05 diciembre 2008

La importancia de ser verde?

No, no es fácil ser verde, decía la rana Gustavo. Y en el panorama actual de la tecnología, ser verde ya no es simplemente un deseo por ser más respetuoso con el medio ambiente o por dejar un planeta mejor a las futuras generaciones, sino que supone la diferencia entre ser o no competitivo. Así, empezamos a ver cómo a medida que los diferentes actores del panorama tecnológico se orientan hacia el cloud computing, su énfasis en tecnologías relacionadas con la llamada Green IT se incrementa de manera notable: si la factura de mantenimiento de tus datacenters puede disminuir hasta extremos difícilmente imaginables, eso ya no supone un problema de sentirse mejor o peor con uno mismo… supone una ventaja en costes en muchos casos difícil de rivalizar.

Si el pasado Octubre hablábamos de Google como caso de éxito en Green IT porque ya había sido capaz de alcanzar unos ratios de eficiencia energética (PUE, o Power Use Efficiency, el cociente entre el uso total de energía en un datacenter frente al consumo de los ordenadores contenidos en él… Ojo a este parámetro si eres responsable de sistemas, porque te vas a topar con él en menos de un año) de 1.21 para el total agregado de sus datacenters (mucho mejor que el más optimista de los escenarios planteados por la EPA para dentro de tres años, ahora es Microsoft la que empieza a presentar resultados de cómo de verde y de eficiente va a ser su nube: en una entrada en su blog, “Our Vision for Generation 4 Modular Data Centers - One way of Getting it just right…“, Michael Manos, responsable de los datacenters de la compañía, habla de objetivos de PUE de 1.125 para 2012, y de arquitecturas de diseño modular que permiten situar datacenters allá donde son más necesarios en un abrir y cerrar de trailer. Para hacernos una idea, el PUE medio de un datacenter hoy en día está en torno a 2.5, es decir, que de cada 2.5 Watios suministrados al datacenter, únicamente uno es para el consumo de los ordenadores, mientras que el restante watio y medio se utiliza en cuestiones como refrigeración, conexiones, SAI, etc. Una situación profundamente ineficiente, pero que al reflejarse típicamente en el capítuo de gastos generales, queda lejos de las responsabilidades del responsable típico de IT, al que se suele medir por un parámetro casi único de calidad de servicio (evitar el downtime) y que, por tanto, no tiene entre sus objetivos este tipo de métricas (a pesar de suponer un impacto directo sobre la línea inferior de la cuenta de resultados).

Si todavía no te estabas dando cuenta de cómo de reales y de próximos están estos temas del cloud computing, echa un ojo al vídeo de Microsoft sobre su “Generation 4.0 Datacenter Vision“ y verás cómo se compite hoy en tecnología: eficiencia energética, refrigeración, modularidad… en la nube, ser verde ya no es un deseo: es una necesidad.

(Enlace a la entrada original - Licencia)

04 diciembre 2008

El navegador como sistema operativo: segundo asalto

Hace unos meses, al hilo de la salida de Chrome, el navegador de Google, escribí una entrada titulada “Chrome: el navegador como sistema operativo“, en la que hablaba de cómo la apuesta de Google con su navegador no era, en realidad, la de competir con Explorer, sino la de competir con Windows. Que la idea era la de llegar a sustituir prácticamente al sistema operativo, no la de lanzar un simple navegador. Inmediatamente, la entrada se pobló de todo tipo de comentarios bienintencionados (y no tan bienintencionados) que se dedicaban a explicarme amablemente (y no tan amablemente) la diferencia entre un navegador y un sistema operativo, como si se pudiese sobrevivir a dieciocho años dando clase de Sistemas de Información y a un doctorado de cuatro ignorándola - en cualquier caso, de bien nacidos es ser agradecidos, y agradezco mucho a todos el interés por “culturizar” a este pobre ignorante, que para eso me he considerado siempre como tal y a mucha honra.

A lo que me refería, evidentemente, es a temas muy en la línea de lo que acaba de lanzar la gente de Good OS, los creadores de gOS, en su última versión, gOS Cloud: una versión hiper-minimalista de Ubuntu, que reduce lo que podríamos considerar sistema operativo a casi la mínima expresión: arranca en pocos segundos, y te lleva directamente a una ventana de navegador - aparentemente Chrome, aunque aún no han dado detalles - con un dock inferior dentro del navegador en el que cargar directamente aplicaciones como el correo, la agenda, el lector de feeds, Google Maps, YouTube, etc. Además, ofrece también la posibilidad de salir al sistema operativo, y también un arranque en Windows XP. La versión final, que pretende apalancarse por nombre y aspecto en la popularidad de Google como marca, no estará disponible comercialmente hasta principios de 2009, instalada a lomos de un netbook Gigabyte. Más información, una presentación, etc. en la página de gOS.

No, no ha eliminado el sistema operativo. La función del sistema operativo, la de gestionar los recursos de la máquina, sigue estando ahí. Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Pero la experiencia del usuario y progresivamente una mayor parte de sus tareas son gestionadas por el navegador, que es donde se sitúa el panorama competitivo, relegando al sistema operativo a ofrecer seguridad y solidez a cambio del consumo de los menos recursos posibles. Sistema operativo reducido al mínimo, navegador que engorda y se encarga de gestionar, mediante Gears y aplicaciones afines, cuestiones como el comportamiento de las aplicaciones según el estado de la conectividad, además de las aplicaciones en sí y su compatibilidad a través de las diferentes plataformas. Prácticamente un kernel Linux comprimido entre el hardware y el navegador. La nueva competencia ya no es entre Windows, Linux u OSX, sino entre MSIE, Firefox, Chrome, Safari u Opera. Un escenario diferente, para una batalla muy interesante, para la que Google parece además estar dispuesto a armarse muy bien cuidando los cuatro puntos básicos:

  1. Estructura de plataforma, con el reciente anuncio de permitir el desarrollo de extensiones para Chrome. Las extensiones son una pieza fundamental, en la que cabalga el éxito de Firefox, y que dotan de un dinamismo brutal al navegador.
  2. APIs potentes, con recurso a otras piezas ya desarrolladas como OpenSocial, búsquedas, mapas, y con la posibilidad de hacerse móviles fácilmente en Android.
  3. Administración: Google Apps permite que un administrador adquiera y gestione los permisos de una aplicación, prolongándolas con la correspondiente extensión en Chrome.
  4. Mercado: Google Apps tiene ya más de diez millones de usuarios activos y está captando más de tres mil compañías al día. Para una empresa que dependía en un 95% de la publicidad, toda una buena noticia, y una apuesta en la que está obviamente interesadísima y preparada para poner toda la carne en el asador.

Es toda una batalla nueva, sobre un territorio diferente.

(Enlace a la entrada original - Licencia)

03 diciembre 2008

La madurez del iPod

Un artículo en Business Week, “Apple’s iPod Problem“, comenta el creciente problema de Apple con el iPod: un dispositivo que ha representado una importante parte de sus beneficios en los últimos años, pero que parece haber alcanzado un nivel de madurez en su mercado que lleva a que sus ventas, por primera vez, desciendan en este trimestre.

En el fondo, nada más sorprendente que un simple ciclo de vida del producto: a pesar de los cambios introducidos por la marca en su familia de productos, que en algunos casos han sido rediseños bastante drásticos, el iPod se ha convertido ya en un aparato poco menos que ubicuo: casi todo su público objetivo posee uno o más de uno, y la inclinación a cambiarlo por un modelo más moderno no parece especialmente acuciante sobre todo en tiempos de crisis. Invertir en la renovación del parque puede tener sus rendimientos (el Touch ha sido la estrella de las ventas de la línea desde que salió), pero parece que tras siete años desde su lanzamiento el 23 de Octubre de 2001, las épocas de crecimientos meteóricos han tocado a su fin.

El iPod marcó uno de los aciertos estratégicos más importantes de Apple y fue capaz de redefinir toda una categoría, pero actualmente se ha convertido en una línea de negocio madura, con un crecimiento que ya no resulta interesante para los analistas. Su principal interés en este momento se centra en el llamado “efecto halo”, que provoca presuntamente que muchos clientes que adquieren un iPod como primera experiencia con un producto de la marca acaben adquiriendo un Macintosh (que es ahora, junto con el iPhone, el verdadero motor de crecimiento de la compañía, acercándose a un 10% de cuota de mercado total). En mi caso, el primer iPod que tuve, un shuffle de los primeros que entró en casa de regalo, sigue funcionando como el primer dia, y aunque en casa debe haber como cuatro, nada parece apuntar a que la familia vaya a incrementarse en los próximos tiempos.

Siete años para marcar el ciclo de madurez de un producto contestado por los escépticos desde el primer día: que si era muy caro, que si no aportaba nada con respecto a otros reproductores MP3, que si era simplemente un tema de diseño… hoy, el iPod es todo un símbolo, parte de la historia de la tecnología: ¿cómo ha sido tu experiencia con él?

ACTUALIZACIÓN: Pregunta inspirada por la clase que vengo de dar… Para aquellos que ya tenéis un iPod, ¿qué prestación debería tener un hipotético nuevo modelo de iPod para que decidiéseis haceros con él aunque el anterior siguiese funcionando perfectamente bien?

(Enlace a la entrada original - Licencia)

02 diciembre 2008

El Manifiesto Cluetrain, en español y gratis

El Cluetrain Manifesto es uno de esos libros cuya lectura recuerdas con cariño, con un punto de “aventura”, de “qué bueno que alguien haya puesto estas ideas por escrito”. En su momento, fue uno de los libros fundacionales del concepto Web 2.0, un término quemado ya por su excesivo uso a pesar de que únicamente estamos empezando a arañar su superficie. Lo mantengo en la bibliografía de algunos de mis cursos por lo que tiene de lectura casi “iniciática”, sobre todo en su primer capítulo, el de las noventa y cinco tesis, única parte que había visto hasta ahora traducida en la página web. Algunas de las tesis las he visto citadas y hasta recitadas, como si fueran un mantra.

Ahora, conmemorando el décimo aniversario de su publicación original, Ediciones Deusto ofrece una edición completamente traducida al castellano, que además ofrecen gratuitamente a quienes lo soliciten en esta página. Un libro que vale la pena volver a leer o simplemente tenerlo en la estantería, casi con cierto puntillo mitómano.

Y si no lo has leído, ya sabes: estarás de acuerdo o no con todas sus tesis, pero no te dejará indiferente, y decididamente vale la pena. Seguramente es el libro que mas veces he recomendado desde que empecé a meter este tipo de temas en mis cursos y conferencias.

ACTUALIZACIÓN: Me comenta Manuel Almeida que los gastos de envío se pegan un buen subidón, en su caso (Canarias) hasta los treinta y dos euritos de vellón. Se recomienda echarle un ojo antes de darle al botón.

ACTUALIZACIÓN II: Aclara Roger Domingo, Responsable de Marketing de la editorial, que en el caso que comenta Manuel Almeida se le han cobrado los gastos de envío a Canarias, que ascienden a 31,95€ debido al DUA (15€), y a los gastos de envío propiamente dichos (16,95€), y que para envíos a península, el coste es de 4,95€.

(Enlace a la entrada original - Licencia)

Power.com y la imparable promiscuidad de los datos

Una start-up brasileña, Power.com, anuncia uno de los caminos clásicos y habituales en panoramas de fuerte dinamismo competitivo: la consolidación. La empresa, reseñada en un artículo de Business Week, propone algo que para muchos es un deseo ferviente: centralizar la gestión de múltiples redes y servicios sociales en un solo punto. Por el momento ofrece Facebook, MySpace, Hi5, MSN Messenger, Orkut y YouTube, y espera tener pronto LinkedIn, Twitter, Flickr, Hotmail, Yahoo, Gmail, AOL, Skype y otros más. El método elegido es el de la agregación clásica: proporciona al sitio tus claves de acceso de cada red social, y se encargará de presentártelas en una página centralizada, que vivirá de la publicidad. Un tipo de agregación difícil de detener si no es por ofuscación, y que pone de manifiesto el delicado balance de este tipo de actividades: ¿puede una red social reclamar como suyos una serie de datos generados por el usuario - sus contactos, su secuencia de actividades, sus datos, sus relaciones, etc. - y evitar su exportación a un tercer sitio?

Una de las características del actual entorno es precisamente la separación entre dato y formato, entre información y presentación. Los datos, más que hacerse exportables, se han hecho promiscuos: van y vienen por todas partes sin ningún tipo de restricción. Una actualización en Twitter genera un feed que hace aparecer sus ciento cuarenta caracteres en Facebook, Strands, Plaxo, Friendfeed y la portada de mi blog. Una foto subida a Flickr, lo mismo. Hace pocos días, para una clase, intenté pintar en la típica diapositiva llena de loguitos el mapa de mi nube personal: acabé con unos dieciocho puntos (con todo Google simbolizado en uno) en los que se mezclaban servicios de hosting, aplicaciones, herramientas, con la total seguridad de que se me olvidaban varios, y con tal densidad de flechas que aquello parecía una batalla de indios, y que acabé quitando porque ya no dejaban ver nada. Los datos, más que circular, pendonean entre las diversas aplicaciones que conforman la nube personal de cada usuario, conformando rutas de entrada y salida, de input y output completamente variables y personalizados. Todo un maremagnum de programas, funciones y usos que cada uno modela a su completo antojo.

Power.com propone convertirse en punto central de consolidacion para los servicios de red social. Yo, la verdad, lo dudo. Puestos a consolidar, preferiría consolidar bajo mi control a hacerlo bajo el control de un tercero. La complejidad de la capa de representación es escasa, y el futuro se orienta seguramente a estándares cada vez más aceptados en portabilidad de datos (OpenID, OpenAuth, APML, etc.) que conseguirán que podamos actualizar una vez en todos nuestros perfiles, o mantener un perfil centralizado con permisos hacia nuestros servicios en función de su orientación y relevancia. El experimento, en cualquier caso, es interesante, y recorre una tendencia que ya hemos visto más veces. Veremos como acaba.

(Enlace a la entrada original - Licencia)

Barack Obama y el copyleft

Nos cuenta Joi Ito que la página web del equipo presidencial de Barack Obama, Change.gov, ha adoptado la licencia menos restrictiva, la Creative Commons BY, para sus contenidos, marcando un antes y un después en el esquema maximalista del copyright aplicado ciegamente y por principio por quienes no saben ver nada más allá en el medio de un mundo que redefine cada día de manera más clara muchos de los aspectos relacionados con la propiedad intelectual. Una licencia vituperada por algunos ignorantes, pero que cada día juega un papel más importante en la circulación de los contenidos en la red.

El Presidente electo considera este tipo de licencias un arma fundamental a la hora de definir su estrategia de transparencia gubernamental, y anteriormente ya había utilizado licencias Creative Commons para circular otros contenidos, como fotografías en su cuenta de Flickr.

Qué gusto debe dar tener gobernantes que no son analfabetos en la red…

(Enlace a la entrada original - Licencia)

01 diciembre 2008

La privacidad como anomalía histórica

Es sin duda uno de los temas candentes en la sociedad de la información: el derecho a la privacidad, sobre todo cuando se introduce en una ecuación en la que en el otro término aparecen cuestiones que van desde la comodidad hasta la seguridad, pasando por todo tipo de cuestiones relacionadas. En nuestro país, sin ir más lejos, parece evidente que el gobierno se encuentra perfectamente dispuesto a pisotear el derecho a la privacidad de todos los españoles dando permiso a una serie de compañías privadas a registrar nuestras comunicaciones con el presunto fin de proteger la propiedad intelectual de unos pocos, a pesar de no haber ningún tipo de comportamiento delictivo implicado en ello.

Un provocativo artículo del New York Times, “You're Leaving a Digital Trail. What About Privacy?“, cuenta la experiencia de un grupo de unos cien estudiantes del MIT que han aceptado ceder todos los datos de actividad, localización, navegación y otros a cambio de recibir un smartphone gratuito. Siguiendo el hilo de aquel argumento empleado por Google, “la privacidad completa no existe“, en el juicio por unas fotos de Street View que revelaban el interior de una finca en Pennsylvania, el artículo de New York Times avanza una afirmación de Tom Malone, Director del Center for Collective Intelligence del MIT y uno de esos autores míticos que recuerdo de varios papers en la lista de lecturas de mi Major Field Exam, que seguro generará polémica:

“For most of human history, people have lived in small tribes where everything they did was known by everyone they knew. In some sense we're becoming a global village. Privacy may turn out to have become an anomaly.”

“Durante la mayor parte de la historia humana, las personas han vivido en pequeñas tribus donde todo lo que hacían era sabido por todos sus conocidos. En cierto sentido, nos estamos volviendo una aldea global. La privacidad podría haberse convertido en una anomalía.”

Ambas afirmaciones tienen una parte sólida: en un mundo en el que las personas hacen cada vez más cosas a través de un entorno en el que todo queda recogido en el fichero log de algún servidor, mantener una expectativa de privacidad total resulta cada día más complejo. La idea de que “eso no me importa, porque no tengo nada que ocultar” es una falacia conceptual que identifica el deseo de privacidad con la intención de cometer una acción mala o reprobable, y oculta una verdad de índole muy superior: la privacidad es un derecho. Con tu privacidad puedes hacer lo que buenamente quieras, entregarla en su totalidad a un tercero, negociarla a cambio de ventajas como regalos (un teléfono móvil), productos gratuitos (Gmail y muchos otros), acceso a servicios premium (hacer login para leer un periódico) o comodidades (autorizar una cookie para que recuerde mis preferencias), pero en todo momento debe prevalecer una máxima de primer orden: es MÍ OPCIÓN hacerlo. Un derecho que debo poder administrar, regular, conceder o retirar según mis preferencias absolutas o relativas, en función de las circunstancias que yo escoja en cada momento. No se me puede en modo alguno imponer. Los tres principios básicos; propiedad de mis propios datos, control de los datos recogidos sobre mí, y consulta, destrucción o modificación de éstos; deben ser respetados si se quiere mantener el delicado equilibrio de libertades que debe caracterizar la sociedad de la información.

Cuando gobiernos presuntamente demócratas como el de Francia, Reino Unido o ahora el español pretenden redefinir las libertades de sus ciudadanos en virtud de intereses privados, cometen un error imperdonable, y vulneran preceptos que, en el caso de España, están protegidos por la mismísima Constitución. Y que, además, dicen mucho de quienes pretenden pisotearlos. Una cosa es que mi mujer lea mi correo, que en Twitter o en mi red social se pueda saber dónde estoy, quién soy y qué hago a cada momento, y otra que acepte que mi proveedor de servicios de conectividad monitorice si me bajo uno u otro contenido. Eso, en un estado democrático, no debe ser aceptable bajo ningún concepto.

(Enlace a la entrada original - Licencia)