02 marzo 2011

Facebook compra Beluga: estrategias envolventes

Facebook anuncia la compra de Beluga, un sistema de mensajería de texto para grupos con una interfaz muy elegante creado por tres ex-empleados de Google (Ben Davenport, Lucy Zhang y Jonathan Perlow), y avanza más aún hacia la idea de integrar toda la comunicación de un usuario en una bandeja de entrada única. El sistema, además de integrarse dentro de Facebook para suplementar la comunicación sincrona, se ofrecerá a páginas externas siguiendo la filosofía Facebook Connect de “hacer que el mundo fuera de Facebook funcione igual que dentro de Facebook”, del mismo modo que acaban de empezar a ofrecer la integración del sistema de comentarios.

Me resulta llamativo el crecimiento de empresas como Google o Facebook, que van luchando por adquirir cuota de usuario de una manera que puede ser calificada casi de “agresiva”, no tanto por la forma de ofrecerlo, sino por la sensación de “es que no tengo otra opción”. Desde hace mucho tiempo voy viviendo una progresiva penetración de herramientas de Google en tareas que antes desempeñaba con herramientas variadas, a las que va sustituyendo hasta el punto de preocuparme. No porque las herramientas sean malas, que no lo son, sino por cierta sensación de “rodeado de Google por todas partes”: lo uso para mis búsquedas, para gestionar mi correo, para leer, almacenar y compartir mis feeds, para mis alertas, para mi agenda, para mi analítica, para generar mis feeds, para sincronizar mi navegación entre distintos ordenadores, para saber donde estoy y que lo sepan otros, para monitorizar mi salud, para mis favoritos, para mis vídeos, para mis grupos… con la excepción de Blogger, seguramente única herramienta de Google que hace años abandoné para irme a WordPress, todo lo demás es un constante proceso de adopción o de sustitución que si en ocasiones me resulta agobiante incluso a mí, que mantengo una muy buena relación con la compañía y la miro con ojos generalmente positivos, me imagino que para otros debe serlo mucho más – al menos, para los usuarios que se plantean este tipo de temas.

En el caso de Facebook, sucede algo similar. Si ya de por sí la herramienta tiene un punto de control rayano en lo orwelliano, resulta que además, la integración de Facebook en mi vida es constante: cada vez hay más personas con las que mantengo una relación habitual dentro de Facebook. ¿Y mi blog? Ahí el proceso de integración es continuo: ya lo ofrezco para autenticarte en los comentarios, para enviarlos a tu muro, para hacer Like de la página, para hacerlo de una entrada en concreto, para recomendar algo… a medida que desarrolla funcionalidad, Facebook va apropiándose de partes de nuestra vida online mediante herramientas a las que resulta difícil decir que no (el porcentaje de consumo a través de Facebook del contenido que genero crece sin parar), siguiendo una dinámica que me recuerda la que llevo viviendo con Google desde hace mucho tiempo.

De vez en cuando, surge aire fresco: alguna empresa que lanza algo innovador, consigue crecer y consolidarse, y no es adquirida por Google o Facebook. Pero cada día resulta más excepcional. Y no es que sea malo que haya empresas que lo hagan bien, que sean competitivas, que generen avances en el desarrollo de la red y que llenen los bolsillos de sus accionistas, no soy yo seguramente sospechoso de anticapitalismo o antisistema… es que a la vez, van provocando una cierta sensación de agobio, de aprensión, de control. Renunciar a sus herramientas, por contra, parece casi cuestión de militancia, a veces rayana en lo irracional. Si las empresas offline clásicas de toda la vida tuviesen cuotas de atención de usuario tan ubicuas como las que tienen empresas como Google o Facebook en la red, creeríamos haber despertado en medio de 1984, y no por el año, sino por esa novela de Orwell que cada día resulta una necesidad más imperiosa releer. Internet ha provocado una redefinición acelerada de los mecanismos del capitalismo convencional: los monopolios ya no se ganan en una vida, sino como mucho en una década. AT&T tardó cien años en obtener el suyo, IBM en casi cincuenta, Microsoft en veinticinco, Google en diez… Facebook lleva camino, en su ámbito, de batir ese récord. Los usos y costumbres evolucionan a velocidades astronómicas: ayer usabas una cosa, hoy usas otra – y lo que usabas ayer ya casi lo ves como si formase parte de tu turbio pasado.

Posiblemente sea solo una sensación. Pero como pensamiento, resulta bastante inquietante.

(Enlace a la entrada original - Licencia)

0 comentarios:

Publicar un comentario

ATENCIÓN: Google ha metido en Blogger un sistema antispam automático que clasifica como spam casi lo que le da la gana y que no se puede desactivar.

Si después de hacer tu comentario este no aparece, no se trata del espíritu de Dans que anda censurando también aquí, es que se ha quedado en la cola de aceptación. Sacaré tu mensaje de ahí tan pronto como pueda, si bien el supersistema este tampoco me avisa de estas cosas, por lo que tengo que estar entrando cada cierto tiempo a ver si hay alguno esperando. Un inventazo, vaya.