19 mayo 2012

No sin mi Evernote

A partir de mi entrada sobre el abandono de la impresora, que en ningún momento pretendía ir más allá de la constatación de la evidencia de que yo, personalmente, ya prácticamente no la uso sin que ello suponga ningún tipo de cruzada personal, sino que simplemente ya no me encaja en mi vida cotidiana, varias personas me han preguntado sobre mis hábitos en la toma de notas en reuniones, etc.

Mi respuesta es absolutamente simple, prácticamente minimalista: Evernote. Soy fiel al programa desde hace ya un montón de tiempo, a pesar de haber evaluado consistentemente muchos otros. Y me he acostumbrado tanto a su uso y a dar por sentadas algunas de sus funciones principales, que la sensación que tengo es como que siempre ha estado ahí.

Mi rutina es muy sencilla: empiezo una reunión, y abro el dispositivo que encuentre más adecuado al momento. Si estoy en mi despacho, como tengo el ordenador abierto, suelo tomar notas en el ordenador, aunque tengo la costumbre de apartarlo a un lado de la mesa para que no parezca una especie de “barrera” entre la persona y yo. Si la reunión es fuera, suelo llevarme el iPad, y si hablamos de una nota rápida tomada en un momento aislado, o de algo que surge inesperadamente y me pilla sin el Pad, en el teléfono. Abro Evernote, y la nota se abre directamente con el título de la cita que corresponda en ese momento  en mi Google Calendar (adoro esto, para una persona tan sumamente desordenada y olvidadiza como yo, me resulta fundamental para mantener el orden y encontrar la nota que necesito en un momento dado). Voy directamente a la lista de puntos, y tomo notas generalmente cortas. No hago diagramas ni escribo a mano, uso el teclado del dispositivo. No tengo ningún problema con el del iPad, táctil pero suficientemente grande, y sí lo tengo con el de los teléfonos desde que dejé BlackBerry: antes, con BlackBerry, tomaba notas en el terminal sin ningún tipo de pereza, ahora soy algo menos eficiente y me resulta algo más incómodo, aunque lo sigo usando en bastantes ocasiones porque sé que si no tomo nota de muchas cosas, me olvido de ellas con matemática certeza. Es importante ser consciente de las propias limitaciones.

Para el uso de notas que realmente hago, con frases cortas en una lista de puntos me resulta suficiente. Poco sofisticado, pero fundamental: sino tomase esas notas, se me olvidaría todo, creo que soy como mi primer ordenador, el ZX81, y que debo tener únicamente 1K de memoria :-) ¿Lo mejor? Que una vez tomadas las notas de la reunión, ya no tengo que hacer nada. Esas notas están allá donde las necesite, en el dispositivo que las necesite, y puedo encontrarlas por título o buscando una palabra o nombre en ellas. No hay más complicación. Evernote tiene muchas más funciones, desde notas tomadas a mano, hasta guardado de páginas web o documentos… genial, si algún día las necesito, ahí están. He visto gente fotografiar papeles para guardarlos en Evernote, fotografiar personas para recordar sus caras, tomar notas con stylus o con teclados externos… para mi uso habitual, me llega con lo que hago, y me va de maravilla: completamente paperless, mucho más ineficiente, y plenamente seguro de que la nota estará ahí cuando la necesite. Simple is beautiful.

¿Vuestras experiencias con Evernote o con programas similares?



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18 mayo 2012

Twitter y el respeto al usuario, en Expansión

Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Twitter y el respeto al usuario“, y elogia la actitud de Twitter a la hora de defender a sus usuarios contra la actitud de su gobierno: la empresa se negó a facilitar los datos de un usuario alegando que eso incumplía sus términos y condiciones, y sostuvo su actitud frente a las demandas reiteradas del gobierno. Una actitud tristemente poco habitual en un entorno en el que muchos gobiernos están protagonizando actitudes claramente peligrosas que pretenden justificar con el miedo, y donde los usuarios no parecen ser aún conscientes de la importancia de lo que firman cuando acceden a un servicio, una actitud que creo que va a tomar mucha más importancia en el futuro.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Twitter y el respeto al usuario

La pasada semana, el gobierno de los Estados Unidos reclamó a Twitter la información de uno de sus usuarios. Siguiendo su política, Twitter trasladó la petición al usuario y, cuando éste expresó sus reparos, Twitter, sencillamente, denegó al gobierno dicha información.

La contestación del gobierno fue taxativa: Twitter debía cumplir el requerimiento, puesto que el usuario había cedido a Twitter dicha información. Sin embargo, estaban equivocados: contrariamente a lo que hacen otras empresas en la red, Twitter deja meridianamente claro en sus términos de servicio que los usuarios retienen la propiedad y el control sobre su información, y que únicamente otorgan a Twitter una licencia para mostrarlos. Consecuentemente, Twitter volvió a denegar los datos al gobierno, e invocó la cuarta enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege a los ciudadanos contra investigaciones y registros arbitrarios.

Debería ser obvio, pero en los tiempos que vivimos, no lo es tanto: una empresa que opera en un país puede denegar a su gobierno una petición de datos si la considera poco razonable. Algo que hace a Twitter merecedora de calurosas felicitaciones, y que pone en evidencia a las muchas empresas que entregan al gobierno lo que pida sin rechistar o que obligan a sus usuarios a firmar condiciones abusivas en las que ceden todos los derechos de toda información que introducen en sus aplicaciones. Condiciones escritas en "legalés" que inexplicablemente aceptamos con toda normalidad tras recorrer una página hasta el final sin leerla en absoluto y mentir poniendo una X en una casilla.

La deriva de muchos gobiernos hacia el control obsesivo de sus ciudadanos cual Gran Hermano de Orwell se está convirtiendo en una seria amenaza en la red. Como usuarios, debemos reclamar que la actitud pro-usuario de Twitter se convierta en norma en toda empresa que aspire a manejar nuestra información. Y si no, irnos con nuestra información a otra parte.



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Entrevista en Código Cero

El pasado día 5 de mayo estuve en Santiago de Compostela en las jornadas Xuventude Galicia Net 2012, y Marcus Fernández aprovechó para hacerme una entrevista a doble página para Código Cero, la mejor revista tecnológica de Galicia. Tenéis más información sobre las jornadas en esta entrada anterior.

Está hecha y publicada íntegramente en gallego, y se titula “A adopción da tecnoloxía depende da proposta de valor” (pdf). Si prefieres leerla en formato html, Marcus también la ha publicado entera en su blog.



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Entrevista en Silicon News sobre el día de internet

Nerea Bilbao, de Silicon News, me envió unas cuantas preguntas acerca de mis impresiones sobre el día de internet. Soy naturalmente escéptico con respecto a ese tipo de iniciativas, y más aún cuando el gobierno que promueve y celebra ese día resulta ser la misma panda de analfabetos tecnológicos que aprueban leyes para censurar la red al margen de los jueces, que únicamente mencionan internet en su programa electoral para hablar de sus “horrorosos peligros”, y que protegen a las empresas que evitan el desarrollo de alternativas de mercado en la red. Menos “días de internet” y más “internet todos los días”, por favor. Que tomen decisiones sobre la gestión de la red personas que no entienden en absoluto la red es algo muy duro.

Se publicó ayer con el título “La característica más importante de internet es su resistencia al control y la censura“.



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17 mayo 2012

Mi vida sin impresora

No he sido capaz de encontrar una foto de mi primera impresora, una Elbe de matriz de puntos que vivió en mi casa entre los años 1983 y 1994, pero creo recordar que esa de la derecha se le parecía bastante.

El ataque de nostalgia viene de haber estado echando cálculos, y de darme cuenta de que literalmente vivo sin impresora. No soy capaz de recordar la última vez que tuve que imprimir algo. En mi casa hay una impresora conectada a uno de los ordenadores y compartida en red, pero jamás envío nada a ella. En mi trabajo, vivo “al margen del sistema”: utilizo mi propio ordenador, y aunque obviamente podría, si lo comentase con el departamento correspondiente, imprimir a través de la red, la verdad es que no lo hago, utilizo la red corporativa únicamente para acceder a internet.

Para mis clases no utilizo absolutamente nada de papel: es más, advierto expresamente a mis alumnos de que no lo hagan. Para otros usos, lo más que hago es recibir de vez en cuando una tarjeta de embarque impresa de la que espero librarme pronto – la cosa no va mal encaminada. Las notas de una reunión, las tomo en una aplicación. Los documentos, todos ellos salen de mi teclado (si tuviese que escribir con un bolígrafo más allá de un par de líneas, creo que me darían agujetas), y si los tengo que enviar o compartir, mantienen el formato electrónico, jamás pasan a papel. Fotografías tampoco imprimo, pasan directamente de la cámara a un repositorio online o al ordenador del salón, que hace las veces de marco digital cuando no estamos viendo nada. Y tampoco veo que mi hija utilice la impresora para nada, la verdad. Realmente, soy la ruina de los fabricantes de papel y de los de tinta.

¿Soy un bicho raro, o estoy dentro de una tendencia generalizada? ¿Qué usos habituales mantenéis todavía de la impresora?



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16 mayo 2012

Enfriando las perspectivas de la publicidad en Facebook

Que un gran anunciante como General Motors haga público que cancela sus campañas publicitarias en Facebook, valoradas en unos diez millones de dólares anuales, alegando falta de conversión no supone necesariamente una debacle financiera en el contexto de los más de tres mil setecientos millones de dólares que factura la compañía. Pero sin duda puede resultar preocupante, sobre todo por el posible efecto de contagio que pueda tener sobre otros anunciantes. Que esta cancelación tenga lugar a los pocos días de la salida a bolsa de la compañía y enfríe sus perspectivas en lo que es a día de hoy su línea fundamental de negocio, hace que la cosa pinte todavía peor.

¿De qué se queja exactamente General Motors? Sencillamente, de lo que es desde hace mucho un secreto a voces: que la publicidad en Facebook no convierte en ventas ni en nada que vaya más allá de objetivos definidos dentro de la red social.

Si quieres llenar tu página de Facebook de usuarios que dicen que tu marca les gusta, una campaña en la red social es lo tuyo.  Funciona que es un primor. Sus anuncios obtienen lo que efectivamente prometen, alcanzar una audiencia segmentada de manera precisa merced a la ingente cantidad de datos que comparten con la plataforma. Pero una vez que los usuarios ven el anuncio, no les pidas mucho más que el que hagan un Like o que accedan a tu página. Intenta que vayan más allá, que adquieran algo o conviertan de alguna otra manera que vaya más allá de una métrica social en Facebook, y te encontrarás con porcentajes decepcionantes.

La publicidad en Facebook lleva ya bastante tiempo creciendo de una manera muy sana. Desde que la empresa anunció la no renovación del acuerdo con Microsoft y empezó a encargarse de gestionar su publicidad ella misma, las cifras no han parado de subir: entre el pasado trimestre y el mismo trimestre del año anterior, en torno a un 37%. Sin embargo, aún siguen siendo magnitudes muy pequeñas comparadas con el gigante de la industria, Google: mientras Facebook se atribuye en torno a un 10% de la actividad publicitaria en la red en el mercado estadounidense, Google reclama para sí un fastuoso 54%. Facebook puede sin duda afirmar ser el más grande de los pequeños (y puestas en perspectiva, no son cifras en absoluto despreciables), pero en cierto sentido, su modelo está aún en fase de consolidación, frente al más que probado modelo de Google. Mi experiencia en clase es similar: un número sorprendentemente elevado de usuarios habituales de Facebook preguntan con extrañeza cuando hablas de su modelo publicitario eso de “ah, ¿pero Facebook tiene publicidad?” y confiesan ser completamente “ciegos del lado derecho”, aunque si afirman haber hecho clic alguna vez sobre anuncios de marcas conocidas para hacer un Like en sus páginas.

La publicidad en Facebook, por tanto, parece muy adecuada para obtener un canal de retorno, un punto de interacción, algo que com fin en sí mismo puede tener mucho sentido en marcas que tradicionalmente hayan desarrollado una comunicación intrínsecamente unidireccional – la gran mayoría. Pero no le pidas conversión en ventas: todo indica que no va a funcionar. ¿La razón? Desde mi punto de vista, la naturaleza cerrada y de “jardín vallado” de Facebook. En este caso, mi impresión es que en el pecado llevan su penitencia. Por así decirlo, lo que ocurre en Facebook se queda en Facebook, y Facebook no deja de ser una plataforma para la interacción, no para las compras ni las actividades propiamente comerciales. Facebook es un gran gestor de su tráfico dentro de su red, consigue cobrar a los anunciantes por redirigir flujos de tráfico desde otros sitios de la red social hacia sus páginas… pero no les pidas que hagan más que desarrollar actividades intrínsecamente sociales. Para el consumo propiamente dicho, hay otros sitios.

Si además hablamos de una empresa como General Motors, en la que la gestión del llamado ROPO (Research Online Purchase Offline) resulta fundamental, Facebook podrá tener su importancia como servicio al cliente o como centro de interacción, factores sin duda importantes, pero no le pidas conversión como tal. Una actividad que tiene el valor que tiene, en el caso de Facebook en torno a $4 por usuario, pero que a duras penas superará esos números si se mantienen los actuales planteamientos.

Para Facebook, un problema de “overpromise y underdeliver“: con la riqueza de datos que es sabido que atesora sobre sus usuarios, los anunciantes esperarían una publicidad enormemente eficiente, pero al probarla, se encuentran con otra cosa. Otra cosa cada despreciable, pero que ni siquiera tienen claro aún cómo valorar o ni siquiera cómo gestionar, porque hasta entonces sencillamente no existía. Si la marca espera conversiones efectivas de sus campañas en ventas, su inversión en Facebook podría decepcionarle, porque el grueso de las conversiones tienen lugar en otros términos: interacciones, Likes, comentarios, viralidad, bidireccionalidad… pero no en ventas.

¿Qué efecto puede tener sobre la salida a bolsa de Facebook la medida de un anunciante de referencia como General Motors, con un historial de aprendizaje amplio dentro de la plataforma, y que afirma que, a pesar de todos sus esfuerzos e inversión, se va porque no cumple sus objetivos? ¿Y si lleva a que otras marcas lleven a cabo el mismo razonamiento? De todos los posibles efectos, no se me ocurre ninguno positivo. Pero las evidencias las tendremos dentro de pocos días en forma de un número: precio por acción.



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15 mayo 2012

Jugando con Google Correlate, un ejercicio interesante

Hacía tiempo que quería dedicarle algo de tiempo a Google Correlate, y estoy aprovechando el desarrollo de material para uno de mis cursos para jugar un poco con ello.

Google Correlate es parte de Google Trends, y es un buscador simple de correlaciones entre series de datos proporcionadas por el propio buscador o por el usuario. La gráfica que tenéis a la izquierda, por ejemplo, es simplemente el resultado de subir una serie temporal semanal de las visitas de mi blog exportada directamente desde Analytics, y pedirle a Correlate que busque correlaciones sobre búsquedas hechas en España.

El procedimiento es tan simple como entrar en Correlate, pedir la opción “Enter your own data”, y o bien subir un archivo en el formato adecuado, o bien incluso copiar y pegar datos desde una hoja de cálculo a la cuadrícula que te muestra en la aplicación, más fácil imposible. La gráfica, tomada a modo de ejemplo, muestra una correlación muy notable (r=0.8) entre las páginas vistas en este blog y las búsquedas de la palabra “blog” en España, relativamente obvia pero que no esperaba tan elevada.

Entendiendo las limitaciones del tema y evitando conclusiones precipitadas basadas en correlaciones espúreas o directamente absurdas, la verdad es que me está pareciendo interesantísimo: basta subir una serie de datos en el formato adecuado (los consejos típicos: ojo con las comas o los puntos de separación de millares, mejor eliminarlos; pon la fecha en formato anglosajón; etc. si no quieres perder tiempo), y es la propia Google la que te propone términos de búsqueda que muestren una correlación elevada con tu serie temporal.

En nuestro país, con un 97% de cuota de mercado de Google como buscador, las pautas de búsqueda tienen mucho que decirnos acerca de las posibles influencias, correlaciones o simplemente observaciones anecdóticas que puedan surgir entre el uso del buscador para determinados términos y una serie, por ejemplo, con nuestra evolución de ventas semanal. Con semejante cuota de mercado, qué duda cabe que el uso del buscador se convierte en un auténtico monitor sociológico que refleja los intereses de una parte muy significativa de la población. Para muchos productos hay cosas razonablemente obvias e interesantes (recordar el estudio que suele presentar la propia Google entre incidencia de gripe y búsquedas relacionadas con la enfermedad), pero otras pueden no serlo tanto. Para experimentar con ello de una manera sencillísima, pero que creo que puede llegar a tener bastante más miga y más posibilidades de las que inicialmente parecía.



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