24 abril 2014

Bloatware: el mal negocio de tomar a tus usuarios por idiotas

SamsungAppsUn estudio de Strategy Analytics demuestra algo que todos intuíamos: nadie utiliza las apps de Samsung que vienen preinstaladas en sus terminales y que no pueden ser eliminadas.

Este tipo de prácticas, conocidas como bloatware, consisten en empaquetar una serie de aplicaciones o programas y preinstalarlas en un dispositivo, bien como parte de un acuerdo comercial con los desarrolladores de esas aplicaciones o como forma de intentar popularizarlas para obtener una posición de mercado. La estrategia proviene de mediados de los años ’90, cuando muchos ordenadores venían plagados de software de todo tipo, desde conexiones a internet preconfiguradas a través de determinados proveedores hasta software de antivirus o muchas otras cosas que suponían una fuente de ingresos para el fabricante de la máquina.

El mercado de las aplicaciones está convirtiéndose en un sistema excesivamente viciado. Por un lado, las propias plataformas como la App Store de Apple o Google Play compiten por obtener condiciones de exclusividad temporal ofreciendo a cambio dinero en metálico o posicionamientos de visibilidad privilegiada en sus recomendaciones. Por otro, algunos fabricantes preinstalan determinadas apps para incentivar su uso, ofreciéndoles una visibilidad basada en estar presentes por defecto en sus terminales. En el caso de Apple, fue especialmente comentada su renuencia a aceptar aplicaciones que pudiesen ser utilizadas de manera alternativa a sus propios programas, y había artículos que daban cuenta de cómo sustituir algunas de esas apps por otras mejores o más competitivas para obtener así un mejor rendimiento del terminal.

La estrategia de Samsung en este sentido es similar: basándose en la indudable popularidad de sus terminales, intentar convertirlos en plataformas para distribuir sus propias apps, con el fin de tratar de convertirse en alternativa de mercado a programas de diversos tipos. Periódicamente, distribuyen absurdas notas de prensa congratulándose por los n-cientos millones de descargas de sus apps, cuando la realidad es que esas apps, en realidad, venían preinstaladas, con actualizaciones generalmente pre-aprobadas por defecto, y si algún usuario las ha utilizado, ha sido generalmente por error. En el caso de los smartphones, además, a la molestia de tener una parte del espacio de almacenamiento ocupada por estas apps, se unen las frecuentes demandas de actualización de las mismas.

Una estrategia, la de tomar a tus usuarios por idiotas, que demuestra su inutilidad, y que se convierte en una fuente de frustración para esos usuarios, que en muchos casos liberan a través de las evaluaciones y comentarios de esas apps en los mercados correspondientes. Una app que no puede eliminarse de manera sencilla y que se actualiza automáticamente, ocupando espacio de almacenamiento y ancho de banda, es una manera de insultar la inteligencia de tus usuarios. Si quieres ganar posicionamiento en el mercado, haz una buena app y compite en igualdad de condiciones, no trates de parasitar la cuota de mercado que tienes en tus terminales mediante una estrategia de bundling, de “va con el lote” que, entre otras cosas, debería ser estudiada y sancionada por las autoridades de defensa de la competencia.




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