05 junio 2012

Hablando sobre neutralidad de la red en Via@IEBusiness, en El País

En Vía@IEBusiness, el blog de IE Business School en El País, un pequeño vídeo de tres minutos , titulado “Neutralidad de la red: innovación y creación empresarial” y dedicado a analizar el impacto de la neutralidad de la red en la competitividad de los países al hilo de las recientes decisiones en Chile (reglamentación final de una ley previamente aprobada en agosto de 2010) y en Holanda que consagran dicho principio por ley.

Mientras, en España, tras haber instado urgentemente y por unanimidad el Senado al Gobierno a proteger la neutralidad de la red en diciembre de 2010, seguimos viendo como el Gobierno, ahora de otro signo, se sigue haciendo el despistado y respondiendo a otros intereses…



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Y ahora, la televisión

Henry Blodget, tras estudiar la dinámica sufrida por la prensa a lo largo de los últimos sesenta años, afirma en Business Insider que la siguiente industria en sufrir el impacto de una caída dramática debida a la disrupción tecnológica está siendo la televisión. Lo cuenta en “Don’t mean to be alarmist, but the TV business may be starting to collapse“.

Una serie de realidades en las que me veo plenamente reflejado: el tiempo delante de la televisión en mi casa ha cambiado de manera notoria a lo largo de los últimos años: salvo los eventos deportivos, cada dia es más la televisión que se ve en diferido tras pasar por el DVR y, por supuesto, evitando todas las pausas publicitarias. El canal que domina nuestra parrilla es, sin duda, Tele-torrent, donde se ven la inmensa mayoría de las  series. Si vemos televisión en vivo, la aparición de una pausa publicitaria demanda una acción inmediata, bien sea pasarla rápido, cambiar de canal, dirigir la atención a otro dispositivo o levantarse a hacer alguna otra cosa. Básicamente, apenas vemos anuncios. Si la televisión tiene que mantenerse con televidentes como nosotros, la evidencia es clara: está engañando a unos anunciantes que realmente creen que sus anuncios nos llegan. O, mejor dicho: son los propios anunciantes los que se engañan a si mismos creyendo lo que quieren creer y escondiendo la cabeza en la arena ante las evidencias que apuntan lo contrario. Puedes pensar que en mi casa somos una panda de frikis – sin duda lo somos – pero precisamente de eso hablábamos el otro día al hilo de la industria editorial: es ese tipo de usuarios el que te muestra el camino a seguir. Si los pierdes, habrás perdido el tren del futuro.

La información, cada día más, viene a través de la red, no a traves de la televisión. Es más, si vemos un informativo, tenemos la sensación de que nos están contando todo lo que ya vimos en la red horas – a veces incluso días o semanas – antes. El tiempo dedicado a la televisión en directo se combina con otros dispositivos que le roban atención y que se usan para compartir lo que se está viendo con otras personas. Pagamos por un paquete de canales, pero tenemos la sensación de desperdiciar el 90% de lo que pagamos. Seguramente el contenido televisivo no haya muerto, pero la forma de financiarlo va a tener que cambiar, y el estatus de la televisión como la reina de la publicidad, también. Porque no hablamos de una crisis en los contenidos (aunque podríamos), sino de una crisis del formato. Simplemente, la publicidad en televisión no nos interesa. No ha llegado todavía al punto de la de la radio, convertida en una sucesión de patrocinios y de productos-milagro que solo existen en la radio, que se repiten de manera machacona y que el locutor mezcla constantemente de manera burda con los contenidos, pero poco le falta.

En realidad, además, la caída lleva viviéndose mucho tiempo. Concentración de cadenas para obtener más fuerza, paquetización de oferta para terminar vendiendo con descuentos próximos al escándalo, anunciantes cada vez más escépticos y que únicamente mantienen sus inversiones, si las mantienen, debido al desconocimiento que manifiestan con respecto a otros canales. Una Televisión Española sin publicidad que ve cómo sus audiencias se elevan. O un mes como el pasado marzo, el primero de la historia reciente en que uno de los principales anunciantes de nuestro país, Telefonica, no hizo publicidad en televisión.

¿El futuro? Sin duda, diferente. El artículo de Blodget apunta hacia librerías de contenidos a las que se accede mediante sistemas variados, que van desde la tarifa plana hasta el micropago, pasando por publicidad en formatos diferentes. Cadenas tradicionales siendo sustituidas por servicios a la carta. No desaparecerán, la caída es más lenta de lo que parece, pero deberán reorganizarse, adaptarse, reducir sus costes, volverse mucho más eficientes, repensar sus formatos de publicidad y presenciar cómo los tiempos cambian. Las marcas no van a seguir pagando por un alcance falso a unos precios abusivos como cuando la televisión era la única manera de alcanzar una audiencia masiva. Hoy, ni las audiencias son ya masivas, ni tiene demasiado sentido dirigirse a ellas con una herramienta unidireccional.



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04 junio 2012

De la música a los libros: aprendiendo de los errores de otros

Rob Reid, el fundador de Rhapsody del que ya hablamos cuando expuso las alucinantes matemáticas del copyright en una TED Talk titulada “El iPod de los ocho mil millones de dólares“, escribe esta vez un fantástico artículo en Wall Street Journal titulado “What to do when attacked by pirates“, en el que cuenta cómo la actitud de la industria de la música con respecto a las descargas fue lo que, en realidad, dio lugar a la aparición de un mercado secundario, mientras que la industria editorial parece estar reaccionando de otra manera.

En efecto, la industria de la música manifestó desde el primer momento una actitud obstruccionista, como creyendo que podían detener el avance y la adopción de la tecnología, actitud que muchos directivos en esa industria todavía mantienen a día de hoy. El intento de detener los reproductores MP3 mediante demandas a los fabricantes o la negativa a licenciar musica para tiendas online fueron la manera perfecta de dar lugar a una demanda desatendida que, lógicamente, encontró otras maneras de hacer las cosas al margen de la industria. Mientras los clientes se volcaban hacia la red, la industria insistía en boicotearla completamente. Cinco años otorgando un monopolio de facto a plataformas al margen de la industria dan para el establecimiento de hábitos en los consumidores que posteriormente son muy, muy difíciles de borrar, y más si insistes en seguir siendo el enemigo de tus clientes.

En el mundo editorial, al menos en algunos mercados, las cosas han sido diferentes. El lanzamiento del Kindle fue el punto de inflexión: en el momento de su puesta en el mercado, podías encontrar alrededor del 90% del catálogo de best-sellers disponible para su formato. Obviamente, esto no ha impedido que aparezcan páginas de descarga irregulares al magen de la industria, pero sí ha servido para que, en gran medida, éstas no den lugar a un efecto real de canibalización sobre las ventas. Teniendo una alternativa cómoda, atractiva, sencilla y a un precio relativamente razonable, muchos usuarios optaron por seguir esa vía. No se trata de que la industria editorial no tenga problemas: demandas por fijación de precios, dominio fortísimo de Amazon, etc. pero al menos, como concluye el artículo, no puede decirse que la industria “optase por la auto-inmolación”.

En el fondo, se trata de observar los hábitos de los early-adopters y esforzarse por proporcionar una respuesta como industria en el momento en que dichos hábitos aparecen, sin esperar a que se conviertan en generalizados. Como comentaba en mi conferencia el pasado miércoles en Publidisa ante muchas personas de la industria editorial, lo fundamental es “mirar a los frikis“, dicho sea con todo el respeto y el cariño de quien se siente uno y cree que, por supuesto, terminaremos por dominar el mundo.

¿Ha sido la experiencia en España parecida a como la describe Rob Reid en su artículo del Wall Street journal? Por el momento, yo diría que no. Ni por disponibilidad de catálogo, ni por precios, ni por actitud. Y francamente, no sé que es más importante o qué condiciona más el futuro de la industria: si la falta de catálogo que lleva a los usuarios a buscar en la oferta irregular, si los precios tan solo un par de euros por debajo de la edición de papel que les hacen sentir que se les toma el pelo, o si Lara insultando a los usuarios de internet y reclamando que se les persiga con leyes más duras. Lo que sí sé seguro es que ninguna de las tres cosas es en absoluto positiva para la industria.

En cualquier caso, el artículo del WSJ es un complemento muy bueno para mi charla de hace unos días, y toda una lección sobre cómo entender la disrupción. Una lectura muy recomendable.



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Hablando sobre redes sociales más allá de la caída de Facebook, en EFE

Una conversación de alrededor de media hora con Amaya Quincoces, de EFE, acerca de las perspectivas de las redes sociales y su futuro tras la caída en bolsa de Facebook, aparece hoy citada en Deia bajo el título “Larga vida a las redes sociales más allá del desplome de Facebook“, junto con comentarios de Mario Tascón.

A la pregunta de “¿qué pasaría si desapareciese Facebook?”, mi análisis, aparte de dar cuenta de la escasa probabilidad del evento, intentó hacer hincapié en el papel de las redes sociales en nuestra vida: no solo el de herramienta de comunicación como tal, sino el de contexto para fomentar dicha comunicación. Las redes sociales no son como el teléfono, una herramienta meramente pasiva de transmisión, sino que toman un papel activo y estimulan la comunicación con nuestra red de amigos, dando lugar a un tejido de relaciones más vivo que genera un alto valor a muchos de sus usuarios. Una función que si hipotéticamente desapareciese, sería rápidamente sustituida por otros competidores, pero sin la cual, una vez desarrollado el hábito en una parte significativa de la población, ya no podemos ni queremos estar.

Las diferencias entre la Facebook de antes de la salida a bolsa y la de hoy son:

  • Que antes algunos creían que la empresa valía más de cien mil millones de dólares, y ahora sabemos que el mercado no lo cree así y que, en las circunstancias actuales, sitúa su valor sensiblemente por debajo de esa cantidad.
  • Que ahora tiene mucho más dinero para poner en marcha su estrategia… suponiendo que tenga una y que sea mejor que la que (no) ha comunicado hasta ahora.
  • Y que ahora tiene una fuerte presión sobre sus resultados trimestrales, con todo lo que ello conlleva.

Para Facebook, el gran reto: si eres únicamente inventario publicitario, por grande que seas, tu valor es muy inferior al que se planteó en la salida a bolsa. Si eres más que eso y pretendes que el mercado te valore en base a expectativas, tendrás que dar una idea clara de cuáles son esas expectativas, que por el momento no han sido comunicadas más allá del “tenemos muchos usuarios y muy bien segmentados”. Si además no eres capaz de explicar de manera sólida a los anunciantes que el valor de tu publicidad está en generar niveles más elevados de engagement que terminan por redundar en una propensión mayor a la conversión, y en dar lugar a un canal bidireccional que, bien utilizado, puede convertirse en un arma fundamental – y cada día más imprescindible – para el marketing actual, la cosa puede ser peor aún.



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03 junio 2012

Mis notas sobre ?Steve Jobs: the lost interview?

El pasado miércoles 30 estuve junto con Eduardo Arcos en la presentación de “Steve Jobs: la entrevista perdida“, invitados por Canal+, para que comentásemos en coloquio con los asistentes lo que nos había parecido. Juan Polo, que estuvo también allí, ha escrito sus impresiones en esta entrada, “‘La entrevista perdida’ de Steve Jobs, recuperada 17 años después“. Si algún otro asistente ha escrito sobre ello, compartidlo por favor en los comentarios o enviadme un correo para que lo añada a la entrada.

La entrevista, con preguntas de Robert X. Cringely y prácticamente un plano único de la cara de Jobs sin realización de ningún tipo con una duración aproximada de una hora, se estrena en versión original subtitulada mañana día 4 de junio a las 23:05 en Canal+ 1, y también estará disponible a través de Yomvi. Se trata de un material rodado hace diecisiete años, en 1995, sin ningún tipo de edición, que se perdió completamente en un envío postal, y que ha reaparecido en forma de cinta VHS perdido en una caja en un garaje.

¿Mi impresión? Cautivadora, además de toda una lección de management. Con todo lo poco atractivo que pueda parecer una hora de entrevista con alguien en una cámara fija, me parece algo que decididamente no debes perderte si te gusta la tecnología. Un Jobs entonces fundador y presidente de NeXT, que proporciona sus impresiones sobre la evolución de la tecnología, los orígenes y evolución de Apple, sus motivaciones y su salida de la compañía, dos años antes de su retorno a la misma.

Dado que desde Canal+ me pidieron que compartiese en el coloquio tras el evento de presentación mis impresiones sobre la entrevista, aquí están las notas que tomé al respecto junto con las cinco primeras que nos propusieron desde Canal+. Lógicamente, pueden ser consideradas como spoilers, así que si prefieres ver la entrevista sin tenerlas como condicionantes, mejor no leas a partir de aquí.

  • La figura del gurú hoy (el “John Lennon” de nuestra generación)
  • Una trayectoria en perspectiva: Jobs tiene 40 años y puede hablar con distancia de lo que ha vivido hasta el momento
  • El momento en q se desarrolla: Es 1995, Jobs está fuera de Apple desde 1983 pero está a punto de volver con la venta de NexT; el tema de John Sculley…
  • La visión de empresa: el diseño como elemento diferenciador
  • El Jobs visionario: adelanta q la funcionalidad de la www será social
  • Gestión de equipos y personas, que se hacen muy patentes en varios momentos de la entrevista
  • La “visión cliente” que se trasluce (a ver, Steve es un geek, pero mantiene una visión clarísima de lo que quieren sus clientes, que no necesariamente lo son… de haber dejado a Woz o a “the HP people” que gestionasen, Apple nunca habría siquiera destacado)
  • La idea de liderazgo (madura, gestionar a personas prescindiendo de “ser simpático” porque “son adultos” y “hay que decirles las cosas como son”, lo que le valió ser considerado prácticamente como “un ser antisocial”… ver sus explicaciones en ese sentido ayudan mucho a entender esa faceta.
  • ¿Quién era Jobs cuando Cringely lo entrevista? En 1995, Jobs era una persona que había creado Apple y al que posteriormente habían echado de su propia compañía. No existía ningún tipo de culto a su persona, ni siquiera ningún tipo de “culto al geek“. Eran otros tiempos, en muchos sentidos.
  • Cultura de HP como inspiradora, y crítica posterior de la misma.
  • Cultura hacker (Captain Crunch) y su influencia (o no) en Apple.
  • Orgullo de producto (the best blue box in the world) incluso entonces!!
  • El momento de “la revelación” (“us two could control billions in infrastructure all over the world”)
  • El factor emprendedor, el riesgo (“sold my VW”).
  • El favor que les hizo Paul Terell, el dueño de la primera tienda, al pedirle 50 unidades fully assembled… en ese momento se fragua una parte importante de la cultura de producto de Apple.
  • El valor de la programación para “aprender a pensar”.
  • Es el primer friqui que veo “deslumbrado” por un GUI: por lo general, las impresiones de los geeks sobre las tecnologías que disminuyen las barreras de entrada suelen ser negativas.
  • Product-companies vs. Marketing & Sales-companies.
  • Noción de “ecosistema empresarial” desarrollado por IBM como una fantástica ventaja, pero no aplica ese principio hasta muchísimo después con el desarrollo de la App Store.
  • Énfasis en producto frente a énfasis en proceso, una de las mejores nociones de estrategia empresarial que pueden darse
  • Con o sin Jobs, Apple se iba a hundir. La importancia crucial del período de ruptura.
  • De la idea al producto. Producto, producto, producto, dejándote la vida en el producto hasta el punto de controlar la maldita caja en la que viene!!!
  • La metáfora de las rocas pulidas y la gestión de equipos es brillantísima.
  • Si tu equipo es extremadamente bueno, tienes que decirles las cosas como son, claras, directas, sin interpretaciones posibles; “tu trabajo es una mierda”. Lo agradecerán.
  • Conciencia de las limitaciones personales: “con treinta años, yo carecía de la experiencia necesaria para dirigir esa compañía”.
  • La visión de Microsoft: una compañía que se benefició de IBM, oportunistas en el buen sentido, pero completamente carentes de gusto, que hacen productos de tercera, sin alma.
  • “The web as the defining SOCIAL moment”. Entender en el año 1995 que lo fundamental de la web iba a ser su valor como herramienta de comunicación me parece impresionante, sobre todo de cara a lo que ocurrió después.


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02 junio 2012

Hacia una red completamente anónima y distribuida: Tribler

Tras más de cinco años de desarrollo, un grupo de investigadores de la Universidad de Delft parece tener ya prácticamente ultimado un cliente y reproductor P2P completamente anónimo y que mejora sensiblemente la eficiencia de las transmisiones, denominado Tribler.

El cliente es de código abierto y completamente descentralizado, de manera que podría seguir funcionando incluso si todos los repositorios de trackers fuesen eliminados, y totalmente anónimo al incorporar una capa de proxies que actúan como una cache de contenidos, lo que da lugar a una mejora enorme no solo en la velocidad de transmisión, sino también en el nivel de privacidad del usuario. Esta capa de proxies está todavía en desarrollo y se espera que esté disponible hacia el final de este año, pero puedes ir ya probando y familiarizándote con Tribler porque está disponible ya una versión previa para su descarga e instalación en Windows, Mac y Ubuntu.

La idea es crear un estándar que permita el desarrollo de una verdadera televisión P2P, con velocidades que permitan un uso adecuado, con una capa social que permita compartir lo que tus amigos han visto y evite fenómenos como la ofuscación o el envenenamiento por partes interesadas, y con un respeto absoluto a la privacidad del usuario. La manera de crear una red abierta y libre de censura cuando otros intentan destruir esa naturaleza para intentar proteger modelos de negocio insostenibles.

Es el principio de acción y reacción: a más presión para bloquear y censurar la red, más desarrollos tecnológicos pensados para impedirlo. Entre este tipo de protocolos y los desarrollos que también se están llevando a cabo en cuestiones tan cruciales como los sistemas de nombres de dominio descentralizados, parece que algunos van a arrepentirse durante mucho tiempo de haber intentado defender las cosas por el camino equivocado.



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01 junio 2012

?El programador perdido?, en mi columna de Expansión

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “El programador perdido” (pdf), y en ella vuelvo, al hilo de un comentario en una entrevista a mi amigo Bernardo Hernández, al tema de los programadores en España, que ya he tocado en ocasiones anteriores y al que vuelvo de manera recurrente porque lo sigo considerando absolutamente fundamental.

A continuación, el texto completo del artículo:

 

El programador perdido

Cada día más voces llaman la atención acerca del problema que supone para la competitividad de un país tener un déficit de profesionales capaces de programar. La semana pasada, Bernardo Hernández, el directivo español de Google, comentaba en televisión que España necesitaba decididamente más programadores y menos abogados o economistas. En España, que un emprendedor encuentre al programador adecuado para convertir sus ideas en código ejecutable es una proeza.

Existe una enorme confusión sobre lo que es o no es un programador. En España, la programación se considera un primer nivel: programador, analista, jefe de proyecto, y gerente. Una actividad mal pagada. En la universidad, muchos profesores recomiendan a sus alumnos huir de la programación. En Estados Unidos, en cambio, hay un auténtico culto al programador: muchos de los grandes emprendedores tecnológicos lo son gracias al hecho de saber programar.

En realidad, hablamos de especies diferentes. En España, las personas de verdad capaces de convertirse en el alma de un proyecto y transformar su esencia e ideas en código, esos participantes esenciales a los que se entregan acciones para asegurar que permanecen en él, prácticamente no existen. Pero no, no es porque se les pague poco: es que no se encuentran ni debajo de las piedras. El concepto y consideración social del programador como tal es sencillamente erróneo.

El Reino Unido va a empezar a introducir programación en la educación infantil. Del mismo modo que los niños aprenden Física; no porque esperemos que se conviertan en físicos, sino porque cuando vives en un mundo gobernado por las leyes de la Física, es importante conocerlas. Cada día más, vivimos rodeados de objetos programables: conocer las bases de su funcionamiento se convierte en fundamental. Y cada día más, está pasando a ser uno de los factores más importantes en la competitividad de un país. Mientras en otros países se ponen las pilas, en España, seguimos buscando al programador perdido.

 



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