25 diciembre 2012

Sobre la naturaleza de la red

Tras el bloqueo de los proveedores de acceso británicos a The Pirate Bay, el Partido Pirata  de ese país estuvo varios meses ofreciendo un servidor proxy que permitía el acceso a la página desde el país, y que se convirtió rápidamente en una de las páginas más populares del Reino Unido. Sin embargo, el acoso legal al que la British Phonographic Industry (BPI) sometió tanto al partido como a sus principales líderes terminó por forzar el cierre del mismo.

Pero como ya todos sabemos, bloquear The Pirate Bay es un asunto complicado, porque choca con la mismísima naturaleza de la red. Como bien dijo John Gilmore hace algún tiempo, “The Net interprets censorship as damage and routes around it.” (“la red interpreta la censura como un daño, y busca rutas alternativas”), y esa regla parece estar funcionando de nuevo: el cierre del proxy británico está desencadenando la aparición de otros proxies creados por partidos piratas y simpatizantes de otros países, que terminarán posiblemente siendo más que los que las autoridades británicas puedan bloquear.

El Partido Pirata argentino ya ha lanzado su proxy, al igual que lo ha hecho el de Luxemburgo, enviando a la industria una señal muy clara que tiene que ver con lo que ocurre cuando a una hidra le cortas la cabeza.

En esta página puedes ver una lista actualizada de los proxies disponibles a The Pirate Bay. Y en esta otra, instrucciones detalladas sobre cómo construir tu propio proxy. Y los proxies son solo una de las alternativas: también puedes utilizar redes privadas virtuales (VPN), configurar OpenDNS, utilizar un plugin de WordPress, un túnel SSH en otro país… o mil maneras más. La naturaleza de la red puede ser difícil de entender para algunos… pero es lo que hay.



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24 diciembre 2012

Las mismas trampas de siempre, por los mismos tramposos de siempre

YouTube rebaja de manera drástica más de dos mil millones de visualizaciones de vídeo de las cuentas de canales de discográficas como Universal y Sony/BMG, indicando que se debe a un “enforcement of our viewcount policy”. Según The Daily Dot, todo indica que las discográficas han sido pilladas utilizando esquemas black hat de incremento artificial del número de visualizaciones. Básicamente, haciendo lo que han hecho durante toda su historia: intentar manipular artificialmente los gustos del público.

Durante muchos años, las discográficas habrían jugado a controlar los dos lados del embudo: por un lado, tomaban las decisiones de a qué artistas promocionar en función no de su calidad, sino de su potencial comercial. Por otro, manipulaban los gustos del público para así controlar el mercado, influenciando a las radios comerciales para que machacasen convenientemente determinados temas, primero mediante esquemas de pago directo (payola) y, cuando esta práctica fue declarada ilegal y las cuatro discográficas más importantes multadas con varias decenas de millones de dólares en 2005, mediante otro tipo de propuestas y canales sesgados similares. La frase del fiscal general del estado de Nueva York, Eliot Spitzer, dejaba lugar a muy pocas dudas:

“muestra que, contrariamente a las expectativas de los oyentes, el tiempo de emisión de los artistas está determinado por los pagos a las estaciones de radio y sus ejecutivos, y no por sus méritos artísticos”

Trasladados muy a su pesar a la era digital, parece más que razonable pensar que los ejecutivos de las grandes discográficas sigan intentando hacer lo mismo que hacían anteriormente en el mundo analógico: manipular los gustos comprando visualizaciones falsas para situar sus vídeos como “los más vistos en YouTube”, como quien sitúa una canción en lo más alto de las listas de éxitos. A perro viejo es difícil enseñarle nuevos trucos.

¿Problema? En la web, todo queda recogido en algún fichero log. La cuenta de visualizaciones de un vídeo, por su naturaleza directamente acumulativa, no puede bajar en ningún caso de manera natural. Que de un día para otro del canal de Universal desaparezcan más de mil millones de visualizaciones, el de Sony/BMG descienda 850 millones, y el de RCA pierda 159 millones puede calificarse, como mínimo, de inusual, de evidencia de que “algo está podrido en el estado de Dinamarca“. A la espera de confirmaciones, si es que llega a haberlas, las hipótesis que se aventuran no pintan nada bien.



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El fin de una época

Puedes ver los signos del evidente fin de una época cuando una revista histórica como Newsweek publica su último número impreso, y además lo hace con una portada con un guiño tan evidente a lo digital como un hashtag de Twitter.

El cierre de la edición impresa de Newsweek, que inició su andadura en 1933 fundada por Thomas J. C. Martyn, fue anunciado el pasado 18 de octubre en The Daily Beast, la página de noticias y opinión con la que se fusionó en noviembre de 2010. Ochenta años de historia impresa que se transforman a partir de ahora en bits y se mostrarán tan solo a través de la pantalla, en una publicación llamada Newsweek Global disponible mediante suscripción, con edición tablet y web, y algunos contenidos disponibles en abierto a través de The Daily Beast.

Y ya si quieres el colmo del ataque nostálgico, te recomiendo que veas el vídeo de la despedida que uno de los presentadores históricos de la CBS, Bob Schieffer, hace a Newsweek, “Bob Schieffer says a goodbye to print“… impresionante ver el gesto en su cara cuando con todos sus cuarenta y tres años de experiencia puestos en fila pronuncia la palabra “online”, y el pesar con el que evoca cómo la revista “was a big part of his life for a long time”.

 

 

Cada día, una evidencia nueva. Si alguien pretende seguir sin querer ver el ocaso del papel, la dura realidad se lo está poniendo verdaderamente muy difícil.



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23 diciembre 2012

Poke, la maxima expresión de la instantaneidad

Snapchat es una aplicación sencilla, muy sencilla: haces una foto o un vídeo de hasta diez segundos, puedes dibujar algo sobre ella o añadirle un texto, y la envías a un destinatario tras decidir cuánto tiempo le vas a permitir que la vea, entre uno y diez segundos. Si optas por uno o dos segundos, lo normal será que al destinatario, que ve el mensaje junto con una cuenta atrás, ni siquiera le dé tiempo a hacer una captura de pantalla. Si lo dejas más tiempo será más fácil que lo haga, en cuyo caso la app te notifica de ello. Pasado ese plazo, el mensaje se autodestruye, desaparece tanto del terminal que lo ha recibido como de los servidores de la compañía. Si se te están ocurriendo usos relacionados con el envío de fotos comprometidas, o sexting, parece ser que ese no está siendo el uso más habitual.

Con este principio tan simple de comunicación efímera, la app consiguió un éxito impresionante: más de veinte millones de fotos compartidas al día en su versión de iOS, más de mil millones en total hasta que lanzaron su versión Android a finales del octubre pasado para incrementar la base de usuarios potenciales y aprovechar el tirón.

Finalmente Facebook, tras intentar su adquisición en varias ocasiones y viendo venir que podía crecer hasta convertirse en una nueva operación costosa como la de Instagram, ha optado por desarrollar su propia alternativa. No lo ha hecho de cualquier manera: la ha llamado Poke, está disponible por el momento solo para iOS, y ha trabajado en su desarrollo el mismísimo Mark Zuckerberg, que también ha grabado la voz que notifica los mensajes. Tras recibir la bienvenida de su competidor en el mejor estilo de aquel anuncio de Apple frente a IBM de hace unos treinta años, la aplicación ha sido ya examinada por sitios como ReadWriteWeb o MIT Tech Review, tildada de “frustrante” por Mashable, y analizadas cuidadosamente función por función sus diferencias con Snapchat, para encontrarse con pocas diferencias: algunos caracteres más, geolocalización, un par de días de almacenamiento en los servidores de Facebook antes de la destrucción definitiva de los mensajes y, para evitar un uso potencialmente peligroso como situaciones de intimidación o acoso, un botón para reportar de manera inmediata un mensaje para que pueda ser investigado.

Por el momento, no he visto demasiada actividad en torno a este tema de la mensajería efímera más allá de los Estados Unidos, pero tengo toda la impresión de que la vamos a ver en breve. Con tantas formas de comunicarnos que dejan “huella digital”, puedo imaginarme la propuesta de enviar mensajes con texto, imagen o vídeo que se autodestruyen tras cumplir su función comunicativa prendiendo bastante bien entre muchos demográficos de usuarios. Si recibes un mensaje de este tipo y ves sobreimpresionada una cuenta atrás, que no te pille de sorpresa. Simplemente practica con la función de captura de pantalla de tu móvil para tenerla a punto si es preciso y poder ser “el pistolero más rápido del Oeste”, y prepárate para la llegada de todo un nuevo formato comunicativo.



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22 diciembre 2012

Julio, la SGAE y los derechos de todos

La mejor noticia del día de ayer fue para mí la victoria de Julio Alonso sobre la SGAE en el Tribunal Supremo. Por todo: porque el caso era una basura con la que la SGAE pretendía ejemplificar y que ha terminado teniendo exactamente el efecto contrario, porque es una victoria del sentido común y de las libertades, y porque ha tenido lugar en el Supremo, con todo lo que ello conlleva. Un verdadero golpe al matonismo judicial.

Como amigo de Julio, he tenido la oportunidad de ver cómo ha vivido el caso durante todo el tiempo, y me consta que no ha sido nada fácil. Seguir adelante a pesar de las primeras derrotas fue posible gracias precisamente a que Julio es como es: una persona de principios dispuesta a sacrificarse si de verdad cree que está defendiendo lo correcto. Lo fácil, en esos casos, es plegarse a las exigencias del poderoso, del que tiene a los abogados en nómina, del que tira con pólvora del rey mientras a ti cada factura del abogado o del procurador te recuerda cuánto tienes que trabajar para pagarla.

Es también un triunfo para sus abogados, Javier Maestre y Carlos Sánchez Almeida (que son también los míos en la persecución a la que me tiene sometido Promusicae, que gané en primera instancia y que se encuentra ahora en recurso ante la Audiencia Provincial), que han fundamentado el tema de manera solvente, consistente y con la tenacidad necesaria para llegar hasta el Supremo. Pero sobre todo, es un triunfo de todos: Julio no estaba defendiendo únicamente su inocencia, sino derechos de todos como el de poder informar, poder vincular o poder mantener una página. Julio, en realidad, fue víctima de la persecución judicial de la SGAE por una maldita casualidad: un cambio en el algoritmo de Google lo llevó a aparecer como primer resultado, cuando éramos muchos los que habíamos hablado del tema, informado, o vinculado. No, en la sociedad de hoy no hay “innombrables”, no hay “intocables” no hay empresas con más derechos que las personas en función de la disparidad de sus recursos, no hay supuestos derechos al honor que puedan ser utilizados a la ligera como arma para intimidar o callar a los ciudadanos. Un insulto es un insulto y cualquiera debe tener la posibilidad de defenderse de él, pero alegar que una opinión o una información ofenden a tu honor para intimidar o callar a un ciudadano es un recurso del que se ha abusado muchísimo y que debe ser convenientemente desactivado.

De todo lo escrito ayer, me quedo con este párrafo final del propio Julio en la entrada que dedica al tema:

Los derechos y las libertades no son gratis. Costó mucho conseguirlos y costará también mantenerlos. Hay que ejercitarlos. Hay que defenderlos. Hay que luchar por ellos. Hay que unirse para hacerlo y hay que ayudar a los que lo hacen, aunque a ti en ese momento no te afecte. Y hay que estar dispuesto a perder algo para defenderlos.

Había que estar ahí, había que aguantar el chaparrón, y Julio lo ha hecho. Enhorabuena, y GRACIAS.



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21 diciembre 2012

El escenario tecnológico, mi columna de esta semana en Expansión

Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “El escenario tecnológico” (pdf), y trata de explicar hasta qué punto ha cambiado la composición de la industria: como bien muestra el estudio de Goldman Sachs al que hago referencia, hoy el mundo de la tecnología, expresado en dispositivos conectados a la red, es un entorno en el que el líder histórico (el que fue líder durante la última década del siglo pasado) ya no lo es y se conforma con un 20% de cuota de mercado, mientras es superado por Google (42%) y por Apple (24%).

Un escenario completamente renovado, al que hemos llegado tras una rapidísima evolución desde el año 2005 con la progresiva llegada al mercado de dispositivos como smartphones y tablets. Hoy, analizar el mercado sin tener en cuenta estos dispositivos, cuya cuota aumenta a gran velocidad, y limitándose a los PCs, cuya cuota se reduce, resulta completamente absurdo. Con los datos en la mano, la auténtica expresión de la llamada “era post-PC”. Y por supuesto, el triunfo del código abierto: el sistema operativo más utilizado para conectarse a la red es Android, una adaptación de Linux.

Para las empresas, resulta fundamental entender ese escenario a la hora de plantear y planificar su evolución tecnológica. Si su director de tecnología no es plenamente consciente de este cambio en el escenario, es muy posible que no esté tomando las decisiones adecuadas.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

El escenario tecnológico

Un informe de Goldman Sachs analiza la verdadera situación del escenario tecnológico de los tiempos que vivimos, y ofrece unas conclusiones aparentemente sorprendentes, pero completamente razonables para cualquiera que les dedique un poco de atención.

En primer lugar, una evidencia: vivimos una completa redefinición de la composición del escenario tecnológico. La llamada “era post-PC” es una absoluta realidad: los ordenadores personales de sobremesa o portátiles representan ya únicamente un 29% de los dispositivos personales conectados a la red, mientras que los smartphones y los tablets alcanzan un impresionante 66%. El dato resulta interesantísimo, porque obliga a repensar drásticamente la idea que teníamos del mercado tecnológico: existen ya empresas que alcanzan importantes triunfos y cuotas de mercado estando total o parcialmente ausentes del segmento PC.

La otra consecuencia de este escenario completamente redefinido en un cortísimo espacio de tiempo es que Microsoft, el líder tradicional de la industria y la empresa que caracterizó la tecnología de la última década del siglo pasado, ha perdido completamente su liderazgo. Hasta el año 2004, en un mercado constituido mayoritariamente por PCs, Microsoft alcanzaba una apabullante cuota del 95%. Pero a partir de ese año, la erosión derivada del cambio de escenario ha sido constante, hasta llegar a una situación actual en la que Google reina con un 42%, seguida por Apple con un 24%, Microsoft con un 20%, y un 14% en posesión de otros fabricantes. Una imagen radicalmente diferente, originada por una auténtica revolución.

¿De qué estamos hablando? De un escenario dotado de una diversidad y pujanza muy superiores, con un liderazgo que refleja el triunfo del código abierto, y que condiciona un nuevo mercado de hardware: clásicos fabricantes de PCs como Lenovo, HP o Dell, en un mercado en recesión, sustituidos por empresas como Apple, Samsung, HTC y similares, en un segmento en fuerte crecimiento. Revise lo que creía saber de tecnología: decididamente, el escenario ha cambiado.



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El triste destino del papel

Cierran las ediciones impresas de varias revistas del grupo IDG en España, entre otras las míticas MacWorld y PC World. Esta última fue la revista en la que publiqué mis dos primeros artículos, allá por el año 1996, sobre filosofía de uso de la hoja de cálculo, de la mano de un excelente profesional y persona llamado Jaime de Yraolagoitia.

Daniel de Blas, director de MacWorld desde el año 1998, publica una columna acerca de su cierre,  con la que no estoy completamente de acuerdo (hablar de “la piratería” se ha convertido en un auténtico lugar común… ¿quién ha visto alguna vez a alguien “piratear” una revista?) pero de la que extraigo este rotundo fragmento (énfasis añadido):

 

… estábamos sembrando un terreno sobre el que antes o después iba a pasar el tsunami de la realidad: y es que los medios impresos van a desaparecer más pronto que tarde. No será mañana y no desaparecerá todo al mismo tiempo, pero seguir manchando papel con tinta para mostrar algo que se ve mejor en una pantalla no tiene sentido.”

 

Y así es. No tiene sentido. Ninguno. Lo decíamos hace poco, y lo repetimos: el papel fue el modo más eficiente y económico de transmitir información hasta finales del siglo pasado. Ahora, simplemente, ya no lo es.



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