06 junio 2013

Entrevista en el blog de Pedro Amador

interview-pedroamadorPedro Amador me hizo una entrevista en vídeo para su nuevo programa, “Ruta feliz“, y hoy publica un pequeño adelanto en su página. En realidad no me la hizo directamente él, que lleva ya algún tiempo viviendo en Uruguay, sino que me envió las preguntas y pidió a Jose Luis López Olaya y a Oscar Falagan que se pasasen por mi despacho para hacérmelas y rodar (aquí foto :-)

Son unos cuatro minutos en ambiente tranquilo y relajado, con planos muy cercanos, hablando de mi relación con la tecnología, el blog, la divulgación, las redes sociales, las habilidades que considero importantes en las personas, mis valores, las cosas que me llaman la atención, etc.

Aquí en YouTube.



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05 junio 2013

Los efectos colaterales de una mejor gestión del correo electrónico

buzonllenoLa introducción progresiva de la rediseñada bandeja de entrada de Gmail está dejando un resultado casi inmediatamente tangible: la degradación en la prioridad de los correos comerciales, de redes sociales, o procedentes de listas de distribución.

Desde hace unos días tengo activa también la contrapartida de este nuevo diseño en mi móvil, y la sensación de control se ha acrecentado: no es que no vea los correos comerciales, de redes sociales o de listas de distribución, pero decididamente los veo con una prioridad menor, tiendo a dejarlos acumularse con mucha más tranquilidad, y los gestiono, cuando toca, de una manera más automatizada, más dedicada, más “estandarizada”. Nada me impide consultar esas pestañas con más asiduidad si estoy, por ejemplo, esperando algo, pero de manera natural pasan a tener una prioridad menor.

Realmente, lo más brillante de este nuevo diseño viene dado por la separación de tareas: parece un detalle mínimo, pero no lo es en absoluto. La forma de gestionar y procesar el correo que otras personas te dirigen específicamente es, imagino que para todos los usuarios, completamente diferente, en términos tanto de atención como de procedimiento. El porcentaje de correos que abres y lees con dedicación y detalle es muchísimo mayor en el caso del correo personal que en el del comercial, las listas de distribución o el procedente de redes sociales, y la atención y prioridad que le otorgas también lo es. Esa constatación, casi una “verdad del barquero” por lo evidente, se convierte en tangible cuando de verdad pasas a separar de manera eficiente los diferentes tipos de correo y a gestionar cada uno de ellos de manera independiente.

Así, el nuevo diseño está actuando, al menos en mi caso, como un nuevo sistema de filtro que se superpone a los que ya tenía (soy un fanático de los filtros). Uno de los grandes cambios que Gmail trajo consigo desde sus orígenes fue una gestión del spam: no es perfecto, en ocasiones parece tener voluntad propia y negarse a aprender determinadas reglas, pero es decididamente mejor que el resto de sistemas de gestión de correo que conozco. La nueva bandeja de entrada tiene en cuenta que el correo comercial no es necesariamente spam, pero lo “degrada” en nuestras percepciones a un segundo nivel (el tercero y último sería ya la carpeta spam). Al hacerlo, se convierte en un aliado del usuario, que tras muy poco tiempo con este sistema de bandeja de entrada funcionando, se plantea cómo podía gestionar razonablemente el correo electrónico antes de tenerlo, y en un verdadero enemigo de las empresas aficionadas al correo comercial. Si tu empresa envía muchos correos electrónicos, plantéate probar la nueva bandeja de entrada de Gmail tú mismo para ver en qué lugar pasas a estar: el nivel de prioridad de los correos que envías ha sufrido sensiblemente. De ser una “mejora para el usuario”, a ser una “amenaza para el correo comercial”: todo espejo tiene dos caras, todo cambio tiene efectos colaterales. Lo que antes aparecía mezclado y abrías en muchos casos de manera cronológica y secuencial, ahora recibe una atención diferenciada y un tratamiento oportuno. De “invadir la bandeja de entrada”, a clasificarse en un cajón secundario. Decididamente, una gran mejora.



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04 junio 2013

Avanzando en impresión 3D: más pequeñas, más baratas, más sencillas, más?

BuccaneerAtención a los avances en impresión 3D, que están superando el ritmo de lo esperado por muchos: por un lado, la empresa que probablemente ha jugado un papel más importante en el desarrollo de la impresión 3D a nivel de usuario final, Makerbot, amplía sus instalaciones en Brooklyn en más de cinco mil metros cuadrados y anuncia la contratación de cincuenta empleados, que se unen a los más de cien que ya tiene.

Por otro, a la salida de la Robo3D, una impresora financiada a través de Kickstarter con un precio final de $600 (modelo que imprime únicamente en PLA) o $700 (imprime en PLA o en ABS) y que alcanzó una financiación de $650.000 sobre los $50.000 que solicitaba, se une Buccaneer, la impresora que aparece en la foto, con un precio estimado final de $347, una aproximación conceptualmente mucho más dirigida al usuario final, y que lleva levantados $600.000 sobre los $100.000 que pedía… ¡en los primeros cinco días, a falta de veinticinco días más para el cierre!

Mientras algunos todavía creen estar hablando de juguetes para geeks y cacharritos para imprimir adornos que poner en una estantería (ahora además con acabado brillante), o se escandalizan pensando absurdamente en los dilemas de las posibles armas impresas en plástico, estamos en realidad hablando de la popularización de la impresión tridimensional a un nivel muy difícilmente imaginable hace menos de un año. Aún teniendo en cuenta claramente todo lo que la impresión tridimensional es y lo que no es, estaremos de acuerdo con que conviene tener este tema en el radar…



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03 junio 2013

Donde la democracia pierde su nombre

Erdogan dictatorLas reacciones ante el fenómeno de las redes sociales se están convirtiendo en una de las mejores maneras de caracterizar a un dictador, en una especie de “prueba del nueve”. Atención a la frase:

Ahora existe una amenaza llamada Twitter. Allí se pueden encontrar los mejores ejemplos de mentiras. Para mí, los medios sociales son la peor amenaza para la sociedad”

Recep Tayyip Erdoğan, Primer Ministro de Turquía

Una frase que enciende todas las alarmas del sentido común, y que permite entender claramente la situación que se está viviendo estos últimos días en Estambul, donde la policía se dedica a arremeter salvajemente contra manifestantes congregados en una protesta completamente pacífica, a quemar sus tiendas de campaña, a atacarlos con gases lacrimógenos y a intentar ejercer sobre todo ello un fortísimo bloqueo informativo. No hay más que comparar la emisión de las televisiones: a la misma hora que la CNN internacional emite la señal en directo de las protestas desde Gezi Park, la CNN turca emite… un documental de pingüinos.

Copio y pego fragmentos de mensajes de algunos de mis ex-alumnos turcos en Estambul con los que estoy en contacto:

Yes, it is getting bigger and horrible. This is a true uprising of Turkish people against the oppressing government which started as a small protest in order to protect the park and restrain an establishment of a shopping mall here. But it turned into a chaos with the bunch of policemen burning the tents and spraying with tear gas in the park where the protestors were sleeping. On the other hand, the anger of these people (now there are thousands of people outside and in other cities) is not new. It is an accumulation since the ruling party came to power. They separate the society as ‘you’ and ‘we’ and show no respect to different opinions.

Si algo caracteriza a un dictador es la incapacidad para comprender el cambio que suponen los medios sociales, la disfuncionalidad que supone ver a tu pueblo como a un enemigo contra el que tienes que defenderte, al que debes combatir, al que tienes que hurtar la información. No, el hecho de que tu mandato provenga de unas elecciones supuestamente libres no te legitima para hacer cualquier cosa en nombre de la mayoría que te votó, ni a tratar a los ciudadanos de tu país – te hayan votado o no – como a enemigos, ni a  descalificar o minimizar las protestas que expresan a través de las redes sociales – ellos, tus ciudadanos, no esos “enemigos de la patria” que te imaginas en tus sueños calenturientos – como si fueran “la peor amenaza para la sociedad”.  Desde Estambul están intentando hacer llegar a la Casa Blanca una petición de condena diplomática, difícil porque depende en principio del número de inmigrantes turcos en los Estados Unidos, pero veremos su evolución.

No, no hablamos de un gobierno electo y democrático reprimiendo (brutalmente) a unos alborotadores. Ya no. Hablamos de la democracia perdiendo su nombre. Nunca se sabe de dónde puede llegar la espoleta que hace detonar la situación. En este caso, ha sido la protesta pacífica que pretendía evitar la destrucción de una de las pocas zonas verdes de Estambul con el fin de albergar un centro comercial, en otros países fueron otros sucesos. Pero los elementos comunes en las reacciones de los dirigentes son lo que cuentan, lo que claramente caracteriza a este tipo de situaciones, a este tipo de personajes: bloqueo informativo, censura, abusos policiales… y odio a unas redes sociales que, tozudamente, escapan a su control.



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02 junio 2013

Reconocimiento facial: Google, la tecnología y la inevitabilidad

Rooting GlassMe resultó muy llamativo el anuncio de Google acerca del posible uso de tecnologías de reconocimiento facial en Google Glass. Primero, porque llevo tiempo utilizando ese mismo ejemplo de combinación de tecnologías con tintes distópicos en algunas de mis clases y conferencias. Y segundo, por la obvia temporalidad a la que se hace referencia en el anuncio: tomado de las recién actualizadas políticas para desarrolladores de Glass,

Don't use the camera or microphone to cross-reference and immediately present personal information identifying anyone other than the user, including use cases such as facial recognition and voice print. Applications that do this will not be approved at this time.”

¿Qué implica realmente ese “at this time”? Exactamente lo mismo que implica el anuncio en sí: que en realidad, en Google están como locos con la posibilidad de que se desarrolle esta combinación tecnológica, que muy posiblemente esté ya ensayada hasta la saciedad dentro del Googleplex para evaluar su nivel de fiabilidad, pero que simplemente no quieren ser ellos los que la pongan en el mercado. Que no quieren verse directamente ligados a un desarrollo que muchos ven como el epítome de la pérdida de la privacidad, del que se lleva hablando mucho tiempo, sino simplemente como “desencadenantes del mismo”. Una manera de esquivar las objeciones que el Congreso de los Estados Unidos ha mostrado sobre el dispositivo y las que muchas personas tienen, antes incluso de que el dispositivo salga formalmente al mercado. Exactamente igual que en origen se diseñó un procedimiento para tomar fotografías que dejase relativamente a salvo el componente de privacidad, pero de manera inmediata se desarrolló otro para tomarlas con un simple guiño. Para muchos, las Google Glass serán pronto invisibles, una parte de la normalidad. Y por supuesto, cuanto antes se vayan desarrollando los protocolos de uso, mejor. Hay que evitar convertirse en un glasshole.

Google tiene importantes desarrollos en el ámbito del reconocimiento facial, aplicados desde el año 2009 a un banco de pruebas de una magnitud tan descomunal como Picasa. El desarrollo de Google Glass se hace, como es costumbre en la compañía, como una plataforma abierta a desarrolladores, y en el mismo evento en el que se presenta dicha plataforma se hace un especial hincapié en que el dispositivo puede ser fácilmente rooteado y se le puede instalar lo que buenamente nos venga en gana, con una sesión específica dedicada al tema en el Google I/O 2013 impartida por dos ingenieros de Google, titulada “Voiding your warranty: hacking Glass“, y con el claro mensaje “Disclaimer: you’ll be stepping into uncharted and unsupported territory!” Vamos, vamos… no me fastidies! Si alguien entiende que ese mensaje es exactamente igual de llamativo que un tarro de miel puesto en medio de una colmena de desarrolladores, esa es precisamente Google.

Una vez que quitas la tapa del bote, el desarrollo de una tecnología es completamente imparable e inevitable, y Google lo sabe perfectamente. Que sí, que el Congreso de los Estados Unidos podrá decir lo que quiera, se podrán cambiar leyes, se podrán escandalizar muchos… pero extraoficialmente, ya hemos llegado hasta aquí. Vete pensando en sus implicaciones…

 

Glassfacialrecognition



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01 junio 2013

La publicidad y el poder de las personas

Collage of isolated peopleUna campaña destinada a presionar a Facebook para la retirada de contenido ofensivo para las mujeres (lenguaje e imágenes que trivializan o glorifican la violación o la violencia) consigue su objetivo en una semana, cuando Facebook anuncia finalmente su respuesta a la presión con un cambio en sus políticas de contenido.

¿Dónde estuvo la clave para que la petición llegase a buen puerto tan rápidamente? Muy sencillo: en la carta abierta dirigida a la compañía, se solicitaba específicamente a los usuarios que contactasen a los anunciantes de Facebook, incluyendo el uso de un hashtag, #FBrape.

Las reminiscencias de aquel caso “La Noria” que enfrentó a Pablo Herreros con Telecinco son completamente evidentes, como lo es la absoluta falta de acierto mostrada por la cadena cuando decidió lanzar su absurda querella: pretender que el ejercicio de la acción colectiva contra una empresa pueda ser en modo alguno constitutivo de un delito es una auténtica barbaridad. De hecho, no solo no puede ser de ninguna manera delito, sino que, como demuestra el reciente episodio con Facebook, se está convirtiendo en todo un signo de nuestros tiempos. La querella de Telecinco contra Pablo Herreros era un clarísimo ejemplo de SLAPP, Strategic Lawsuit Against Public Participation, o “pleito estratégico contra la participación pública”, destinado a intimidar o a elevar las barreras de entrada a la protesta, y es algo completamente censurable.

En una sociedad hiperconectada en la que la organización de las personas en grupos utilizando herramientas de todo tipo está a un clic de distancia (con herramientas como Twitter, Change.org o la propia Facebook), lo normal es esperar que las personas, llevadas por dinámicas sociales, amenacen con votar con su bolsillo. Si eres un medio y vives de la publicidad, tendrás que entender que en la sociedad actual, tu línea editorial va a estar en todo momento delimitada por la posible presión de los usuarios sobre tus anunciantes. Si eres anunciante, te toca hacerte a la idea de que no puedes desconectarte completamente con respecto a dónde aparece tu publicidad y a qué puedes estar, voluntaria o involuntariamente, prestando apoyo con ello.

Estamos viviendo un verdadero cambio en la forma de entender muchas cosas, un auténtico replanteamiento del modelo social. Tradicionalmente, los espectadores eran eso, espectadores, y se limitaban a poner sus globos oculares delante de una pantalla y a recibir impactos publicitarios. En la sociedad actual, los que antes eran espectadores pueden ahora organizarse, solicitar apoyos, y planificar múltiples acciones de presión. Que los espectadores pidan a los anunciantes que no se anuncien en tu cadena para pedir un cambio en tus políticas o para apoyar una causa determinada pasa a ser una parte normal del escenario, como lo puede ser el que tus usuarios amenacen con dejar de adquirir tu producto si te anuncias en un sitio determinado, y es algo con respecto a lo que es esencial mostrar sensibilidad. El análisis de riesgos vinculado a este tipo de situaciones pasa a ser una tarea sumamente compleja: no puedes apresurarte a conceder todas las peticiones que aparezcan sin evaluarlas muy cuidadosamente, es preciso entender los motivos y posibles consecuencias de las mismas. Pero tampoco puedes cerrarte en banda, guardar silencio, intentar apagar el fuego con gasolina, o (mucho menos) reaccionar con agresividad.

La otra parte del análisis es también necesaria: ¿qué consecuencias puede llegar a tener para la libertad de expresión o la libertad de información una sociedad sometida a estas nuevas normas? ¿Podemos estar empezando a ver una especie de “dictadura de las masas” que censure todo aquello que sea políticamente incorrecto o de alguna manera transgresor? O, también relacionado: ¿cuántos de los firmantes de una petición que amenazan con dejar de comprar una marca están realmente dispuestos a dejar de hacerlo? ¿Pueden las marcas ignorar estas peticiones porque, en el fondo, terminan olvidándose cuando pasa la tempestad mediática, o por el contrario, puede llegar a suponer un daño permanente a su reputación? ¿Llegarán a saturarnos las peticiones de este tipo y a perder efectividad por puro agotamiento?



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