25 abril 2013

WikiLeaks gana, visa pierde

VISA WikiLeaksEl Tribunal Supremo de Islandia falla a favor de WikiLeaks en el caso que la enfrentaba con Visa por la negativa de la entidad emisora de tarjetas a aceptar pagos en favor de la organización activista. Dicha negativa ha sido considerada carente de base por el tribunal islandés. Antes de quince días, Visa deberá forzosamente aceptar pagos a Datacell, la entidad procesadora de donaciones para WikiLeaks, o bien recibir una multa de 6.830€ por cada día que no lo haga. Julian Assange ha emitido una nota de prensa sobre el tema.

Decididamente, una buena noticia: el bloqueo financiero a WikiLeaks era una situación verdaderamente inquietante: que las entidades emisoras de medios de pago pudiesen convertirse por cualquier razón arbitraria en guardianes morales de nuestro dinero, y decidir a qué entidades podíamos y a qué no podíamos donar, a pesar de estar éstas dentro de la legalidad era algo completamente inaceptable. Con tu tarjeta de crédito podías financiar a sectas, a grupos que fomentasen el odio interracial, a cualquier actividad de explotación de las personas como la prostitución, a lo que buenamente quisieses… pero no a Wikileaks. Y ese bloqueo no provenía de ningún tipo de actividad ilícita, de ninguna condena judicial ni de la prohibición de un tribunal de justicia: provenía únicamente de presiones políticas. Es enormemente importante entender la diferencia: que a un gobierno “le guste” o “no le guste” una cosa no implica que esa cosa sea legal o ilegal. No puede ser así, y para eso está la separación de poderes. La justicia islandesa pone las cosas en su sitio: al gobierno norteamericano podrá no gustarle WikiLeaks, pero los medios de pago no pueden, como tales medios de pago que son, negarse de manera arbitraria a procesar los pagos a una entidad legalmente constituida.

Ahora lo importante es seguir la cadena: tras VISA deben caer Mastercard y PayPal. Y no solo en Islandia, sino en cuantos países sea posible.

 

 

Una WikiLeaks viable y potente es una buena manera de asegurar un mundo mejor, aunque a algunos no les guste. Recuerda que tienes múltiples métodos para donar a WikiLeaks a través de esta página.



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24 abril 2013

Mercados que caen? por un tweet

NYSE and S&P500 after AP tweet
El gráfico muestra el impacto sobre la cotización de los índices S&P500 y Dow Jones Industrial Average de un falso tweet proveniente de la cuenta hackeada de Associated Press: simplemente, parece ser que alguien obtuvo acceso a las claves de la cuenta mediante un correo electrónico con una dirección falsificada, insertó ese tweet algo después de la una de la tarde en hora de Nueva York, y disparó todas las alarmas hasta que pudo ser desmentido y la cuenta suspendida. La acción parece haber sido reivindicada por un supuesto Syrian Electronic Army, un grupo que apoya al gobierno de Siria. El impacto sobre el Dow fue de 143 puntos, desde los 14.697 hasta los 14.554, para recuperarse poco después. En paralelo, varias cuentas de CBS fueron también hackeadas supuestamente desde la misma organización, y se insertaron varios mensajes de denuncia y protesta.

El suceso debería llevarnos a reflexionar sobre varios temas: primero, sobre la importancia de Twitter y ese papel de “sistema nervioso central del planeta” que algunos todavía pretendían negar hace algunas semanas: un falso tweet, uno solo, y el mercado financiero más poderoso del mundo se tambalea lo suficiente como para dejar en ridículo a los que pretendían afirmar que Twitter solo era importante para quienes lo usaban. Es lo que hay: Twitter es el sistema nervioso que hoy en día conecta muchísimos nodos de información importantes, y una pequeña tos en Twitter puede desequilibrar muchas cosas.

El segundo, la seguridad: el acceso a una cuenta de Twitter se obtiene mediante una contraseña, y poco puede hacer Twitter si alguien decide utilizar una contraseña débil o no ser especialmente cuidadoso en su custodia. En este caso, todo indica que hablamos de un ataque en el que una persona concreta de la organización recibe un correo electrónico solicitándole la contraseña y supuestamente enviado desde una dirección falsificada de alguien que podía estar en situación de hacer tal cosa, algo contra lo que Twitter puede supuestamente hacer poco. Pero sí hay algo que debería hacer: instalar un sistema de autenticación en dos pasos. Una vez introducida la contraseña en un dispositivo o programa nuevo, activar el envío de una segunda contraseña a través de un canal diferente, como un SMS o mensaje a un teléfono móvil. La contraseña de Twitter no es necesario utilizarla a menudo, suele necesitarse únicamente cuando se configura un nuevo dispositivo o programa, o cuando se intenta acceder a las analíticas, pero en pocas ocasiones más, de ahí que escoger una contraseña fuerte sea fundamental y que utilizar un sistema de autenticación en dos pasos no resulte especialmente engorroso.

Tercero, la velocidad. En el mundo que hemos construido, las noticias se mueven a tal velocidad, que cualquier pequeño impacto puede llegar lejísimos en pocos segundos. En un lapso de tiempo muy corto, el tweet de Associated Press alcanza a sus muchísimos suscriptores, es reconocido como proveniente de una fuente habitualmente fidedigna, y desencadena unas decisiones de inversión que mueven muchos millones de dólares a golpe de unos pocos clics. Antes, la explosión de dos artefactos explosivos en la Casa Blanca solo la considerabas real si estabas allí al lado y la veías con tus propios ojos o escuchabas con tus propios oídos, o si salía en las noticias de la radio o la televisión. Ahora, una noticia puede originarse en infinidad de fuentes, muchas de ellas relativamente fáciles de comprometer, y puede ser interpretada como real por millones de personas. Escogiendo adecuadamente el destinatario, el daño infligido puede llegar a ser importante. La caída de las barreras de entrada a la comunicación, comprobada en un ejemplo demoledor.

En el mundo en que vivimos hoy, la información circula en tiempo real y el terror se puede sembrar de muchas maneras. Es lo que hay. Mejor tener muy a punto tus orejas y tu boca: si llegado el momento tienes que escuchar, mejor que escuches algo. Si tienes que hablar, mejor que tengas desarrollados canales para hacerlo de manera inmediata y garantizando que te escuchen. No, lo de ayer no quiere decir que “no te puedas fiar de Twitter” o que debas ser permanentemente escéptico con todo lo que lees en internet. Es, simplemente, una característica del sistema. Como diría un programador, “it’s not a bug, it’s a feature“. Es lo que hay. Acostúmbrate a ello.



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23 abril 2013

Si quieres emprender, haz las maletas

plant-growing-over-coinsUn muy buen artículo de Manuel Baigorri en Bloomberg, titulado “Spain's startups leave in search of venture capital“ deja claras las esperanzas para todo aquel que aspire a emprender con una cierta seriedad y alcance: hacer las maletas.

Falta de cultura emprendedora – a pesar de que ahora todo el mundo se llene la boca con el término y lo manosee hasta la saciedad, legislación completamente desfavorable, percepción social absurdamente mala y, sobre todo, falta de dinero. En España, o no hay capital, o el que hay, no quiere riesgo. Las rondas de financiación son ridículamente pequeñas en comparación con las que se llevan a cabo en otros países, y en escasísimos casos aspiran a un desarrollo que vaya más allá de nuestras fronteras, donde la depresión económica ahoga las posibilidades de casi cualquier compañía. La startup media española suele intentar la ruta del dinero público – para convertirse típicamente en “cazadores de subvenciones” que dedican más tiempo a gestionar éstas que a desarrollar su compañía – y, con suerte, consigue algún inversor que le permita desarrollarse mínimamente, pero casi siempre con la escasa escala del mercado doméstico.

Si quieres salir a por dinero fuera de nuestras fronteras, tienes que hacer las maletas. Como me decía hace unos días un exitoso emprendedor radicado en San Francisco, levantar dinero allí si tu empresa está en España es entre complicado o imposible, y tampoco nadie te da dinero esperando que después te vayas a vivir allí. Las cosas hay que hacerlas al revés: primero te vas, en una especie de “salto al vacío”, y una vez establecido allí, intentas levantar capital. La perspectiva de recorrer Sand Hill Rd. para el españolito medio resulta como mínimo intimidatoria, pero una vez tomada la decisión, ya va existiendo una cierta red de emprendedores españoles para intentar trenzar las conexiones adecuadas. A diferencia de España, donde el dinero tiene otras preferencias, allí las buenas ideas tienen posibilidades de obtener financiación.

Las historias de este tipo se van acumulando en mi archivo personal. Españoles que, para desarrollar sus ideas, han tenido que hacer las maletas y aterrizar en otro sitio. Sitios como San Francisco, Miami, Londres, Berlín y otros, convertidos en hogar para emprendedores que no son capaces de encontrar en España la plataforma adecuada para desarrollar nada. Cada vez más, un consejo claro: si quieres emprender, no te molestes en intentar financiar tu idea en España, porque aún en el hipotético caso de que lo consiguieras, sería casi seguro una inversión demasiado pequeña y con escasas miras que terminaría por lastrar tu eventual crecimiento. Una “tormenta perfecta” en la que se juntan factores culturales, de entorno legal y de mentalidad, que genera un problema estructural verdaderamente grave y preocupante. Llevaba una temporada pesimista, y este artículo me ha terminado de matar. Mucho, muchísimo por hacer.



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Google Now: entre lo útil y lo inquietante

GoogleNowScreenshotUna captura de código de una página de Google en pruebas parece indicar que la compañía está dispuesta a extender su asistente personal, Google Now, hasta el momento solo disponible para Android, nada menos que a su página web, probablemente en forma de app para Chrome. El desarrollo proporcionaría a Google Now una visibilidad muchísimo mayor que la que actualmente tiene, pero me parece interesante plantearse a qué precio.

Mi experiencia hasta el momento con Google Now ha sido desigual, tirando más bien a decepcionante. Al principio, las tarjetas de tiempos de desplazamiento – dato que ya tenía disponible con Waze – me parecían interesantes y razonablemente bien calculadas, aunque no pasaban de una utilidad meramente anecdótica. Otras tarjetas, como las de aviso de “vete saliendo para tu próxima reunión en tal sitio”, me parecían una buena idea porque soy de natural más bien difuso, pero en la práctica no llegaban a hacerme falta nunca, y tampoco salían con la regularidad suficiente como para quedarse esperando por ellas. Y en cuanto salía de una cierta rutina regular (de casa al trabajo y del trabajo a casa), las sugerencias eran de todo menos útiles: lugares que extraía de razonamientos que no alcanzo a entender, sugerencias de hoteles en los que nunca había estado ni esperaba estar, y recomendaciones que, como mínimo, resultaban desacertadas y difíciles de entender.

En paralelo, un cierto tufillo inquietante, ese punto de materialización de que “Google lo sabe todo” que si bien a mí nunca me ha resultado demasiado preocupante (o tal vez sea que mi enorme curiosidad por el tema supera a cualquiera de mis posibles recelos), sí veía posible que generase una cierta preocupación en otras personas. Cuando lo empecé a introducir en mis contenidos habituales en clase, confirmé esa impresión: un porcentaje relativamente elevado de alumnos en diferentes niveles de edad afirmaban que Google Now les resultaba inquietante, y algunos llegaban a adjetivarlo como “creepy”.

La decisión de llevar el producto a la web es, como mínimo, algo que hay que sopesar cuidadosamente con ese factor. El googler medio o determinados tipos de usuarios no ven ningún problema en que un asistente virtual combine todo lo que sabe de ellos a través de toda su línea de productos para recomendarles acciones en cada momento, o que incorpore mensajes del sistema público de alertas ciudadanas. Es más: posiblemente, si son usuarios de muchos productos de Google, las recomendaciones mejoren sensiblemente en calidad. Pero a muchos de los usuarios medios que conozco, la idea de que esa página de Google que utilizan casi como sinónimo de internet les diga de repente que “vayan saliendo de casa, que si no, van a llegar tarde a la cena en el restaurante” hace prácticamente que miren nerviosos a su alrededor como intentando encontrar dónde está la cámara oculta.

Que sí, que todos sabemos que Google sabe mucho de nosotros, pero solo los usuarios avanzados saben cómo llegar al panel de control de privacidad, y la casi totalidad de los que he visto entrar en él no pueden evitar sentir una cierta inquietud. Y es precisamente ese “hacer tangible y evidente lo mucho que sabe Google de uno”, esa evocación casi orwelliana, lo que me lleva a plantearme si Google Now, aún siendo un producto técnicamente impresionante, será una buena o una mala idea una vez llevada a la web. Aparte, por supuesto, de lo que significa que la página de Google rellene toda su inmensa blancura minimalista con algo que, salvando las distancias, podría recordar a la idea de “portal” que tantos recuerdos nos trae de los ’90…



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22 abril 2013

La evolución de la movilidad en esta página

Accesos móviles

Inspirado por esta entrada de Ricardo Galli de hace una semana, me dio por preparar una pequeña gráfica con la evolución del porcentaje de visitas desde dispositivos móviles a esta página, mes a mes, desde enero de 2010 hasta el pasado mes de marzo de 2013. La evolución es sencillamente impresionante: un ascenso desde porcentajes en torno a una media del 1,5% en el año 2010, hasta el 27% que mantienen los tres primeros meses del año 2013.

En la evolución, algunos patrones interesantes, como un cierto ascenso en el uso de dispositivos móviles los meses típicamente vacacionales (agosto y diciembre), y un punto de inflexión especialmente marcado: el final del año 2011, con un salto que va desde un 5,94% de accesos móviles sobre el total de visitas en noviembre de 2011, hasta un 17,28% en diciembre de ese mismo año, un salto que prácticamente triplica la proporción y que da lugar a una nueva línea base en el gráfico. Dado que no observo semejante salto en las estadísticas de otros sitios a los que tengo acceso, deduzco que un cambio de semejante magnitud debe provenir de algún cambio que llevé a cabo en el blog en esa época, cambio que no consigo recordar (más allá de una actualización de WordPress), pero que obviamente, estuvo muy bien hecho. Seguiré investigando a ver si descubro el misterio.



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La evolución de la movilidad

Accesos móviles

Inspirado por esta entrada de Ricardo Galli de hace una semana, me dio por preparar una pequeña gráfica con la evolución del porcentaje de visitas desde dispositivos móviles a esta página, mes a mes, desde enero de 2010 hasta el pasado mes de marzo de 2013. La evolución es sencillamente impresionante: un ascenso desde porcentajes en torno a una media del 1,5% en el año 2010, hasta el 27% que mantienen los tres primeros meses del año 2013.

En la evolución, algunos patrones interesantes, como un cierto ascenso en el uso de dispositivos móviles los meses típicamente vacacionales (agosto y diciembre), y un punto de inflexión especialmente marcado: el final del año 2011, con un salto que va desde un 5,94% de accesos móviles sobre el total de visitas en noviembre de 2011, hasta un 17,28% en diciembre de ese mismo año, un salto que prácticamente triplica la proporción y que da lugar a una nueva línea base en el gráfico. Dado que no observo semejante salto en las estadísticas de otros sitios a los que tengo acceso, deduzco que un cambio de semejante magnitud debe provenir de algún cambio que llevé a cabo en el blog en esa época, cambio que no consigo recordar (más allá de una actualización de WordPress), pero que obviamente, estuvo muy bien hecho. Seguiré investigando a ver si descubro el misterio.



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