14 agosto 2012

HTC, RIM, Motorola y la complejidad del mercado smartphone

Una serie de análisis y noticias publicados recientemente pueden proporcionar, adecuadamente balanceados, una idea de hasta qué punto se ha vuelto complejo el panorama que rodea al fenómeno smartphone. Además del caso de Nokia, analizado hace no mucho tiempo, parece interesante detenerse, a raíz de los últimos acontecimientos, en los de HTC, RIM y Motorola.

HTC es un caso interesantísimo: una empresa que no parece cometer ningún error grave, con reputación de buen fabricante, que se apunta a la marea Android con todas sus consecuencias y que logra crecer con ella de manera formidable, pero que en los últimos seis meses parece haber caído en desgracia de manera imparable: ninguno de sus terminales recientes consigue convertirse en éxito, sus ingresos y beneficios han entrado en barrena, y la compañía taiwanesa ha pasado a valer en torno a un tercio de lo que valía el pasado marzo.

De RIM hemos hablado en innumerables ocasiones, y no por ello deja de generar historias interesantes: hace poco supimos por unas declaraciones de su actual CEO a The Telegraph que la compañía había sopesado seriamente la posibilidad de adoptar Android, un movimiento que podría haber sido sumamente interesante al combinar el sistema operativo de más fuerte crecimiento con una de las características que los usuarios parecen reclamar con más consistencia y que se convirtió en su momento en la característica de la marca: el teclado. Por el momento, ninguna de las marcas que han intentado poner en el mercado un terminal Android con teclado parece haber obtenido el favor del público: ¿qué habría ocurrido si quien lo hubiese hecho hubiese sido RIM? La decisión de pasar de ser un desarrollador importante en software a ser simplemente un fabricante de terminales a los que otros dan vida es eminentemente compleja, pero cada día parece más claro que RIM, en su evolución, había perdido el tren en lo referente a convertirse en una plataforma abierta (una para la que los programadores encontrasen interesante desarrollar aplicaciones), por lo que la opción de pasarse a Android podría no haber sido ninguna tontería. ¿Podría el fabricante canadiense haber optado al puesto que orgullosamente ocupa Samsung hoy, una Samsung de la que incluso se llegó a rumorear que podría licenciar la plataforma de RIM? ¿Cuánto tiempo permanecen abiertas a día de hoy para un fabricante ventanas de oportunidad como la de licenciar Android o vender a Samsung? Decididamente, la tarea de salvar a RIM a día de hoy parece enormemente compleja.

Finalmente, Motorola: la gran paradoja. De ser una marca en claro declive, a encontrarse hace un año con una adquisición que presuntamente tuvo lugar para hacerse con el conjunto de patentes de la compañía, y a ver cómo, un año después, los planes de quien la compró comienzan por reducir drásticamente su tamaño, despedir al 20% de sus trabajadores, unos cuatro mil, con el ánimo de convertir sus números en negros, y dedicarla a la fabricación de terminales de alta gama. ¿El problema? Que dedicar Motorola a escaparate de los avances de Android podría claramente llevar a otros fabricantes a recelar del sistema operativo de Google, al tiempo que el desarrollo de la plataforma sigue llenando las arcas de un competidor, Microsoft, que presiona a otros fabricantes – salvo a la propia Motorola – so pena de denunciarlos por infracción de supuestas patentes. Hoy, The Guardian calificaba la adquisición de Motorola por Google de hace un año nada menos que como “el peor error de la compañía”.

En el mercado smartphone se están desarrollando una gran parte de las estrategias que caracterizarán el acceso a la red del futuro. Pero además está convirtiéndose, por su velocidad y complejidad, en uno de los escenarios perfectos para la discusión de casos de gestión empresarial en las escuelas de negocios. Y para quienes aspiran a sobrevivir en él, en una auténtica locura.



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Si después de hacer tu comentario este no aparece, no se trata del espíritu de Dans que anda censurando también aquí, es que se ha quedado en la cola de aceptación. Sacaré tu mensaje de ahí tan pronto como pueda, si bien el supersistema este tampoco me avisa de estas cosas, por lo que tengo que estar entrando cada cierto tiempo a ver si hay alguno esperando. Un inventazo, vaya.