09 agosto 2012

Empresas, actitudes y beneficios extrasalariales

Impresionantes revelaciones en Forbes sobre los beneficios extrasalariales de los empleados de Google: mucho más allá de los ya archiconocidos comedores, futbolines o sillones de masaje diseñados para hacer más fácil o agradable el día a día y favorecer así la retención de los empleados, el artículo incide en otras cuestiones fundamentales y reveladoras de una actitud ante las relaciones laborales.

Cada uno de los más de treinta mil trabajadores de Google, independientemente de su categoría y tiempo en la compañía, tiene sus espaldas bien cubiertas en caso de fallecimiento durante el tiempo que está empleado en la compañía. Su pareja, en caso de tenerla, vería cómo todas las posibles stock options serían automáticamente devengadas a su favor, recibiría una pensión del 50% de su salario total durante los próximos diez años, y además, mil dólares mensuales por niño hasta que cumplan los diecinueve años, o hasta los veintitrés si acreditan seguir siendo estudiantes a tiempo completo.

¿Beneficio para la compañía? Obviamente, ninguno. ¿Sobra el dinero? No, el dinero pocas veces sobra. Es, simplemente, parte de una filosofía, de una forma de entender las relaciones laborales. Ofrecer a un empleado un servicio de peluquería, de consultas médicas, de comedor, de lavandería, de transporte (en breve, posiblemente, en un coche que conduce solo) o un sitio donde dejar el perro mientras trabaja son formas de hacerle más fácil la vida para que pueda centrarse mejor en su trabajo – y que encajan fantásticamente bien con el estereotipo de knowledge worker, suponiendo que pudiese todavía hablarse de estereotipos en una fuerza de trabajo de treinta y cuatro mil personas distribuida en tantos países y culturas. Permisos de maternidad pagados de dieciocho semanas y de paternidad de seis ya van un poco más allá, como lo hacen paquetes de beneficios a medida para quienes tienen requerimientos especiales de algún tipo, personas mayores a su cargo, etc.

Nada va a detener la pérdida de talento si tu compañía termina por volverse un sitio poco interesante o apetecible para trabajar. Los beneficios que aportan comodidad y que hacen las cosas fáciles a los empleados pueden paliar en parte una salida o convertirse en un contrapeso interesante a la hora de que alguien considere eventualmente su movilidad profesional. Pero son los compromisos de verdad, los que no aportan ventajas a la compañía sino que se hacen porque se consideran “lo que es correcto hacer”, los que revelan las actitudes realmente importantes.

Para cualquiera que lleve unos pocos años viendo la evolución de la economía y de los sistemas económicos, es como mínimo gratificante ver que no todas las cosas van en la misma dirección.



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