14 abril 2013

Online learning: panorámica y análisis

learningonlineEl escenario de formación online entendido en un sentido amplio está verdaderamente interesante: múltiples tipologías que van desde los cursos masivos o MOOC hasta las pequeñas píldoras de vídeo de uso individual, un abanico de competidores en el que se incluyen desde pequeñas startups hasta universidades tradicionales o grandes multinacionales, y una amplísima variedad de modelos, objetivos y estrategias.

Con el fin de intentar analizar este panorama con un poco de orden, aproveché un par de reuniones con Álvaro Sanmartín, de Floqq, para “robarle los apuntes” sobre la industria: le pedí que en la medida de lo posible compartiese conmigo sus análisis competitivos y su visión del tema (mil gracias, Álvaro :-) y con eso y mi propios recursos he organizado una entrada que no será exhaustiva, pero sí larga, y que espero pueda ser interesante para muchos lectores que de una manera u otra están en disposición de aprovechar este escenario para plantearse el aprendizaje en la red.

La primera categoría estaría representada por los Massive Open Online Courses, o MOOC, sobre los que ya tuvimos ocasión de hablar anteriormente: una prolongación del modelo tradicional hacia la red, en forma de comunidad en la que se utilizan vídeos, problemas, lecturas y una interacción relativa con un profesor auxiliado por un equipo de tutores a lo largo de un período que puede durar desde varias semanas hasta varios meses. El 2012 se definió como “el año del MOOC“, un modelo que muchos han querido ver como el fin de las universidades y de la enseñanza tradicional, pero que en realidad representa un esquema diferente: una optimización de los mecanismos de transmisión de la información (¿de verdad alguien puede seriamente seguir planteando una clase con un profesor que llega, se sienta y se dedica a leer unos apuntes?) y una búsqueda de mecanismos de comunidad que suplementen una interacción que se degrada severamente con respecto al modelo tradicional bien entendido, sea presencial u online con otras dimensiones y atención directa del profesor. En las instituciones tradicionales existe, lógicamente, un gran proceso de reflexión en torno al fenómeno, como muestra esta carta del Presidente del MIT o este artículo de Kevin Carey en Washington Monthly.

El modelo masivo aporta un impacto interesante, a costa de ratios de abandono en muchas ocasiones superiores al 90%, lo que ha llevado a que muchas instituciones tradicionales los utilicen o bien como una forma de atraer atención, o como una manera de financiarse monetizando el tráfico mediante certificados oficiales, títulos que por entre $30 y $100 intentan verificar un cierto aprovechamiento de los recursos del curso por parte del alumno, que ve reconocidos sus esfuerzos con un título de una institución importante. El momento actual está caracterizado, tras la primera explosión del tema durante el año pasado, por una clara búsqueda del modelo de negocio, mezclando los citados elementos de titulación con cuestiones como la búsqueda de empleo, etc.

Los tres grandes actores más reconocidos en el mercado MOOC aparecen vinculados a las primeras iniciativas en este sentido, protagonizadas por instituciones tradicionales y por profesores o spin-offs de las mismas, y con importantes inversiones detrás. Coursera, fundada por dos profesores de Stanford,  Andrew Ng y Daphne Koller, es una de las pioneras: con ánimo de lucro y más de 22 millones de dólares de financiación, ha comenzado a trabajar el tema de la certificación, unido a modelos de bolsa de trabajo, de tutorización, y también de cursos esponsorización o con matrícula de pago. Cinco de los cursos ofrecidos por Coursera tienen ya reconocimiento oficial en el sistema de créditos académicos norteamericano. Su fundadora, Daphne Koller, tiene una conferencia en TED en la que proporciona muchos datos interesantes sobre el funcionamiento de la institución:

 

 

Udacity comparte origen con Coursera en Stanford, a partir de aquel ya mítico curso de “Introducción a la inteligencia artificial” ofrecido por Sebastian Thrun y Peter Norvig al que se matricularon más de 160.000 personas. Tras la experiencia, Thrun anunció su salida de Stanford con el fin de “llevar su idea al siguiente nivel”, y fundó Udacity, una empresa con ánimo de lucro que ha recibido financiación por valor de  unos quince millones de dólares.

EdX es una iniciativa surgida en el MIT y Harvard, con 30 millones de dólares de capitalización de cada una de las instituciones para dar lugar a una institución sin ánimo de lucro que busca ser capaz de ofrecer cursos de nivel universitario en una amplia gama de disciplinas, a una audiencia mundial y sin coste alguno, sobre una plataforma de código abierto disponible para cualquier otra institución que quiera utilizarla. La idea es explorar el desarrollo de materiales que vayan más allá de los vídeos y las clases online para buscar más la investigación sobre el concepto de experiencias interactivas, y ofrecerlos como forma de enriquecer la educación, aunque no de cara a la obtención de créditos académicos.

Además de las citadas, existe una amplia gama de iniciativas centradas en otros mercados: en el Reino Unido, Open University ha puesto en marcha Futurelearn, mientras en Australia surge Open2Study, en Alemania aparece Iversity o, en España, Telefonica se alía con Santander, Universia y el CSEV y lanzan Miríada X. Tema “de moda”, e infinidad de actores intentando lanzarse a ello.

En paralelo, surgen dos plataformas diferentes: proyectos de código abierto carentes de modelo de negocio, que buscan proveer de una educación gratuita de alta calidad al mayor número de personas posible. La primera de ellas, surgida en el año 2006, es Khan Academy, cuyo fundador, Salman Khan, tiene este vídeo de muy recomendable visualización en TED:

 

 

Khan Academy es un proyecto interesantísimo, con más de  4.000 lecciones bajo la licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. La misión de la compañía es “mejorar la educación proporcionando una educación libre de clase mundial para cualquier persona y en cualquier lugar”: ofrece cursos en Matemáticas, Ciencias, Informática, Humanidades, etc., con ejercicios dentro de la propia plataforma. Se financia con contribuciones de fundaciones, empresas y filántropos, ahora mismo cuenta con importantes donaciones de la fundación Bill y Melinda Gates, así como de Google o de Carlos Slim. Según Wikipedia, su canal de Youtube tiene más de 244 millones de visitas.

Peer to Peer University (P2PU) es otra iniciativa de este tipo: interesantísima, igualmente sin ánimo de lucro, creada en 2009 por la Fundación Hewlett y la Fundación Shuttleworth, y muy vinculada con el proyecto Open Badges de Mozilla: una plataforma basada en el modelo edupunk que ha creado distintas “escuelas” como son Social innovation, Mathematical Future, School of Webcraft, School of Education y School of Open, donde se imparten cursos gratuitos que te proveen de insignias o “badges” sobre distintas habilidades. Cada curso tiene una comunidad, donde se te propone un reto que si consigues superar, te permite recibir un “badge” que lo acredita. Cualquier persona puede crear un curso en P2P University, y la plataforma se centra más centrado en crear discusión y debate en torno a una comunidad de conocimiento: se trata de una conceptualización más pragmática, centrada en torno al aprendizaje y a la comunidad, más “al margen del sistema”.

Con ese mismo modelo pragmático, pero con ánimo de lucro y metodologías más orientadas al quick-win han nacido toda una variedad de plataformas: no buscan la titulación, sino la comunicación efectiva y el aprendizaje con materiales atractivos y fáciles de seguir, en torno a un catálogo que incluye temas de todo tipo y mezclas sin ningún rubor la cocina, la tecnología y el bricolaje. Uno de los pioneros es Lynda.com, una página que lleva desde 1995 ofreciendo formación en la red siguiendo un modelo completamente bootstrapped, empresa de marido y mujer financiada toda ella con fondos autogenerados y sin ningún tipo de ayuda externa: finalmente, en enero de este año salió a por su primera ronda de financiación y lo ha hecho a lo grande, con más de cien millones de Accel&Spectrum. En muchos sentidos, Lynda.com es un referente en el sector: producción propia, lo que les aporta un aspecto homogéneo y una calidad muy alta, con una licencia en modo “tarifa plana” que por unos $40 te da acceso a todo el catálogo de cursos. Un modelo que les ha proporcionado setenta millones de dólares de ingresos en 2011 y ciento tres en 2012.

Udemy es un modelo mucho más joven, y abierto en su desarrollo de materiales: cualquier puede crear un curso e introducirlo en la plataforma, siguiendo un esquema de tipo marketplace y un modelo de pay-per-view, no de suscripción. Cada profesor crea su material con sus propios medios, lo que genera una percepción de calidad algo más irregular, pero la plataforma funciona muy bien a la hora de promocionar los cursos mediante un modelo de afiliación, con colaboraciones de terceras partes, ofertas mediante empresas de tipo Groupon y similares, y entregando al profesor un porcentaje de cada matrícula. El crecimiento ha sido espectacular, como puede verse en esta infografía. Su facturación ha crecido más de un 400% durante el último año, con más de medio millon de estudiantes en todo el mundo. Víctor Bastos, un profesor español ahora en Floqq, ganó más de cien mil euros en 6 meses con un curso sobre “Cómo convertirte en desarrollador web desde cero“.

El modelo Udemy es el que inspira a Floqq: empresa radicada en España y Chile, bien capitalizada, con un catálogo muy amplio en una gran variedad de disciplinas, una producción mucho más cuidada a partir del trabajo con productoras profesionales, y precios algo más contenidos. Floqq ha conseguido bastante eco a partir de iniciativas como el documental #Paro0, orientadas a dar a conocer nuevas profesiones demandadas por el mercado y a ofrecer cursos relacionados para formarse en las mismas.

Además, otros modelos como Treehouse, fundada en 2010 y con $5,65 millones de inversión, muy enfocada en habilidades técnicas y con desarrollo de herramientas de corrección del código que insertas en tiempo real; Grovo, fundada igualmente en 2010, con vídeos más cortos sobre herramientas de la red mezcladas con micro-tests que permiten ir evaluando el aprendizaje; u Oja.la, una empresa radicada en Bogotá que desarrolla materiales en español, con un modelo de suscripción a todos sus cursos con una tarifa plana de $25.

La oferta es amplia y variada. A estas alturas, quien no aprovecha la red para formarse es porque no quiere, porque existen modelos para satisfacer prácticamente cualquier necesidad. Se está configurando todo un nuevo mercado de formación en la red, un momento de “explosión cámbrica” en el que surgen múltiples competidores, con múltiples modelos y esquemas de todo tipo. La idea con esta entrada en modo exhaustivo es, fundamentalmente, dar una cierta idea del panorama y, sobre todo, que os animéis a hacer clic y explorar opciones. Por supuesto, todo feedback es bienvenido!



(Enlace a la entrada original - Licencia)

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