09 septiembre 2011

Representantes y representados, mi columna en Expansión

Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Representantes y representados” (pdf), y utiliza dos ejemplos de gestión pública reciente, la reforma de la Constitución española y el incremento a setenta años de la duración del copyright en Europa, para plantearse el problema de la gestión pública actual: democracias representativas en las que los ciudadanos carecen de un canal de comunicación que los políticos quieran escuchar, mientras las empresas y los lobbies de poder poseen todo tipo de mecanismos para hacerles llegar sus intereses.

El resultado, a la espera de las reformas que vayan transformando progresivamente la democracia que conocemos de indirecta (o representativa) a semidirecta y dotando a los ciudadanos de verdaderos sistemas de control de la gestión pública, es un sistema injusto que pone a esos políticos en situación de representar a otros que no son los ciudadanos a los que legítimamente deberían estar representando. Sencillamente, un sistema en crisis que resulta imperativo modificar.

A continuación, el texto del artículo:

 

Representantes y representados

En España, dos partidos mayoritarios se alían para reformar la Constitución. La reforma no genera un acuerdo unánime entre los ciudadanos: voces discordantes, manifestaciones y protestas de quienes no quieren la modificación y de quienes piensan que habría otras cuestiones que modificar. Sin embargo, los políticos esquivan el referéndum, y afirman que si más del 80% de los representantes de los ciudadanos están de acuerdo, lo democrático es que se lleve a cabo la modificación.

En el Parlamento Europeo se vota la extensión del copyright desde el actual modelo de cincuenta años, hasta setenta. Hay amplísimo consenso social en que nadie desea esa ampliación. Destacados académicos han realizado estudios que demuestran que la medida únicamente beneficia a las grandes empresas poseedoras de catálogos inmensos de derechos, pero no a los artistas, ni a la creación cultural, ni a los ciudadanos. Sin embargo, los eurodiputados, por alguna razón, han aprobado la ampliación.

Solo dos ejemplos: podríamos citar muchos más. ¿Qué está fallando? ¿Nadie se preocupa por la evidente ruptura del vínculo entre representantes y representados? ¿A quiénes escuchan o sirven los teóricos representantes de los ciudadanos? Hemos creado democracias en las que los representantes carecen de comunicación con sus teóricos representados, pero la tienen, directa e inmediata, con lobbies y grupos de presión.

En democracias indirectas o representativas, el pueblo se limita a elegir representantes para que deliberen y tomen las decisiones. En las semidirectas, se añaden mecanismos (plebiscitos, referéndums, iniciativas populares y revocaciones de mandato) para que el pueblo se exprese directamente en determinadas circunstancias. La generalización de la web social está generando un cambio: aún no funciona como democracia semidirecta, pero cataliza claramente la evolución hacia ella: los representantes ya no pueden ignorar a sus representados. Votar por mandato imperativo o en función de lo que dice el lobby de turno ya no sale gratis. Ahora, entre representantes y representados, está la red.

 

(Enlace a la entrada original - Licencia)

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