superior a las veinticinco veces, y más allá de ciento veinte veces sus beneficios. Significa que Facebook, en una época en la que su meteórico crecimiento en número de usuarios ya empieza a estabilizarse en porcentaje – aunque eso signifique seguir creciendo, y mucho – tendría que incrementar sus ingresos más allá de un 400% y sus beneficios por encima de 600%, lo que exigiría necesariamente incorporar nuevas vías de ingresos, no únicamente hacer crecer las que ya tiene.

La participación de Goldman Sachs en la valoración de Facebook es lo que más ha hecho sonar las alarmas, por las reminiscencias que tiene con respecto a burbujas anteriores. El papel de los bancos de inversión a la hora de repartir riesgo entre sus clientes, tomar sus comisiones y desaparecer fue evaluado por muchos como uno de los factores fundamentales en el desarrollo de la burbuja de principios de siglo: por un lado, vendedores de informes a dos mil dólares la unidad que necesitaban contenido sensacionalista que poner en ellos. Por otro, banqueros de inversión presuntamente legitimadores, ávidos por captar el dinero – y las comisiones – de sus clientes. Ingredientes sin duda peligrosos, a modo de vendedores de mapas, picos y palas en plena fiebre del oro. El precedente anterior de la “economía de toda la vida” tomando parte de manera entusiasta en lo que entonces se llamaba “nueva economía” nos trae evocaciones siniestras.

Facebook es una empresa interesantísima. Lo social es sin duda uno de los elementos más claramente dinamizadores de todas las industrias relacionadas con bastiones tan centrales y omnipresentes como el comercio o la publicidad. Pero una valoración de cincuenta mil millones de dólares hay que justificarla con algo más que expectativas de crecimiento, hay que dotarla de sentido aritmético, visualizar los objetivos a los que la actividad tiene que llegar para que salgan las cuentas, y comprobar que esos objetivos tienen sentido. Hasta el momento, las sucesivas valoraciones de Facebook tenían algo de “profecía autocumplida”. Esta, por su dimensión, es diferente: el hecho de que Facebook la pueda utilizar para captar cantidades ingentes de capital no produce, por sí mismo, que la empresa valga esa cantidad de dinero. Necesitará cambios, innovaciones y nuevas vías de ingresos para poder llegar hasta ahí, para poder justificar lo que dice que vale. Que Facebook pueda posiblemente plantear una salida a bolsa en torno a esa valoración no justifica que dicha valoración sea cierta: la justificación ocurre cuando la gestión de la compañía y su capacidad de generar ingresos y beneficios acompañan a esas cifras. Facebook tiene elementos que permiten atribuirle una capacidad importante para replantear una publicidad muy necesitada de replanteamientos y para dar un fortísimo impulso al comercio electrónico, pero le queda mucho que hacer ara convertirlo en una realidad tangible y generadora de ingresos. Por el momento, vayamos paso a paso y quedémonos con lo tangible: 2011 va a ser el año en el que veremos un “palabro”, f-commerce, convertirse en realidad, y a muchas de las marcas que consumimos habitualmente abrir tienda en Facebook como quien abre un local en Serrano o en Rodeo Drive. Para lo demás, nos quedan unas cuantas cuentas por hacer.

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03 enero 2011

Hablando del 2011, en El Mundo

Pablo Romero, de El Mundo, me pidió opinión sobre tendencias de cara al 2011 para un artículo que ha titulado como “Más contenidos, ¿más transparencia?“. A continuación, mis respuestas completas:

  • Los tablets son sin duda una de las grandes tendencias del año, ya iniciada con gran pujanza en 2010. Lo normal será que el iPad consolide una parte sustancial de su actual ventaja, aunque aparezcan una gran cantidad de variaciones con diferentes dimensiones y sistemas operativos.
  • Vinculado con lo anterior, el desarrollo de apps – aplicaciones – como tendencia de uso a través de distintas plataformas: a medida que diversificamos nuestros dispositivos, tenderemos a replicar entornos en muchos de ellos. El desarrollo de las tiendas de aplicaciones será uno de los temas cruciales.
  • En España, crecimiento muy fuerte del acceso a datos desde dispositivos móviles, unido a una generalización elevada del uso de Facebook y Twitter a medida que son adoptados por empresas y por medios de comunicación masivos.
  • WiFi Direct, uso de protocolos hasta ahora utilizados para comunicar un ordenador con un router, pero entre dispositivos: para intercambiar archivos entre usuarios, imprimir, etc.
  • eBooks de segunda generación: la primera generación de eBooks se basó simplemente en reproducir el texto y añadir unas pocas funciones como cambiar el tamaño de letra, diccionario y selección de pasajes. En a segunda generación, se añadirán capacidades extendidas que expanden el concepto de libro con contenidos adicionales, ilustraciones, enlaces, etc.
  • Pago móvil: un buen puñado de start-ups están desarrollando alternativas para pagos basados en smartphones, y éstos han alcanzado una difusión que justifica su despliegue. Veremos diferentes esquemas: con códigos de barras bidireccionales (QR Codes), NFC, intercambio de contraseñas, prepago, etc.
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02 enero 2011

Hablando de la industria editorial, en El Confidencial

Esteban Hernández me hizo una entrevista telefónica el pasado diciembre hablando sobre libros electrónicos, descargas y el futuro de la industria editorial, un tema sobre el que he escrito bastante y también experimentado en primera persona. Hoy lo ha publicado bajo un título que no me gusta especialmente porque no estoy de acuerdo con la premisa principal, “¿Morirá la industria editorial igual que el cine o la música?“: la única industria que muere es la que se niega estúpidamente a adaptarse, y ni el cine ni la música como tales han muerto, de hecho se han convertido en industrias con menores barreras de entrada para el creador.

Lo que sí es claro es que la industria editorial, como antes hicieron la musical o la cinematográfica, han escogido el camino de luchar contra sus clientes, perseguirlos y criminalizarlos, y eso da inevitablemente los mismos frutos: clientes enfadados que optan por el producto más conveniente que encuentran, en parte por la cerrazón de la industria a proporcionárselo (las disculpas falsas e ilusorias solo sirven para tranquilizar falsa e ilusioriamente la conciencia… no, lo planteado hasta ahora no califica como solución a nada) y en parte por reacción irritada ante una agresión. Repetir los mismos errores conduce inevitablemente, si las circunstancias no cambian, a los mismos desenlaces.

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01 enero 2011

Lo que pasó en 2010, en Dospuntosbarrabarra

Álvaro Varona me envió unas preguntitas para su blog Dospuntosbarrabarra, publicado dentro de Gente Digital, acerca de mi percepción sobre los temas que habíamos vivido durnte el año 2010, y lo publica hoy bajo el título “Lo que pasó en 2010 y quedará en la historia de Internet (y 3)” que complementa a la primera y segunda parte.

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